Star Wars

Star Wars

He aquí algunas reflexiones sobre el fenómeno Star Wars, que ha trascendido a las cintas que le dieron origen, razón por la cual se ha vuelto universal.

Se trata, sin duda, de la saga cinematográfica más popular —y rentable— de la historia. He aquí algunas reflexiones sobre este fenómeno cultural que ha trascendido a las cintas que le dieron origen, razón por la cual se ha vuelto universal.

Noviembre de 1977, México.

La sala de cine es enorme: cuenta con dos pisos y la pantalla está cubierta por largas cortinas rojas. Se exhibe una cinta de clasificación b, es decir, para adolescentes y adultos: no está permitida la entrada 
a los niños porque «contiene escenas de muerte y destrucción explícitas». A pesar de estas restricciones, uno que otro infante supo cómo armar un drama en la antesala hasta fastidiar al boletero: «Bueno, que pase, pero si adentro se pone a llorar, los saco a todos».

Se descorren las cortinas, se apagan las luces —sólo 
es visible la advertencia de no fumar durante la proyección— y quienes aún no toman sus asientos son guiados en la penumbra con la lámpara del acomodador.
Luego de una breve leyenda en letras azules, se escucha una fanfarria orquestal, estridente y poderosa, que da pauta a unas letras en perspectiva que se pierden en el horizonte de la pantalla y que explican la trama.

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De pronto, con la música ya muy tenue, se muestra 
un paisaje estelar en el que irrumpe una nave espacial que es perseguida y atacada con rayos láser por otra, cuyas descomunales dimensiones la pantalla no puede abarcar. El asombro del público es evidente: nunca antes habían visto algo parecido. La nave es capturada
 y el enfrentamiento entre los soldados deja decenas
de cadáveres y una densa nube de humo; ahí, al compás de una melodía siniestra, aparece un personaje alto y oscuro —¿es un hombre, una máquina?— que poblará las pesadillas de varias generaciones con el murmullo de su dificultosa respiración.

Con aquella escena comenzó Star Wars, la franquicia más rentable de la historia y un fenómeno cultural que tiene sus raíces en la psique humana.

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A long time ago...

El sueño de George Walton Lucas Jr. (1944) era ser corredor profesional de automóviles, pero 
un aparatoso accidente lo hizo optar
 por la carrera de cine. Durante su convalecencia, Lucas descubrió los libros de Joseph Campbell sobre las mitologías y de ahí tomó los arquetipos —establecidos por Carl Jung— para crear a sus personajes.

En origen George Lucas quería filmar Flash Gordon, pero como no pudo comprar los derechos, empezó a bocetear su propio universo intergaláctico.

Lucas estudió en la escuela de cine de la Universidad del Sur de California; en 1967 ganó una beca que le permitió presenciar el rodaje de una cinta de Francis Ford Coppola; se hicieron buenos amigos y en 1969 fundaron la American Zoetrope, con la que Lucas produjo su primer largometraje: thx 1138 (1971), una cinta de ciencia ficción que no tuvo mayor relevancia en su momento. Ese año los estudios Universal le aprobaron la producción de American Graffiti (1973) y de otra película aún sin título cuyo argumento era apenas una aproximación al concepto de Star Wars.
En 1973 la segunda cinta fue cancelada por los estudios Universal y Lucas se dedicó a buscar una compañía que patrocinara su proyecto. Luego de que el guión de Star Wars fuera rechazado por casi todas las empresas de Hollywood, Alan Ladd Jr. —entonces productor en la 20th Century Fox—, convenció a los ejecutivos de financiar la película.

Durante la filmación de Star Wars, los representantes de la 20th Century Fox no confiaban en la viabilidad económica del proyecto, y estuvieron a punto de cancelarlo. Entonces Lucas decidió renunciar a su sueldo como director y asumir los costos de producción si ésta fracasaba; a cambio, les hizo firmar que él recibiría 40% de las ganancias en taquilla y se quedaría con todos los derechos de comercialización. Los ejecutivos, confiados en su instinto, aceptaron sin la menor objeción —años después, seguro alguno se aventó de un vigésimo piso.

A unas semanas de su estreno, todo indicaba que Star Wars sería un fracaso, pues sólo 40 cines en los ee.uu. habían decidió exhibirla. Para evitar esto, la 20th Century Fox —de manera bastante mañosa— advirtió a los cines que, de no pedirla, no les proporcionarían una copia del supuesto «gran éxito de la temporada», The Other Side of MidnightMás allá de la media noche— (1977)1 Dirigida por Charles Jarrott.

May The Fourth Be with You

El llamado Día de Star Wars —celebrado desde 2007— surgió por la paronimia que hay en la pronunciación del 4 de mayo en inglés —May the Fourth— con la célebre frase «May the Force Be With You», que se volvió icónica desde la primera cinta y que marcó el «antes y después» en la forma de producir cine en Hollywood.

Sin embargo, esta relación semántica no fue acuñada por los fanáticos de la saga intergaláctica, sino por el partido conservador británico para felicitar a Margaret Thatcher —cuando fue electa Primer Ministro del Reino Unido el 4 de mayo de 1979—, por medio de un anuncio en The London Evening News: «May the Fourth Be with You, Maggie. Congratulations».

The Force is strong with this one...

Uno de los grandes aciertos de Lucas fue reconocer el límite de sus habilidades, y allegarse colaboradores que consolidaran sus ideas. Basta comparar los bocetos iniciales dibujados por el director con los creados por el ilustrador Ralph McQuarrie, en los que los personajes clave y los escenarios están definidos por completo. Muchos encuadres de la cinta se basaron en estos dibujos, gracias a lo cual adquirió su estética inconfundible.

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Ralph McQuarrie / Lucasfilm

El día de la muerte de McQuarrie, Lucas no perdió la oportunidad para reconocer su invaluable ayuda: «Su genial contribución, en forma de cuadros de producción sin igual, impulsó e inspiró a todos los integrantes del reparto y al equipo de la trilogía original de Star Wars. Cuando las palabras no podían expresar mis ideas, siempre podía apuntar a una de las maravillosas ilustraciones de Ralph y decir “Hazlo así”».

Las escenas de combate están basadas en documentales y en películas alusivas a la II Guerra Mundial, como Flying Tigers (1942), Flying Leathernecks (1951) y Battle of Britain (1962), entre otras.

Asimismo, ¿imaginas una banda sonora de música disco como era la costumbre de la época? Sería inevitable reír si Darth Vader entrara a escena al ritmo de Earth, Wind & Fire. La saga es un producto pop creado a partir de pequeñas y atinadas contribuciones, como el icónico soundtrack de John Williams —basado en la música orquestal de Wagner— o el trabajo sonoro desarrollado por Ben Burtt, quien creó los sonidos de naves, armas y extraterrestres con artefactos cotidianos y antiguos: secadoras de pelo, cables de acero, proyectores de cine, motores y radios descompuestos..., todo alterado por medio de las velocidades de grabación y reproducción. ¿Quién no reconoce el peculiar zumbido de un sable de luz?

Star Wars no es sino una alegoría entre la eterna lucha entre el bien y el mal, y la sencillez de su argumento ayudó a su rápida asimilación entre personas de todas las edades. Fue un fenómeno cultural que nadie previó —ni siquiera Lucas— y que hoy ya forma parte del imaginario colectivo occidental.

Disney contraataca

En octubre de 2012, George Lucas vendió a Disney los derechos de su franquicia por 4.05 mil millones de dólares, mismos que —según sus declaraciones— donará por completo a «fines educativos».

Por su parte, Disney ya anunció el lanzamiento de una nueva trilogía de la lucrativa saga —cuya primera entrega se estrenará en 2015—, así como de películas de varios de sus personajes en sus años de juventud: Yoda, Han Solo y Boba Fett, entre otros, y apenas clausuró la empresa Lucas Arts —que producía los videojuegos— y varios contratos con empresas que fabricaban juguetes de la franquicia. ¿Todavía hay dudas sobre quién se esconde bajo la capa del emperador?

Tendremos que esperar unos años para comprobar si Star Wars todavía puede dar otro salto hiperespacial y sorprender a sus miles de fanáticos —y a los que no— como nos sorprendió en aquél verano de 1977; o si Disney sólo optará por convertir todo en una aceitada máquina de hacer dinero. Que la fuerza los acompañe...

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