Adam West
Algarabía

Adam West

El hombre detrás de Batman, de promocionar chocolate a superhéroe

William West Anderson nació en Walla-Walla, Washington, un 19 de septiembre. Fue hijo de un granjero y una cantante. Tras el divorcio de sus padres vivió en Seattle, EE. UU., donde estudió literatura y psicología, fue disc jockey de una estación de radio local y pionero
 de programas de televisión en instalaciones militares. Al terminar 
la universidad viajó a Europa con su primera esposa; pasearon
 hasta que se acabaron el dinero y el amor. Encontró trabajo como conductor de un programa infantil en Hawái, donde también halló una nueva esposa con el difícil nombre de Ngatokoruaimatauaia —llámela simplemente Nga—. En 1959 partió a Los Ángeles, California, en busca de una carrera como actor. Acortó su nombre
 a Adam West y se desempeñó en westerns y comerciales. En 1965 ejecutivos de la cadena ABC lo vieron haciendo de un simpático agente secreto en un comercial del chocolate Quik y lo llamaron para protagonizar la serie de televisión Batman, que se estrenaría el siguiente año.

Después de Batman

Vacío, soledad, depresión y alcoholismo. Tras la cancelación de la serie en 1968, al parecer nadie quería contratar a West, quien había encarnado al hombre murciélago de forma tal que nadie lo veía
 en otro personaje. Su matrimonio terminó y por dos años quedó desempleado. En 1970 se casó por tercera ocasión y volvió a ver
 la luz, actuando nuevamente en una cincuentena de películas, series y voces de programas animados hasta su muerte por leucemia a los 88 años.

Batman, al fin

Fue el tercer actor que encarnó a Batman. Tenía el mismo peso
 y estatura que el personaje de los cómics. El traje del superhéroe picaba y las mallas eran muy calientes, pero le quedaba a la perfección y fue su segunda piel durante las tres temporadas de
 la serie. Pensaba que este personaje le dio más de lo que le quitó e intentó interpretarlo a sus 60 años, cuando Tim Burton dirigió la película de 1989, pero fue rechazado y, según el mismo West, lloró por una hora. Al final, quedó agradecido con el caballero oscuro y lo tomó con buen humor, burlándose de sí mismo en series como The Big Bang Theory: «Yo jamás tuve que decir que era Batman, porque todos sabían que era Batman». Después de su muerte, la Batiseñal se proyectó en su honor en el edificio del ayuntamiento de Los Ángeles. En México lo conocemos como el «Batman panzón», el más —¿involuntariamente?— divertido. Porque, a fin de cuentas, siempre nos quedará la batidanza.

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