Está en chino – Algarabía https://algarabia.com Algarabía Mon, 05 Feb 2024 12:31:34 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.0 https://algarabia.com/wp-content/uploads/2021/06/favicon.png Está en chino – Algarabía https://algarabia.com 32 32 Emojis: El uso de las berenjenas en el lenguaje moderno https://algarabia.com/emojis-el-uso-de-las-berenjenas-en-el-lenguaje-moderno/ https://algarabia.com/emojis-el-uso-de-las-berenjenas-en-el-lenguaje-moderno/#respond Mon, 05 Feb 2024 12:31:33 +0000 https://algarabia.com/?p=89354 Por Alejandra Santoy

El origen de los emoji —del japonés e, ‘imagen’, y moji, ‘letra’— se remonta a mediados de los años 90 del siglo XX, cuando Shigetaka Kurita, empleado de la compañía telefónica NTT DoCoMo, se percató de lo difícil que era representar de manera escrita la lengua japonesa —tan rica en símbolos, contexto y expresiones—, provocando que los mensajes de texto fueran muy largos e, incluso, muy pesados para su transmisión.

Preguntándose si no sería mejor crear pequeñas imágenes que sintetizaran una idea —y ocuparan un menor espacio al codificarse vía escrita—, fue que diseñó 100 ilustraciones diminutas que condensaban conceptos y usos constantes de su lengua.

Los emojis no son la primera forma de pictografía en mensajes de texto; su antecesor directo es el emoticon —emotional icon, o icono emocional— inventado en 1982 después de que una broma sobre un derrame de mercurio, escrita en el foro virtual de la Universidad Carnegie Mellon, en EE.UU., desatara pánico entre la comunidad. A partir de ahí, el Dr. Scott E. Fahlman sugirió que las bromas en los foros se identificaran con el símbolo 🙂 que representa una «carita feliz»1.

Más tarde, en 1986, en Japón comenzaron a emplearse los kaomoji —de kao, ‘rostro’, y moji, ‘personaje’—; su símbolo comparativo sería el (^∇^). Aunque ambos son representaciones «emotivas» constituidas por signos de puntuación, y fueron diseñados para «traducir» la emoción o intención que acompaña al lenguaje, los emoji centran la expresión en la boca, mientras que los kaomoji la enfocan en los ojos; además, estos últimos pueden leerse sin necesidad de girar la cabeza hacia el lado izquierdo.

Un emoji vale más que mil palabras

Hacia 1999, NTT DoCoMo falló en su intento de patentar los emojis. Pronto, compañías como AOL, Messenger o MySpace siguieron la tendencia y crearon sus propias imágenes, generando una incompatibilidad entre sistemas. La estandarización para todas las plataformas se dio con la inclusión del emoji en Consorcio Unicode, dedicado a catalogar cada símbolo que la humanidad ha usado para comunicarse. Finalmente, en 2007 llegó el lanzamiento del primer iPhone en Japón, y la compañía Apple se vio obligada a incluirlos ante la gran demanda pública, popularizándolos a nivel mundial tras el lanzamiento occidental del celular inteligente.

Cuando el durazno dejó de ser un durazno

Los emojis no sólo sustituyen palabras y reemplazan los movimientos faciales, ademanes y entonaciones que durante nuestro discurso oral solemos utilizar para dar un mayor énfasis al mensaje, sino que dan contexto e incluso subtexto a las conversaciones. A nivel neurológico, se ha detectado que, al recibir y enviar emojis, nuestros cerebros tienen una respuesta similar a la de una conversación cara a cara, incluso replicando un efecto de «copia» en el que el interlocutor imita inconscientemente los ademanes «emotivos» de la otra persona: en una conversación por texto, es común responder con emojis idénticos o que expresen emociones similares.

¿Son los emojis un lenguaje?
El gremio lingüista opina que no, pues hace falta un orden de gramática y sintaxis.

Tampoco son palabras, están más cerca de los jeroglíficos, pictogramas o de un pidgin2 formado por el texto del mensaje original y el «complemento» contextual del emoji.

Es interesante notar que los usos originalmente designados han cambiado con el tiempo: la «carita» con humo saliendo de su nariz no expresa furia, sino orgullo por haber concluido algo; la mujer que junta las manos arriba de la cabeza ha sido reinterpretada como la señal de afirmación «ok»; la cara con ojos de «x», no representa ya la muerte, sino la sorpresa, y, por supuesto, la berenjena ya no es una berenjena: ahora es una alusión fálica. De forma parecida, la combinación de emojis ha permitido codificar conceptos populares, desde el mal du porc que se sufre después de una gran comilona, a la clara propuesta sexual.

Resulta curioso ver hasta dónde ha llegado la inserción de estos símbolos en nuestro círculo comunicativo, destacando la controversia que la falta o inclusión de imágenes específicas ha causado; la selección «oficial» para cada plataforma debe lidiar con temas delicados: asuntos geopolíticos, culturales, de raza, credo y orientación sexual. Por ejemplo, hasta 2010 la selección de banderas era limitada, incluyendo la de Israel, pero no la de Palestina, y fue hasta 2015 cuando Apple añadió una sinagoga, una mezquita, una jinja, una kaaba y una menorah en su sección de elementos religiosos, que ya incluía una iglesia católica.

Si bien se dice que los avances tecnológicos han mermado las interacciones sociales directas, y que el uso de emojis ha entorpecido el uso correcto del lenguaje escrito, lo cierto es que estos símbolos son parte de una nueva «ola de comunicación».

Aunque la «brecha generacional» juega un importante papel, pues suele pensarse que sólo las generaciones más jóvenes —llámense Millennials o Generación Z— son quienes los usan, las redes sociales los han difundido a la amplia cultura de masas mediante creativos usos en la publicidad e incluso en las comunicaciones de canales oficiales —desde el Twitter de Hillary Clinton hasta las misiones de divulgación científica de la NASA.

En 2017, investigadores de las universidades de Michigan y Pekín analizaron más de 427 millones de mensajes de WhatsApp y SMS, descubriendo que los emoji más populares en más de 200 países son:

Sin embargo, también encontraron que en México —y en gran parte de Latinoamérica— los emojis predominantes son los de tristeza, indignación o enojo, mientras que en países como Australia y República Checa se usan más las expresiones felices. Al final, valdría la pena recordar que estas evoluciones del lenguaje no tienen por qué dañarlo o entorpecerlo, pues no sólo responden a las nuevas necesidades de comunicación, sino que son los síntomas más exactos de nuestra temperatura social.

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  1. v. Algarabía 111, diciembre 2013, El objeto de mi afecto: «Smiley Face —la carita feliz—», p. 12.
  2. Un pidgin es una lengua formada por elementos de dos idiomas diferentes. Este tipo de comunicación suele darse entre individuos que carecen de un idioma en común y que, además, tienen conocimientos básicos sobre el lenguaje de su receptor. v. Algarabía 12, marzo-abril 2004, Curiosidades lingüísticas: «Lenguas pidgins y criollas», p. 28.
Alejandra Santoy está tan familiarizada con sintetizar todo por medio de imágenes, que, cuando le piden un texto de 7500 caracteres, el mundo se le viene encima, pero ella sigue haciendo la lucha.

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Los mil nombres de la huesuda https://algarabia.com/los-mil-nombres-de-la-huesuda/ https://algarabia.com/los-mil-nombres-de-la-huesuda/#respond Mon, 17 Jul 2023 12:00:00 +0000 https://algarabia.com/?p=59675 Una de las cosas más naturales de la vida es que ésta tiene un fin; sin embargo, nos cuesta trabajo llamarla por su nombre: la muerte. Mientras más cerca la tenemos, se vuelve un tema más difícil de hablar y, al ser algo desconocido, una situación deseablemente aplazable, se vuelve un tabú en
sí misma, y al evitar nombrarla la convertimos en un «tabú lingüístico». Al que refiere a la muerte se le conoce como «tabú de la delicadeza»: se usa para «evitar la referencia a cuestiones molestas o desagradables, como la muerte, las enfermedades físicas o mentales, la vejez, los crímenes», según lo define María Ángeles Soler Arechalde.

La idiosincrasia mexicana ha dado lugar a una peculiar manera de llamar a este fenómeno y a la figura que la representa. «El mexicano se ríe de la muerte», hemos escuchado y leído infinidad de veces; desde pequeños nos acostumbramos a las maneras «cariñosas» de referirnos a ella, como si nombrándola de una forma familiar y graciosa apaciguáramos lo que en realidad sentimos: el temor y la necesidad de mantenerla lejos.

Cuando nos toca dar la noticia de que alguien más ha muerto, tendemos a hacerlo de manera solemne y a utilizar sinónimos —que son más bien eufemismos— como «expirar», «pasar a mejor vida», «nacer para la vida eterna» o, el más común de todos, fallecer, que viene del latín fallĕre —‘faltar, errar, acabarse’—. Son precisamente estos significados los fundamentales de dicho verbo: dan la idea de falta o carencia, y la de equivocarse, es decir, de «fallar», caer en falta, dar un paso en falso y, metafóricamente, de «caer», matiz que otras lenguas —las germánicas, por ejemplo— le dan a dicho vocablo.

El desconocimiento de lo que nos espera después de la muerte da lugar a expresiones como: «irse al otro mundo», «irse al más allá» o «irse al otro barrio»

Foto: Skitterphoto

Otros eufemismos solemnes son analogía entre muerte y despedida, como: «nos dijo adiós» o «su familia y amigos lo despidieron». Éstas son muy comunes, tal vez porque la muerte en sí misma es eso: una despedida de la vida. Luego están las que se refieren a la transición de la luz a la oscuridad, como: «se apagó una luz» o «se extinguió una estrella» —que, por cierto, pueden ser intercambiables.

También tenemos los que recuerdan a la desaparición o a la ausencia de la persona fallecida, como si se hubiera ido de viaje o hubiera terminado con un arduo trabajo —sobre todo si padecía alguna enfermedad—: «se nos adelantó en el camino», «ya no está con nosotros», «ya descansó», «ya dejó de sufrir» o, la más contundente, «dejó de existir»

Y por supuesto, no pueden faltar los religiosos: «recemos por su ánima», «Dios lo tenga en su santa gloria», «ya está en el cielo», «ya está con Dios / el Señor», «que en paz descanse» —qepd—, o su variante «descanse en paz», que proviene del latín Requiescat In Pace —rip—. La tan conocida «pasar a
mejor vida», con su variante «irse a un lugar mejor», también es de herencia religiosa, puesto que la mayoría de ellas —de las religiones— ofrece una vida sin sufrimientos a la que se accede —paradójicamente— a través de la muerte.

En inglés «to fall» y en alemán «fallen»; ambas significan caer.

«La pelona me hace los mandados»
A pesar de que la muerte no es cosa de risa, existen expresiones para referirse a ella que pretenden hacer mofa del triste suceso, a veces como un intento de mitigar la pena que embarga a los deudos del difunto. A diferencia de las anteriores, éstas normalmente no se usan al hablar de la muerte de algún ser cercano o querido, puesto que implican burla y, hasta cierto punto, falta de respeto. Se utilizan, sobre todo, cuando se trata de figuras públicas o de gente a la que no conocemos personalmente. O en todo caso, cuando ya ha pasado mucho tiempo después de que alguien murió.

Para anunciar la muerte de la abuelita uno no dice «estiró la pata» o «colgó los tenis». La primera de estas coloquiales frases hace referencia a que, cuando un animal muere, las patas literalmente se le ponen tiesas, pues ya no tiene movilidad ni flexibilidad al no irrigar más sangre. La segunda, aunque erróneamente se pensaba que venía de la costumbre vandálica de colgar zapatos o tenis en los cables de electricidad de la vía pública para indicar la victoria de una pandilla sobre otra —incluso la muerte de alguno de sus miembros—, simplemente refiere a que, después de muertos, ¿para qué queremos los tenis? ¡Mejor los colgamos!

Otras frases típicamente mexicanas son «chupar Faros» —por esos cigarros, los más corrientes y baratos, que eran concedidos como último deseo a los desgraciados que llevaban a fusilar en tiempos de la Revolución—, «entregar el equipo», «petatearse», «pelarse», «pelar gallo», «se lo llevó la calaca/huesuda/pelona», «se lo cargó el payaso», «se lo chupó la bruja».

El cambio físico que implica ya no estar con vida y la relación de la tierra con la muerte —por aquello de enterrar los cadáveres— también inspira eufemismos como: «enfriarse», «ya no suda ni se acongoja», «clavar el pico», «darle de comer a los gusanos», «estar tres metros bajo tierra» —que tiene su origen en la medida sanitaria expedida en la Europa medieval durante el azote de peste negra, que exigía enterrar a los cuerpos infectados a esa profundidad para evitar contaminar el ambiente y que pudieran descomponerse más rápido.

«Se murió en…»
México «Se nos adelantó»
«Se petateó»
«Se enfrió»
«Se fue al cielo»
«Ya entregó el equipo / la piel»
«Ya es fiambre»
«Ya no paga renta»
«Ya pasó a mejor vida»

Argentina «Se fue a mirar los rabanitos desde abajo»
«Se fue al naipe»
«Se fue a cantar para el carnero»
«Anda de minero»
«Se mudó al barrio de los pies juntitos»

Chile «Se fue al patio de los callados»
Colombia «Colgó los guayos»
España «Ya espichó»
«Se fue a criar malvas»
«La ha palmado»
«La ha diñado»
«Se fue al otro barrio»

Inglés «To bite the dust» —«morder el polvo».
«To buy the farm» —«comprar la granja»—.
Refiere sobre todo a muertes por accidente o
en acción militar; la «granja» es la propiedad
mortuoria donde descansará el occiso.
«To kick the bucket» —«patear la cubeta»—.
Al parecer, su significado refiere a cuando las
personas se suicidan colgándose: para alcanzar
la soga, algunos se ayudan de una cubeta y, para
dejar caer todo su peso y quedar suspendidos,
la patean.
«To meet one’s maker» —«conocer a su
creador»—, en clara referencia religiosa.
«Six feet under». Es el equivalente a nuestro «tres
metros bajo tierra» —aunque literalmente son
«seis pies».

Del mismo modo, tenemos los que conciernen a la forma de llevar un cadáver —«salió con los pies por delante»—, a lo que ya no alcanzó a hacer o ya no hace el difunto —«ya no cargó los peregrinos», «ya no paga renta»— o lo que «está haciendo» ya de muerto —«ya juega cartas con el Diablo», «ya está en el veliz». Y es que, a la hora de referirse a la muerte de alguna persona —o animal, ¿por qué no?—, por aquello de que aún no nos atrevemos a llamarla tal cual, como lo que es, la creatividad llega muy lejos.

Cristina Reynoso López es una fanática total de las calacas y de las palabras, por eso disfruta tanto las calaveras literarias, los grabados de Posada y todas las tradiciones mexicanas del Día de Muertos que, espera, no mueran jamás.

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Para entender al tuitero https://algarabia.com/para-entender-al-tuitero/ https://algarabia.com/para-entender-al-tuitero/#respond Wed, 12 Jul 2023 18:00:00 +0000 https://algarabia.com/?p=56703 Las redes sociales han generado su propio vocabulario y éste se ha propagado rápidamente entre sus usuarios. Cada una tiene denominaciones determinadas por el medio y su creador. En principio, dichas denominaciones tienden a ser extrañas y desconocidas para muchos, sobre todo en un primer acercamiento; y más si se trata de términos en otras lenguas.

Sin embargo ahora, siendo usuario o no de estos «instrumentos» de la tecnología, nadie se salva de oír estas palabras que poco a poco forman parte de nuestra cotidianidad.

Por ello mostramos este breve «vocabulario» en el que se reúnen algunos de los términos que más se usan en Twitter, esperando que sea útil para los novatos, los renuentes y los despistados.

+1. Para pedir el apoyo en un tuit e indicar que es importante, se usa +1. Se pueden agregar ceros conforme el apoyo crezca +100.

Para entender al tuitero
Vía Pexels, Brett Jordan

Ej.: +1 RT Reparen los baches de Constituyentes.

avatar. Imagen de perfil del usuarios. Ilustración o fotografía que representa a la cuenta.

Ej.: Estás bien guapo de tu avatar.

demear. Adaptación derivada de las siglas DM. —Direct Message—. Mandar mensajes directos a otro usuario.

Ej.: Me sobra un boleto, si lo quieres deméame para ponernos de acuerdo.

#FF. Abreviatura de follow friday. Este término se utiliza para recomendar a otros que sigan una determinada cuenta. Como su nombre lo indica, es un hashtag que se usa los viernes.

FA. Abreviatura de follow always. Esta abreviatura también se emplea para recomendar a tus seguidores que le den follow a una cuenta, pero a diferencia de la anterior, se puede usar en cualquier momento.

fav. Abreviatura del anglicismo favorite. Marca que se utiliza para señalar un tuit como «favorito».

Ej.: Saber que te quieren ligar porque le dan fav hasta al saludo.

favear. De fav, abreviatura del anglicismo favorite. Acción de dar un fav.

Vía Pexels, Solen Feyissa

Ej.: Todo mundo lo favea y eso que escribe pura pendejada.

fologüear. Del anglicismo follow. «Seguir» las publicaciones de algún usuario.

Ej.: Me gusta lo que escribe, lo voy a fologüear.

fologüer. De follower, ‘seguidor’. Usuario que sigue las publicaciones de otro.

Ej.: No sé por qué Slim tiene tantos fologüers si no ha publicado un solo tuit.

gomisear. De Gomís. Retuitear de forma consecuente varios tuits de un usuario para hacerlo ganar seguidores. Promocionar. Intercambiar seguidores.

Ej.: Leo, luego gomiseo.

hashtag. «Etiqueta de almohadilla». Etiqueta indicada con el carácter /#/, se usa para crear temas y opinar sobre TT, así como para filtrar y promover contenido. Se abrevia mediante las siglas HT.

Ej.: Luis se la pasa poniéndole hashtag a cada palabra que publica y ni así lo pelan.

mención. Etiquetar a un usuario en un tuit para hacerle un comentario, recomendarlo o aclarar que se está hablando de él.

Ej.: Mariela se la pasa mencionando a su noviecito en sus tuits. Qué hueva.

MT. Son las siglas de modificar tuit. Se usa para indicar que un tuit será retuiteado, pero que se le realizó alguna modificación, por lo regular ortográfica.

NSFW. Abreviatura de not safe for work —no recomendado para el trabajo—. Estas siglas advierten que no es buena idea abrir el contenido de un tuit en el trabajo —o la escuela—, ya que puede tener imágenes o sonidos.

Ej.: Si quieres ver chicas súper sexys, da clic aquí NSFW www.chicasexy.com

poetuit / poetuitero. Usuario que intenta ser profundo y termina siendo cursi.

Ej.: @ominosa se siente poeta, pero no pasa de ser poetuitera.

reply. ‘Responder’, contestar un tuit con otro tuit.

Ej.: Le eché una indirecta a Juan, y sí me dio reply, pero ni lo pelé.

resonancia. Se refiere al alcance que tiene un tuit, es decir, el número de personas que lo leen y le dan fav o retuit. Si se utiliza un hashtag y el tuit tienes muchos RT’s, ese hashtag se puede convertir en un trending topic.

retuit. Del prefijo re- ‘volver a’ y tuit. Tuit que se ha vuelto a compartir desde el TL de otro usuario. Se abrevia como RT.

Ej.: ¿Qué onda con los retuits de Pedro? Hasta parece bot.

retuitear. De re- y tuit. Compartir el tuit de otro usuario en el TL personal.

Ej.: Roberto siempre retuitea todas sus menciones. Le voy a dar unfollow.

seguir. Dar follow. «Dar seguimiento» a los tuits de un usuario. Suscribirse a las publicaciones.

Ej.: Ese wey me sigue en Twitter, pero jamás me favea nada.

selfie. Este término aplica para todo el Internet, es un autorretrato. Por supuesto no como los que hacían los grandes pintores como Van Gogh, es más bien una fotografía tomada por uno mismo con un celular, para subirla a las redes sociales.

Ej. La cantidad de sexo que tienes es inversamente proporcional a la cantidad de selfies que te sacas.

stalker. ‘Acechante’. Persona que acecha o espía a otra por medio de las redes.

Ej.: Oye, ¿y ya no has sabido nada de tu stalker?

TL. Siglas de Timeline, ‘línea del tiempo’. Cronología. Barra en donde se muestran los tuits de los usuarios a los que se sigue o los propios.

Ej.: Mi TL está lleno de puro trol.

trolear. Molestar a otro usuario con comentarios ofensivos, burlones o que simplemente le llevan la contraria.

Ej.: Vamos a trolearlo, se lo merece.

TT. Abreviatura de TrendingTopic, ‘tema del momento’. Tema popular entre los usuarios de Twitter. Suele identificarse mediante un hashtag.

Ej.: Lo de #YoSoyDeLosQue ya dejó de ser TT.

tuit. Adaptación del anglicismo tweet. Publicación de 140 caracteres en la que se expresa alguna emoción, pensamiento, noticia o idea.

Vía Pexels, Pixabay

Ej.: Mónica te menciona en sus tuits, ¿qué pedo?

tuitear. De tuit y el sufijo -ear. Escribir y mandar tuits.

Ej.: ¡Ya, Carlos, deja de tuitear fotos de tu comida!

tuitero. De tuit y -ero. Persona que hace uso de tuiter, que tuitea.

Ej.: ¿Conoces a Margarito? Es un tuitero famoso.

tuitstar. De tuit y star,‘estrella’. Tuitero con muchos seguidores o alta resonancia.

Ej.: Se siente tuitstar y ni a bot llega.

unfollow. Dar unfollow: dejar de seguir una cuenta.

Ej. Le di unfollow porque sólo tuiteaba canciones, qué flojera.

usuario. Calco del anglicismo user. Usuario de Twitter. Nombre que aparece después de la /@/.

Ej.: Sigue a la revista, su usuario es @algarabia.

vía. Para indicar el origen de un tuit o de la información que se tuitea se escribe vía antes de la cuenta de donde proviene.

Ej.: Me encantó este artículo https://algarabia.com/desde-la-redaccion/funeral-de-hachiko/ vía @algarabia

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De «brindar» y «brindarnos», un choque común https://algarabia.com/de-brindar-y-brindarnos/ https://algarabia.com/de-brindar-y-brindarnos/#respond Sun, 01 Jan 2023 02:31:01 +0000 https://algarabia.com/?p=13169

El que bebe se emborracha,
el que se emborracha duerme.
el que duerme no peca.
El que no peca va al cielo…
y puesto que al cielo vamos… ¡Bebamos!
Brindis mexicano

Para brindar se necesitan dos. Al menos dos copas —o tarros o vasos—, y dos manos que las sostengan.

Alzamos la copa y la chocamos con la del otro, para perpetuar un momento de celebración y, sobre todo, para ofrecerle un buen deseo: salud, felicidad, lo que sea.

Le miramos a los ojos —por aquello de la ley de Erasmo—, y pronunciamos las palabras mágicas. Bebemos juntos y nos congratulamos con el otro.

Por eso, para brindar se necesitan al menos dos: dos que ofrezcan y reciban al unísono.

No es de extrañar, por tanto, que las palabras brindis y brindar compartan un mismo origen. Ambas provienen del alemán ich brind dir´s, «te lo ofrezco», expresión que, según los historiadores, tiene como motivo una victoria del ejército Carlos V, tras el saqueo de Roma; cuenta la historia que los mandos militares llenaron sus copas de vino, las alzaron y pronunciaron la frase que ahora nos compete.

Brindar, entonces, es ofrecer algo voluntariamente; y según el DRAE, la palabra «brindis» se refiere tanto a la acción de brindar con vino o licor, como a las palabras que se dicen al hacerlo.

Acerca de la primera acepción, aún no se ha definido con claridad una sola teoría sobre su origen: algunos dicen que esta práctica se remonta a los griegos, pues en los grandes banquetes, el anfitrión alzaba su copa y bebía un trago, para demostrar que éste no contenía veneno.

Según otra teoría, también era ésta la función de chocarlas: que el contenido de ambas copas se mezclara, sobre todo entre monarcas y nobles, para demostrar que la bebida estaba «limpia». Por ello, quizá, este ritual tenga un significado más profundo: por lo general, se brinda con las personas en las que se confía.

Excepto por Hungría, donde brindar con cerveza es una costumbre mal vista, en el resto del mundo se trata de una expresión de festejo, de gozo hecho y derecho. Como al fumar —pero en un placer compartido—, el brindis involucra el gusto, la vista, el tacto, el olfato y, al chocar nuestras copas, también el oído.

Así que cuando escuche las siguientes expresiones, comparta y dispóngase usted, a brindar y brindarse como se debe. ¡Salud!

Idioma ¡salud!
Árabe Fi sahitak!
Belga Op uw gezonheid!
Portugués Saúde!
Chino Kong chien!
Alemán Prost!
Egipcio Fee sihetak!
Francés Santé / À votre santé!
Griego Yia´sou!
Hawaiano Hipahipa!
Hebreo Le´chaim!
Inglés Cheers!
Italiano Salute / Cin cin!
Japonés Kampai!
Ruso Vashe zdorovie!

Sigue a Karla a través de Twitter como @karla_kobach.


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Diccionario de moda https://algarabia.com/diccionario-de-la-moda/ https://algarabia.com/diccionario-de-la-moda/#respond Wed, 14 Dec 2022 18:51:12 +0000 https://algarabia.com/?p=88807 Moda es una palabra acuñada en Francia —mode, del latín mŏdus, medida, manera’—, el país que no sólo la creó, sino que hizo todo un estilo de vida en torno a ella. Por tanto, es lógico que muchos de los términos que se refieren a la ropa, los estilos de vestir y de calzar, las telas y los accesorios sean de origen galo. Éstos son sólo algunos de ellos.

Appliqué. Es un adorno que decora la superficie de una prenda, añadiéndole dimensión y textura. Deriva de la palabra francesa appliquer, que significa ‘unir, adjuntar’.

Aprons. Cubierta para colocar sobre la parte frontal de la ropa, es decir, un delantal, que puede servir para decorar o para proteger las prendas de la suciedad.

Arabesque. En el ámbito de la moda, se les llama así a los diseños muy elaborados, así como a los adornos y telas con estampados florales muy profusos y combinaciones de figuras geométricas.

Atelier. Significa ‘taller’, y se utiliza para referirse a un lugar donde trabajan y se reúnen diseñadores, críticos, modelos y demás personajes entendidos en el tema de la moda.

Avant garde. Literal, «a la vanguardia». son vestuarios individualistas, experimentales y no tradicionales diseñados para establecer nuevas tendencias, buscando la innovación.

Balconette. Es un escote bajo, de forma cuadrada, que ayuda a dar más volumen a los pechos; se usa en brassieres, bikinis y vestidos de noche.

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BCBG. abreviatura de Bon Chic Bon Genre; el término se aplica a un grupo social de la clase alta —principalmente en Francia, reino Unido y los ee.uu.—: familias influyentes, adineradas y, de ser posible, descendientes de la aristocracia. también es el estilo de vestir de los miembros de esta clase social, con ropa de diseñador a la última moda.

Blusa. Del francés blouse, denomina a una prenda holgada que cubre la parte superior del cuerpo femenino. Hace algunos siglos fue usada por los varones; después, abotonada por detrás, se usaba como ropa de trabajo. En el siglo xix empezó a formar parte del vestuario de la mujer, tal como se usa actualmente.

Boho chic. Estilo de vestir que predominó durante la primera década del siglo XXI y que combina lo bohemio con lo hippie.

Bolso baguette. Como su nombre lo indica, es una bolsa alargada horizontalmente que recuerda a la forma de aquel pan francés.

Boutique. Según el DRAE, es una «tienda de ropa de moda». las boutiques surgieron en el parís de los años 20 como pequeñas casas de costura. En la década de 1960 se convirtieron en los locales donde los grandes diseñadores, hasta hoy, ofrecen ropa y accesorios exclusivos.

Branché. Tener elegancia o distinción, estar a la moda.

Brassier. Según el dem, es una «prenda íntima femenina que sirve para sostener los pechos».1

Camuflaje. De camouflage; proceso que ayuda a evadir la detección visual por medio de una combinación de coloración y difuminación de la silueta. Fue inventado durante el siglo XX para que los militares fueran menos visibles a las fuerzas enemigas. En el mundo de la moda se usa el estampado de camuflaje para lucir el estilo militar.

Chapeau claque / chapeau Gibus. Sombrero de copa alta plegable, práctico y elegante, inventado por el francés Antoine Gibus en 1812.

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Chifón. En francés, chiffon; es una tela delgada y translúcida, fabricada con fibras de algodón, seda o fibras sintéticas. En el mundo de la moda se usa para que los trajes de noche se vean vaporosos y elegantes.

Corsé. Deriva del francés corset, y es una prenda que moldea y estiliza la figura femenina, haciendo más angosta la cintura y más anchas las caderas.

Crepé. Del francés crêpe, es una tela de superficie rugosa. puede ser de lana, seda o algodón y se usa principalmente en blusas, vestidos y prendas masculinas.

Crinolina. Deriva de la palabra crinoline, que más o menos quiere decir: «tejido hecho de crin de caballo». Es una especie de armazón hecha de aros de metal que se pone debajo de la falda para darle una forma amplia.

Crochet. Su significado literal es ‘ganchillo’, pero en moda se refiere al tejido hecho con esta técnica.

Culotte. Del francés cul, ‘nalga’. para los franceses es el típico calzón, pero en español se le relaciona con un pantalón corto y ceñido que llega hasta el muslo. se puede usar como ropa interior, traje de baño o para hacer deporte.

Demimonde. Literalmente «la mitad del mundo». Fue un término acuñado en 1852 por alejandro Dumas hijo
en su obra La dama de las camelias, el cual designó originalmente a las prostitutas. Después se extendió para denominar a las mujeres de «moral relajada» en general. Desde mediados del siglo XIX y hasta principios del XX, las cortesanas detentaron gran poder y fueron admiradas por andar vestidas al último grito de la moda.

Demodé. Lo que está pasado de moda.

Foulard. Pañuelo usado por hombres y mujeres alrededor del cuello; puede ser de materiales como seda, lana o algodón.

Fourreau. En francés, ‘funda’. En la moda se refiere a los vestidos entubados: totalmente rectos y pegados al cuerpo.

Frac. Es el traje para hombres de gran ceremonia, con camisa, chaleco y corbata de moño blancos, saco con faldones —por ella, coloquialmente se le dice «traje de pingüino»— y pantalones negros, complementado con zapatos de charol.

Haute couture. ‘Alta costura’. Es la ropa concebida y confeccionada a mano con todo detalle por los grandes diseñadores. Es hecha a la medida para un cliente en específico y puede decirse que su valor es tal que «no tiene precio». En Francia es tan importante que para regir sus estándares de calidad hay una Cámara sindical de la Alta Costura.

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Jaquet. Traje masculino de etiqueta para el día, que se compone típicamente de saco negro con faldones, camisa, chaleco, corbata y pantalón gris de rayas.

Lencería. En francés, lingerie, de linge, ‘lino’, hace referencia directa al material con que se solía elaborar tradicionalmente la ropa interior.

Leotardo. El nombre proviene del acróbata francés Jules léotard, quien creó y usó esta prenda —a la que llamó maillot— en sus espectáculos. Después, este traje ajustado que cubre el cuerpo de los pies al torso fue adoptada también por los gimnastas y los bailarines de ballet. En México es la camiseta ceñida y unida en el área del pubis que se usa para hacer aerobics.

Muff. En español se le conoce como manguito. Es un accesorio de forma cilíndrica, por lo regular elaborado con pieles
y otros materiales peludos en cuyo interior se colocan las manos para calentarse.

Mules. Calzado femenino que se caracteriza por tener el talón descubierto.

Nude. Del inglés, se refiere al color piel. En la moda denomina a una apariencia natural, y respecto al maquillaje es lo que conocemos como «cara lavada».

Petite robe noir. Es el clásico vestido negro que, según los conocedores, es indispensable en cualquier guardarropa.

Petticoat. Esta prenda se usó desde el siglo xvi en Europa y después pasó al resto del mundo occidental. Es una falda muy amplia y en capas que se usa como ropa interior para darle volumen a un vestido. En español le llamamos enagua.

Plouc. Corriente y de mal gusto.

Pret á porter. Literal, «listo para usarse»; es ropa de diseñador adaptada para ser comprada y usada por todo el público, con tallas estandarizadas y a precios mucho más accesibles que los modelos a la medida.

Tartán. Esta tela, cuyos patrones a cuadros tienen una conexión nacionalista con Escocia, es de origen francés: tartan. Hoy es muy usada en todo tipo de faldas.

Encuentra más en nuestra edición 118, Más que un cliché:

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Demografía lingüística hispana en los EE.UU https://algarabia.com/demografia-linguistica-hispana-en-los-ee-uu/ https://algarabia.com/demografia-linguistica-hispana-en-los-ee-uu/#respond Thu, 12 May 2022 22:00:00 +0000 https://algarabia.com/?p=44301 Demografía lingüística hispana en los EE.UU Read More »

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Los grupos migratorios de la lingüística hispana

Antes de que la inmigración de hispanos a los EE.UU. comenzara a presentar cifras de cierta importancia, ya existían varios asentamientos antiguos, residuos de núcleos poblacionales anteriores a la conformación moderna de ese país, primeros vestigios de la lingüística hispana. Tal es el caso, sobre todo, de los mexicanos del suroeste y, después, de los canarios que emigraron a la Luisiana y de los escasos restos españoles de la Florida, pero, éstos, hoy en día, carecen de importancia.

Descontando algunas aventuras aisladas y de poca monta, la verdadera inmigración hispana comienza en el siglo XX con México a la cabeza; le siguieron los puertorriqueños, más tarde los cubanos y en las últimas décadas, los dominicanos, los centroamericanos y otros, procedentes de diferentes zonas de América del Sur.

La inmigración mexicana, la más temprana de todas, comenzó muy a finales del siglo XIX. Para estas fechas, el número de hispanos en el suroeste, sumando los antiguos residentes coloniales con los recién llegados, era de 100 mil. En su gran mayoría concentrados en el estado de Texas. Un ejemplo de ello es San Antonio, fundado en 1718 y poblado principalmente por familias de las Islas Canarias, las cuales eran obligadas a irse por la Corona Española. En el año de 1910, la cifra de dichas familias ya era abundante, y seguía creciendo, de manera que en tiempos de la Gran Depresión los expulsados del país fueron más de 500 mil.

Las nuevas olas inmigratorias, muy pronto recuperaron esas cifras, e incluso las multiplicaron. La necesidad de mano de obra para los trabajos agrícolas en los EE.UU., -desde entonces en constante expansión-, fueron el motivo principal de estos traslados hacia el norte, legales la mayoría e ilegales en una proporción desconocida, aunque minoritaria. La situación se ha mantenido con auge singular hasta nuestros días. Es a través de esta expansión de trabajos agrícolas, que la lingüística hispana fue cobrando fuerza dentro del territorio norteamericano.

Entre guerras

Después de la Segunda Guerra Mundial, le tocó el turno a los puertorriqueños. La situación era diferente, pues los nacidos en la isla eran desde 1917 ciudadanos estadounidenses, por lo que sus movilizaciones hacia Nueva York, lugar de asiento preferido por este grupo, no presentaban problema inmigratorio alguno. En este caso, no hubo —ni hay— inmigrantes ilegales. Para 1960, ya esta ciudad y los territorios contiguos del noreste contaban con cerca de un millón de ciudadanos de la isla caribeña. Y el traslado sólo daba sus primeros pasos.

Los cubanos ocupan el tercer lugar en cuanto a cronología de llegada. Aunque con anterioridad a 1959, ya había pequeñas concentraciones de individuos de este origen en los EE.UU. En el umbral mismo del siglo XX, había en Ybor City, Tampa, unas 130 fábricas de tabaco, a las que iban anualmente entre 50 mil y 100 mil cubanos a trabajar en ellas, pero se trató, en todo caso, de una inmigración temporal. La presencia cubana en los EE. UU. puede rastrearse documentalmente desde 1870. Con anterioridad, los registros oficiales los incluían en la categoría general de antillanos. Las cifras no se disparan hasta el triunfo de la Revolución castrista y las décadas subsiguientes. Año tras año, el volumen de refugiados cubanos en ese país ha protagonizado un crecimiento auténticamente espectacular.


Después, otras inmigraciones han venido a aumentar la presencia hispana en territorio estadounidense: dominicanos, centroamericanos y sudamericanos, quienes han ido protagonizando diversos capítulos de la historia reciente. La dominicana, no comienza en firme hasta mediados de la década de 1960; seguida por los de Centroamérica, encabezados por los salvadoreños.

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¿Realmente existen las razas?

Más tarde, empieza a sentirse la presencia de colombianos, ecuatorianos, peruanos, bolivianos, paraguayos y uruguayos en números siempre más reducidos. Por su parte, en los primeros años de este siglo XXI, les ha tocado el turno a los venezolanos y a los argentinos. Es E.U.A un crisol de nacionalidades, fundidas por la misma esperanza de conseguir una vida mejor, ¿es necesario señalar y categorizar a las personas?

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Tipos de inmigrantes dentro de la lingüística hispana

Aunque las causas de estos traslados son múltiples y variadas, éstas podrían reagruparse en tres grandes apartados:

Económicas, políticas y una combinación de ambas

Asediados por la pobreza y por las barreras que les impiden el acceso a salarios dignos y seguros, a una vivienda, a condiciones básicas de salud, a la escolarización de los hijos, estos grupos de individuos abandonan sus lugares de origen para instalarse en una especie de “tierra prometida”, que aunque no hubiera sido así en realidad, era siempre mejor que lo que habían tenido.

A razones de mejoras socioeconómicas o simplemente de subsistencia, se deben las inmigraciones mexicanas.
Los perfiles socioeducativos de estos inmigrantes son generalmente bajos, en su mayoría trabajadores agrícolas no especializados que, víctimas ellos mismos de la situación imperante, se han visto privados, entre otras cosas, de una educación que les permitiera avanzar en la vida, y que no desean que esa misma situación se repita con sus descendientes. A pesar de contar con una lingüística hispana, el inglés es el idioma de la clase dominante, por lo que los grupos migratorios hispanohablantes vieron mermadas muchas oportunidades, debido a que existía una barrera idiomática.

Son los llamados inmigrantes económicos. Por otra parte están los que escapan de situaciones políticas —a veces, religiosas— que consideran inaceptables, como es el caso inicial de los cubanos y de los nicaragüenses. La postura política del gobierno de La Habana, en un caso, y los vaivenes de Managua entre Somoza y los sandinistas, en otro, han obligado a muchos a abandonar sus lugares, bien por nexos o simpatías con gobiernos anteriores, los menos, bien por rechazo moral a los planteamientos de los nuevos gobernantes, los más. Su perfil sociocultural es medio o alto, con buenos índices de educación, profesionales especializados en diferentes áreas, y con relativo éxito económico. Son los exiliados.

El grupo más numeroso está constituido por aquellos —otros centroamericanos y sudamericanos— que salen de sus países para huir de situaciones económicas angustiosas, producto de guerras intestinas, feroces dictaduras, impericias gubernamentales —cuando no de flagrantes y continuas malversaciones— sufridas repetidamente por sus países de origen. Aunque la razón inmediata de su marcha sea de índole económica —acompañada, a veces, de inseguridad personal—, ésta ha sido causada directamente por el brutal deterioro social devenido de luchas intestinas o de políticas económicas trasnochadas e inoperantes.

El grupo mixto

Se encuentran en él, desde profesionales altamente cualificados, hasta obreros sin especialización, insertados en un amplísimo espectro socioeconómico. Son también inmigrantes, aunque el móvil que los haya impulsado sea mucho más complejo que el de los grupos anteriores. Buen ejemplo de lo que se viene diciendo son las últimas inmigraciones cubanas, las del éxodo del Mariel, en 1980, y la de los balseros, durante la década de los 90. López Morales señala con detalle las condiciones sociales, culturales y laborales de estos refugiados, que contrastan sobremanera con los de las primeras incursiones. Esos últimos salen de la isla huyendo de una situación económica insufrible. Las muy recientes inmigraciones de argentinos pueden ser también, lamentablemente, un magnífico ejemplo de esta situación…

Las inmigraciones hispanas a los EE.UU. cada vez son más densas y constantes, han superado todos los cálculos estadísticos. De otra parte, la política zigzagueante de este país en materia migratoria, aunque amenaza constantemente con deportaciones, termina con buscar algún acomodo.

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Pero las palabras no están ahí como piezas de museo —aunque las academias a veces quieran que lo estén—
para que las contemplemos como si estuvieran enmicadas o disecadas, atrapadas en el diccionario que a manera de cárcel o cartabón las encierra para siempre.
Las palabras van cambiando, evolucionando, transformándose hasta tener una nueva faz, una nueva forma, una nueva piel.


Las palabras existen porque las necesitamos, porque precisamos significar la realidad y comunicarla, porque son ellas la herramienta para decir, para heredar y para plasmar la cultura. Las que usamos existen porque las requerimos y son ésas que utilizamos las que deben estar en el diccionario y no al revés; al contrario, los diccionarios deben de contener las formas que usamos para comunicarnos y la manera correcta de escribirlas, no constreñirnos a formas antiguas y anquilosadas.

Haciéndonos de palabras
Vía Pexels, Suzy Hazelwood


¿A dónde van las palabras que no se quedaron?

Piezas de la lengua

Cuando uno echa un vistazo al Diccionario de la Lengua Española se da cuenta de que la mayoría de las palabras están muertas o en vías de estarlo. Si uno lo abre en cualquiera de sus páginas, encontrará mil y una palabras cuyo significado desconoce o que se han dejado de usar, palabras que llegaron ahí hace cientos de años —cuando se fundaron en el siglo xviii— y que corresponden a otra realidad.

Sólo por poner un ejemplo, abrí la página de la c, en donde se encuentra la entrada de cu-, y encontré palabras como: curruca, currucucha, curruña, curruscante, currusco, currutaca, cursaria, cursería, cursillista, curtación, curtiembre, curto, curuba, curucusí, curuguña, curuma, curumba, cururo, cururú, por poner sólo algunas, entre muchas otras, que son de poco o nulo uso para los hablantes del español en todo el mundo hoy en día, y que de verdad no sabrían qué significan.


Y es que la lengua cambia con la cultura y con las diferentes maneras de segmentar la realidad —que, a su vez, se modifica todos los días—, y las palabras son las unidades de la lengua, sus piezas, sus formas.


Con las épocas, con las situaciones, en los distintos segmentos que las hablan, con las creencias que las rodean, con las generaciones, con las geografías, con los ánimos, con las ideologías, con las guerras, con las tendencias, con las distintas maneras de ver el mundo que nos rodea cambiarán las palabras. Y así la abuela no hablará igual que el hijo y menos aún que el nieto, y el veliz o la petaca será sustituido por la maleta y luego por el equipaje o la bolsa, y más acá, la backpack.

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Las palabras se transforman con la ventisca más mínima, y es por eso que el Poema del Mio Cid es ininteligible para un hablante de español del siglo xix, como para el mismo Cid sería una lengua marciana la que hablamos nosotros hoy. Cambian las palabras, con todo lo humano que es de ellas y que por ellas es.

—Escucha expresiones con palabras olvidadas
Por ejemplo, decimos por decir que la gente necesita una batea para la baba, que duerme como lirón, que fuma como un chacuaco, que algo huele a xoquía, que vamos hechos la mocha, que algo no vale una bicoca, o echamos aguas sin saber por qué lo decimos; pero no tenemos ya bateas en nuestra casa, nunca hemos visto un lirón, ni por la cabeza nos pasa que un chacuaco es una chimenea industrial, que xoquía es el equivalente a olor a podrido en náhuatl, que era la locomotora sin carros la que iba rápido, que la bicoca se refiere a la batalla de Biccoca que España le ganó a Suiza sin esfuerzo, sin bajas y sin nada, haciéndolo tan fácil que poco importó, y que las aguas sucias se echaban por la ventana al grito de ¡cuidado!, o sea, ¡aguas!.

Palabras con prisa

Las palabras nos corretean, vienen a sus anchas, se nos adelantan. Ahí están términos como chairo, «me lo quiero dar», chundo y «no pinchesmames», que se usan todos los días, pero que los mayores de 30 años tenemos que hacer malabarismos para comprender.

A la vez, delatan nuestra edad, cuando hablamos ya lo estamos haciendo en pretérito, es decir, hablamos con lo que fuimos y no con lo que seremos: decimos «encender la luz», cuando ya no se enciende, sólo se aprieta un botón; decimos que «nos cae el veinte» cuando ya no existen teléfonos públicos de monedas de veinte centavos; y decimos que tenemos «un ojo al gato y otro al garabato» cuando en realidad los garabatos —en el sentido de hatos de posesiones— ya no existen.


La lengua no se detiene y en su constante devenir no hay nada permanente, excepto el cambio.
Las palabras andan deprisa, nos sobrepasan, y cuando el lexicógrafo o el estudioso del lenguaje acuña en un diccionario una acepción, la palabra ya viene de regreso con otra. Y para ello basta con poner el ejemplo de chido, que ha sido recogida en el dem como un adjetivo que significa «que es bueno, bonito o apreciable: una casa bien chida, “¡Qué chido que les hayamos ganado!”, “Ando buscando al valedor que trae los rieles más chidos de todo el cantón”», pero que pasó sin pena ni gloria, sin diccionario que le hiciera caso, y nunca fue introducida con su significado anterior: «Chido: feo, de mal gusto, naco, payo, corriente». Y ahí está entonces la palabra payo —tonto, mentecato, campesino, ignorante, rudo y, por ende, algo de mal gusto—, tan antigua que un joven de menos de 20 años ahora no la entiende.

Palabras rebeldes

Otras veces las palabras se rebelan en forma y en fondo; tal es el caso de álgido, que en origen no significaba algo caliente sino frío, y del verbo mallugar, que originalmente era magullar.


Palabras revolucionarias
En otras ocasiones las palabras se descasan, como ocurre con Úrsula —la de Cien años de soledad—, el rey Arturo y su mesa redonda, y el oso Yogui, que a simple vista no coinciden en tiempo, ni en espacio, ni en sonido, pero que se originan en el latín ursus, ‘oso’, y los tres significan, respectivamente: ‘osezno’, ‘el del oso’ y ‘oso’.

Estos tres se han bifurcado hasta ser lo que son ahora, como también es el caso de los motes o dicharajos —apodos, les decimos los mexicanos— y que a ojo de buen cubero no podríamos relacionar con el latín muttum, de donde viene la palabra palabra —del francés mot, o la italiana de la frase il mio motto o de motu proprio—; o bien, que se relaciona con enmudecer, mudo y murmurar… y así se enredan.

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Si cambian las modas, la política, las costumbres, el mundo y la visión que tenemos de él, con él se modificarán las palabras.
Pero de pronto son otras, son jóvenes, nuevas, inusitadas, inasibles, vivaces, únicas, como el latín intensus y la intensidad que nos ha dado hoy a los mexicanos el verbo intensear.
Por todo esto es interesantísimo repasar el camino de las palabras y, por ende, de la lengua y de su composición, para comprendernos, para entender más, consulta el libro De pura lengua, de Algarabía EDITORIAL.
 

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La última y nos vamos

«Me he tomado 18 whiskies derechos. Creo que ése es un récord…»
Dylan Thomas, poeta, 1953.

«Me estoy muriendo. No he bebido champaña desde hace mucho tiempo.»
Anton Chejov, escritor, 1 de julio de 1904.

«Codeína… Bourbon.»
Tallulah Bankhead, actriz, 12 de diciembre de 1968.

Resignación ante todo

«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.»
Jesucristo, tomado de Lucas 23:46.
«Nada más que la muerte.»
Jane Austen, escritora, cuando su hermana, Cassandra, le preguntó si quería algo, 18 de julio de 1817.

«Nunca debí cambiar el scotch por los martinis.»
Humphrey Bogart, actor,14 de enero de 1957.

«Estoy listo para morir por mi Señor, y que en mi sangre la Iglesia pueda obtener libertad y paz.»
Thomas Becket, arzobispo de Canterbury, 1170.

«Ahora he terminado con todos mis asuntos en la Tierra, y con un gran momento también. Sí, sí, mi querido hijo, ahora viene la muerte.»
Franz Lehár, compositor, 24 de octubre de 1948.

Vía Pexels, Mikechie Esparagoza
Vía Pexels, Mikechie Esparagoza

Los que se van en paz…

«¡Esto es lo último en la Tierra! Estoy satisfecho.»
John Quincy Adams, presidente de los ee.uu., 21 de febrero de 1848.

«Obsérvese con cuánta paz puede morir un cristiano.»
Joseph Addison, escritor, 17 de junio de 1719.

«Estoy listo.»
Woodrow Wilson, presidente de los ee.uu., 3 de febrero de 1924.

«¿Están esperando? ¿Están esperando? Bien, déjelos esperar.»
Ethan Allen, general estadounidense, en respuesta a un doctor que trató de animarlo al decirle:
«General, tengo miedo de que los ángeles lo estén esperando», 12 de febrero de 1789.
«¿Están todos felices? Quiero que todo el mundo sea feliz. Yo sé que soy feliz.»
Ethel Barrymore, actriz, 18 de junio de 1959.

«Tengo curiosidad de ver lo que le pasa en el siguiente mundo al que muere sin haberse confesado.»
Pietro Perugino, pintor italiano, dando sus motivos para rechazar la visita de un cura, 1523.
Workaholics

«¿Cómo estuvieron las entradas de hoy en Madison Square Garden?»
P.T. Barnum, empresario, 7 de abril de 1891.

«He ofendido a Dios y a la raza humana porque mi trabajo no alcanzó la calidad que debió de haber logrado.»
Leonardo da Vinci, artista, 2 de mayo de 1519.

«No, no me rendiré. Debo seguir. Debo trabajar hasta el final.»
Eduardo vii, rey de Gran Bretaña, 6 de mayo 1910.
Sin previo aviso

«Dios mío. ¿Qué ha pasado?»
Diana —Spencer—, princesa de Gales, 31 de agosto de 1997.

«Ahora debo ir a dormir. Buenas noches.»
Lord Byron, escritor, 19 de abril de 1824.

«Jamás me había sentido mejor.»
Douglas Fairbanks, actor, 12 de diciembre de 1939.

«Buenas noches queridos míos, los veré mañana.»
Noel Coward, escritor, 26 de marzo de 1973.

«¿Acaso no es meningitis?»
Louisa M. Alcott, escritora, 6 de marzo de 1888.

«No puedo dormir.»
James M. Barrie, escritor, 19 de junio de 1937.

Vía Pexels, Life of pix
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Con sentido del humor

«Lo sabía. Lo sabía. Nací en un cuarto de hotel y —maldita sea— moriré en un cuarto de hotel.»
Eugene O’ Neill, escritor, 27 de noviembre de 1953.

«Odiaría morir dos veces. Es tan aburrido.»
Richard Feynman, físico, 15 de febrero de 1988.

«¿Por qué lloran, pensaron que era inmortal?»
Luis xiv, rey de Francia, 1 de septiembre de 1715.

«He tenido un infierno de mucha diversión y he disfrutado cada minuto de él.»
Errol Flynn, actor, 14 de octubre de 1959.

«Dios me perdonará, es su trabajo.»
Heinrich Heine, poeta, 15 de febrero de 1856.
Conoce el resto en Algarabía 146.

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Diccionario internacional de insultos https://algarabia.com/diccionario-internacional-de-insultos/ https://algarabia.com/diccionario-internacional-de-insultos/#respond Thu, 09 Sep 2021 00:22:27 +0000 https://algarabia.com/?p=44613 Incluso estudios recientes hablan de los beneficios que trae a la salud un par de insultos al día. Sin embargo, a veces la barrera del lenguaje nos impide decir chingaderas como es debido cuando andamos en otras latitudes o nos encontramos frente a un viajero que se ha ganado a pulso algunas mentadas de madre.

Según Steven Pinker, en su libro The Stuff of Thought hay cinco formas en las que podemos decir palabrotas: idiomáticamente, «está de la chingada»; descriptivamente, «vamos a chingar»; abusivamente, «chíngate»; enfáticamente, «chingar de lo lindo»; catárticamente, «¡no chingues!».

Para ello cada país se pinta solo y no es de extrañarse que la mayoría hagan referencia a temas escatológicos, de índole sexual o familiar.

No obstante, todos responden a su entorno social y cultural.

Por ello, ya que andamos de viaje por la tierra y que nunca sabemos cuándo se pueda ofrecer, te presentamos algunos insultos que te pueden sacar de un apuro ―o meterte― o por lo menos te pueden ayudar a saber si alguien está siendo grosero contigo.

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Entre hispanohablantes tampoco nos entendemos

– España –
antoñito. En la zona de Canarias se dice así a los tímidos que no se acercan ni de chiste a una mujer.
escuchapedos. En la zona de Navarra se usa para insultar a quien le gusta difundir chismes.
falandeiro. En Galicia llaman así a quienes halagan interesadamente.
yocu. En los pueblos recónditos de Asturias, para llamar «loco» a alguien.
zambullo. En Murcia es alguien pedante que se da la importancia que no tiene.

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– Latinoamérica –
barragana. En Venezuela se usa despectivamente para nombrar a la amante de un hombre casado.
batalero. En República Dominicana, alguien que no sabe lo que hace o se equivoca mucho.
cara de monda. En Colombia significa ‘cara de pene’.
coge un buche. Para callar a alguien en Puerto Rico.
poto. En el noreste de Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Perú, es sinónimo de trasero y se usa como «cara de poto» o «caracho de poto».
sos un salame. En Argentina se usa para las personas bobas o tontas.

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Solresol: ¿la lengua universal? https://algarabia.com/solresol-la-lengua-universal/ https://algarabia.com/solresol-la-lengua-universal/#respond Fri, 21 May 2021 11:00:00 +0000 https://algarabia.com/?p=60295 Existen infinidad de teorías e historias sobre el origen de las lenguas: desde la hipótesis de la monogénesis —«único origen»—, hasta la poligénesis —«varios orígenes»— y los relatos de orden mítico o religioso, como la historia de la Torre de Babel, los cuales manifiestan la necesidad humana
de comunicación.

Aunque actualmente disponemos de múltiples herramientas para comprender lenguas extranjeras —traductores en línea, escuelas de idiomas, sofisticados instrumentos que pueden traducir en tiempo real—, en el siglo XIX, carente de tantas facilidades, Jean-François Sudre, un músico e inventor de origen francés, diseñó una lengua universal que, por medio de la música, formara un puente entre todos los idiomas conocidos: el solresol.

El lenguaje filantrópico
Las primeras etapas de su desarrollo fueron recibidas en París como un curioso espectáculo: durante 1824 y 1825 Sudré recorrió Francia con sus dos jóvenes alumnos, Ernest Deldevez y Charles Lasonneur: él tocaba el violín y ellos «traducían» el sonido al francés. La milicia se interesó por utilizarlo como un posible código de guerra y ofreció patrocinar el proyecto con la condición de que redujera las doce notas en las que el lenguaje original se basaba a un esquema de cuatro, el número máximo que el clarín militar podría producir.

Sudre pasó los siguientes dos años adaptando su lenguaje a este nuevo código, al que nombró Telephonie. A pesar de lograr varias pruebas exitosas, e incluso demostrar que sus formas básicas podían ser aprendidas en 45 minutos, la milicia fue perdiendo el interés y retirando su apoyo monetario. Sudre estaba por abandonar el proyecto, cuando, según sus propias palabras, «una idea filantrópica comenzó a dominar su pensamiento: usar este método como una forma de comunicación para toda la población de Europa». Así, en 1929 modificó el código Telephonie para trabajar con las siete unidades mínimas que son las siete notas musicales: do, re, mi, fa, sol, la y si; la combinación de éstas y su acentuación da origen a las palabras; por ejemplo: solresol significa ‘lengua’.

Gramática musical
El solresol está compuesto por 2660 palabras: 7 monosílabos, 49 bisílabos, 336 trisílabos y 2268 cuatrisílabos, todos agrupados de acuerdo con su significado o relación entre sí, según su primera sílaba o nota:

Doredo – tiempo
Doremi – día, jornada
Dorefa – semana
Doresol – mes
Dorela – año
Doresi – siglo

Para aprovechar el vocabulario, la misma palabra es empleada como sustantivo, verbo, adjetivo y adverbio; se distinguen una de otra según el énfasis —o acentuación— que se da en determinadas sílabas. Por ejemplo, los sustantivos se forman «acentuando» la primera sílaba:

Milasi – amar (verbo)
Mílasi – amor

Para simplifcar su uso, no existen los sinónimos; los antónimos se forman invirtiendo el orden de las sílabas: si la palabra «bien» se escribe mi-sol, la palabra «mal» la escribiremos sol-mi

Los adjetivos se distinguen por acentuarse en la penúltima sílaba, y siempre se colocan después del sujeto al que describen:
Dosido – ayudar
Ladosol dosído – libro útil

Para los adverbios se coloca el acento en la última sílaba. Ésta
es una de las reglas de acentuación que ayuda a la comprensión
auditiva:
Solsire – feliz
Solsiré – felizmente

Los verbos siempre están en presente infinitivo; para dar tiempos verbales se requiere emplear las partículas dd, rr, mm,
ff, soso, ll, ss:
Dore faremi – yo soy
Dore dd faremi – yo fui
Dore rr faremi – yo he sido
Dore mm faremi – yo seré

La comunicación multisensorial
Esta lengua puede ser interpretada y escuchada a través de un instrumento musical, sintetizada en forma de notas abreviadas —D, R, M, F, So, L, S— o como notas en un pentagrama. Usted podría preguntarse ¿qué opciones tengo si no cuento con educación musical?, ¿qué pasa con una persona sorda o muda? Estas interrogantes también fueron pensadas por Sudre, quien buscó la forma de ser incluyente y así poder darle la universalidad a su lengua.

Además de la escritura, el creador del soresol integró colores: rojo, naranja, amarillo, verde, azul cielo, azul marino y rosa, los cuales corresponden a las siete notas —o siete letras—. Esto no sólo facilita el aprendizaje, también permite la comunicación a distancia por medio de luces de colores.

No conforme con esto, Sudre implementó un sistema táctil: si una persona toma de la mano a otra, con el dedo índice de la mano derecha, podrá decirle cualquier cosa: los números del 1 al 7 representan las notas. Así, un toque significa do; dos toques re, y así, sucesivamente. Incluso propuso una representación estenográfica, usando un método de escritura que se vale de trazos breves y simples, fácilmente recordables, los cuales corresponden a sílabas concretas; para escribir una palabra deben conectarse de izquierda a derecha.

Sólo un «intermediario»
Pese a los esfuerzos de Sudre, muchos expertos y estudiosos de las lenguas no apoyaron su propuesta. Algunos de los argumentos en contra de este «lenguaje universal» incluyen el hecho de que no cuenta con una doble articulación y su simplicidad, pues el significado de una sola palabra abarca también sus sinónimos, provocando mensajes simples que carecen de los matices necesarios para lograr una comunicación ideal y dejando toda la carga de la correcta interpretación al contexto en el que es dicho un enunciado.

El género femenino en las palabras se obtiene repitiendo la última vocal, por ejemplo: sila significa ‘niño’, consecuentemente silaa significa ‘niña’, sisol significa ‘señor’ y sisool ‘señora’. De igual forma, los plurales son indicados
al alargar la última sílaba

Sin embargo, este mismo argumento sostiene que, al tener menos palabras, es más fácil memorizarlas, por lo que se evitan las complicaciones del resto de las lenguas que poseen varios vocablos para definir un mismo objeto. Asimismo, este lenguaje no pretende sustituir a los demás idiomas, únicamente funciona como intermediario. También se le critica la falta de un ritmo establecido, es decir, no hay una regulación de la velocidad conque se habla e interpreta en un instrumento —al menos no para alguien carente de educación musical—. Este punto puede ser confuso, debido a que la unidad básica son siete sílabas y sus combinaciones; consecuentemente, si se escucha a una velocidad relativamente «rápida», podría causar errores de interpretación, ya que todas las palabras «suenan» similares, y los silencios de separación pueden fácilmente pasar inadvertidos.

El solresol resulta interesante y versátil gracias a su amplia gama de posibilidades, saliendo de los parámetros convencionales que forman los idiomas nativos pero sin tener la doble articulación necesaria para que una lengua se considere lengua. Sin embargo, su auge duró poco y no tardó en perder popularidad con la aparición de otras lenguas artificiales, como el olapük y el esperanto. Hoy en día aún existen algunos grupos que lo practican, particularmente en Internet, y no dejan de alimentar la llama, esperando que se retome «el lenguaje universal»

Fuente

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