¿Qué onda con...?

Huelum y Goya

Todas son leyendas con discursos muy precisos, para que los recuerdos de los inicios de la animación sean dorados, sin mácula.

Cuenta la historia yanqui que la primera porra formal se pronunció el 12 —¿o 2?— de noviembre de 1898, en apoyo al equipo de futbol americano de la Universidad de Minnesota; la cantaban sólo hombres y decía: «Rah, Rah, Rah Ski-U-Mah Hoo-Rah Hoo-Rah Varsity Varsity Minn-e-so-tah». Gracias a estos gritos entusiastas y organizados, el equipo ganó el partido, recobrándose de una racha de derrotas. La porra fue mágica.

Fue hasta la década de 1920 cuando se empezaron a conformar los equipos de cheerleaders mujeres que hacían malabares y pirámides, siendo precursoras de lo que actualmente es un deporte y un show obligado en todos los juegos de americano.

Para fans y toda la hinchada

Las primeras porras en México se crearon siguiendo el ejemplo de las escuelas estadounidenses durante los años 20 y 30 del siglo pasado, con la intención de animar a los equipos de futbol americano de las dos escuelas públicas más importantes del país: los Burros blancos del Politécnico y los Pumas de la unam.

Blanco y guinda

La historia oficial que relata el portal del Instituto Politécnico nacional se cimenta en la anécdota de su creador, Víctor Chambón Burgoa. Este ingenioso integrante del primer equipo de futbol americano del Poli recuerda que en 1937 los Burros blancos jugarían por vez primera un partido internacional, en contra de un equipo estadounidense. Necesitaban algo que de verdad los ayudara a ganar, así que varios estudiantes se reunieron con el propósito de crear la porra histórica, ésa que con el tiempo se volvería símbolo del Poli y se adaptaría a un pegajoso mambo.

Relata Burgoa: «en el Poli, la palabra para reunir a los estudiantes era "¡huelga, huelga!".

Basado en esto, sugerí que se utilizara "huelum". además, decidimos que no se usara el "ra, ra", porque ya estaba en el Goya y era una palabra porrística usada casi en todo ee.uu. Por otro lado, una muchacha hizo el comentario de que el Poli era la gloria. Otra persona insistía que la porra debía ser de mucho pegue y como consecuencia natural, brotó la cachiporra. Total, después de un par de horas de pláticas y discusiones, salió la que ustedes conocen».

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Por ahí existe otra versión de que el Gloria se debe al cine del mismo nombre, localizado en la calle de Campeche, en la colonia Roma, pero no hay comprobación de ello. Sea como sea, en aquella ocasión los yanquis les dieron un buen revolcón a los Burros, con todo y su porra nuevecita.

Huelum

Azul y oro

Del mismo modo, en su portal oficial —y replicado en decenas de páginas de fans— los Pumas cuentan una bonita historia acerca de cómo surgió su Goya. El inventor fue un estudiante de preparatoria llamado Luis Rodríguez «Palillo» —referencia obvia a su delgadez—, quien se ocupaba de negociar funciones de cine gratis a los estudiantes y animar en los partidos de futbol.

El Goya proviene del cine del mismo nombre, inaugurado en 1925 y ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en la esquina de las calles el Carmen y Justo Sierra.

Cuando los estudiantes se iban de pinta buscaban entrar a este cine gritando su nombre, y si además lograban que los acompañara una chica, le agregaban el «cachún», en referencia al cachondeo.

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A estas alturas surgen incongruencias en los datos oficiales. Los del Poli dicen que crearon su porra en 1937 y que procuraron diferenciarla de la de los Pumas. Sin embargo, la porra azul
y oro nació en los años 40, y quizá después, ya que la época activa de «Palillo» como animador fue en los años 50 —si nació en 1934, ¿acaso entró a la prepa a los 10 años?

1Existen otras hipótesis al respecto. El poeta Luis Miguel Aguilar propone una interpretación diferente: ¿Podrían ser, acaso, deformaciones de porras de universidades estadounidenses? El Huelum equivaldría, entonces, al «Well, on!» con el que iniciaba una porra gringa, mientras que el Goya y el Cachún no serían el nombre de un cine y el cachondeo, sino «Go, yeah!» y «Catch on!» pronunciados a la mexicana.

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