Para opinar

Nombres propios

Todos tenemos un nombre, pero no siempre sabemos de dónde surgió. Y por más comunes que parezcan algunos, detrás de ellos se encuentran historias heroicas, míticas o religiosas que difícilmente podríamos imaginar.

Todos tenemos un nombre, pero no siempre sabemos de dónde surgió. Y por más comunes que parezcan algunos, detrás de ellos se encuentran historias heroicas, míticas o religiosas que difícilmente podríamos imaginar. Por esta razón, en Algarabía queremos compartir con nuestros lectores una selección —totalmente arbitraria— de nombres con raíces muy profundas. 1 Gutierre Tibón, Diccionario etimológico comparado de nombres propios de persona, México: F. C. E., 1996.

Alejandro (griego): viene de Αλε ́ξανδρος (Aléxandros) «el protector de los hombres». Fue sobrenombre de Paris, el raptor de Helena, pero debe su fama al conquistador macedonio Alejandro Magno. También ha sido el nombre de quince santos, muchos reyes y emperadores y uno que otro personaje de fama. De cariño, Álex.

Alberto (germánico): contracción de Adalberto, o Adalberht. Sus elementos son adal, estirpe noble, y berht, brillo, resplandor; Alberto y Adalberto son los que «brillan por la nobleza de su estirpe». Para abreviar, Beto.

Antonio (latino): nombre de una gens romana, de origen probablemente etrusco. Sin embargo, tiene una larga lista de etimologías griegas falsas, como enemigo de los burros, —de α’ ντι ́ (antí), opuesto y ο’ ́ νος (ónos), asno. En el santoral católico hay 27 Antonios para escoger; el más famoso es Antonio de Padua, a quien se festeja el 13 de junio. De cariño, Toño.

Carlos (germánico): viene de charál, en antiguo alto alemán, hombre, marido, amante. Significa «hombre maduro», y la partícula de origen sobrevive actualmente en el alemán Kerl, individuo. Sólo hay ocho santos, en contraste con la gran cantidad de Carlos famosos —16 reyes suecos, diez franceses, siete alemanes y cuatro españoles, y muchos personajes como Karl Marx, Charles Dickens, Charles Darwin, Charlie Chaplin, entre otros.

Fernando (germánico): contracción de Ferdinando, del godo Firthunands. Firthu significa paz —raíz visible en el alemán Friede— y nands, audaz, atrevido; es decir, «el que se atreve [a todo] con tal de conservar la paz».

Jorge (griego): Γεω ́ργιος (Gueóorguios), de γη ̃ (guee), tierra, y ε’ ́ργον (érgon), trabajo: nombre para todo el que se dedica a trabajar la tierra. Sin tener en cuenta este sentido bucólico, San Jorge mató a un dragón y es el patrón de Inglaterra; celebra su fiesta el 23 de abril. De cariño, Coque o Coco.

Luis (germánico): de Ludwig, que surge de hluot, gloria, y wig, guerra: «combate glorioso». Hlut es «lo que hace ruido»; wig se relaciona, a su vez, con el vic de victoria: no hay victoria sin combate. El nombre se redujo de tamaño al declinarse: del original pasó a Ludovicus, de donde surge Loois y finalmente Louis, nuestro Luis. De cariño, Güicho.

Claudia (latino): de Claudius, nombre de la gens romana del emperador Claudio. Proviene del latín claudus, cojo, debido al defecto físico que éste presentaba.

Gabriela (hebreo): femenino de Gabriel. Ambos proceden de gabri, ‘mi hombre’ en asirio y el, Dios: «Mi protector [es] Dios». De cariño, Gaby.

Isabel (hebreo): proviene de Elisheba, «juramento de Dios». Llegó al español mediante el griego Ελι ́σαβετ Elísabet, que pierde la partícula inicial el por parecerse al artículo masculino y resultar poco propio para un nombre de mujer. De cariño, Chabela.

Laura (latino): se deriva de laurel, Laurus. Éste era el árbol que se consagraba a Apolo, quien se enamoró de la ninfa Dafne —∆α ́φνη (Dáfnee), laurel en griego— quien después se transformó en árbol. Los templos del dios sol estaban rodeados de bosquecillos de laureles y las hojas de esta planta se utilizaban para coronar a los triunfadores, por lo que adquirió el significado de «triunfo» o «gloria».

Lorena (francés): Lorraine, de la región del este de Francia. Antiguamente se llamaba Lotharingia, el reino de Lotario ii. El nombre original de la región proviene de las partículas hluot, fama, y hari, ejército.

Margarita (latino): este nombre de flor significa perla. Es un préstamo del masculino griego Μαργαρι ́της (Margarítees), que se pudo haber derivado del persa murvarid o murwari, criatura de luz —de donde toma el sentido de perla—, o bien del sánscrito manjarit, ramo de flores.

Para opinar: ¿Crees que los significados de los nombres se relacionan con la personalidad? ¿En qué te basarías para escoger un nombre? ¿Sabes qué significa el tuyo?

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