Lenguaje

La traición del lenguaje

La risa, el tono de la voz, las palabras que utilizamos y los temas que abordamos, son elementos inocentes que, sin saberlo, nos hacen transparentes frente a los demás.

Bien dicen que no hay una segunda oportunidad para dar una primera impresión. Afirmación que resultará espeluznante para los introvertidos. Sin embargo, existe una manera de representar otra personalidad que no es la propia. Sobre todo en esas situaciones decisivas como una primera cita o una entrevista de trabajo. La clave para reflejar otra identidad radica sencillamente en cambiar el lenguaje.

De acuerdo con un reportaje de la bbc, tu forma de ser moldea la manera en que te expresas, las palabras que escoges para enunciar los elementos de tu día a día y el uso de lenguaje que se ha configurado en tu idiolecto. Todos estos ingredientes configuran tu personalidad, pero lo más importante es que develan tu verdadero yo cuando interactúas con otra persona.

Esto quiere decir que el ser introvertido o extrovertido son cualidades que no se reflejan a través del tono de la voz o la frecuencia con la que nos dirigimos a los demás, sino que se manifiestan cada vez que formulamos una oración. La lingüística indica que durante este proceso utilizamos dos funciones del lenguaje: el sintagma y el paradigma.

Por una parte, el sintagma refiere a cada una de las opciones que consideramos para aludir a algún concepto. Un ejemplo que puede explicar esto es el menú de los restaurantes de comida corrida, donde se ofrece más de una opción de guisado o de entrada, a cada elección le podemos llamar «sintagma». Por otra parte, al resultado final que se forma al elegir cada uno de los elementos del menú –o la oración que formulamos al seleccionar las palabras adecuadas—, le llamamos «paradigma».

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Esta pequeña explicación sirve para evidenciar que, al tiempo que nos comunicarnos, decidimos cuál es el vocablo del que haremos uso. Entonces, los recientes estudios realizados por Camiel Beukeboom en la Universidad de Amsterdam arrojan que, si eres una persona extrovertida, será más probable que tu vocabulario sea menos concreto y específico que el de los introvertidos:

Persona extrovertida: La comida estaba horrible

Persona introvertida: La comida estaba muy salada

Así, el experimento permitió apreciar que la manera en que se expresaban los individuos analizados también develaba algunas de sus características y hábitos.

Mientras que los extrovertidos presentaban una tendencia a tomar decisiones arriesgadas, los introvertidos eran más cuidadosos al expresarse, evadiendo la espontaneidad y buscando términos menos ambiguos.

Además de estas particularidades, el tipo de adjetivos que usamos para designar a lo que nos rodea también refiere indirectamente de nuestra persona. Por ejemplo, en las redes sociales como Twitter o Facebook, las personas extrovertidas presentaban la tendencia de resaltar elementos positivos de su entorno; mientras que los individuos introvertidos se referían con mayor frecuencia a su persona en comparación a su contexto.

La risa nos delata

De la misma manera que nuestro léxico hace evidente nuestra personalidad, la risa también nos traiciona. No solamente manifiesta nuestra forma de ser, si no que indica cuál es nuestra lengua materna, pues la manera en que reímos está totalmente ligada al idioma con el que nos comunicamos.

Esto puede resultar absurdo; sin embargo, al crecer, vamos aprehendiendo un lenguaje a través de la imitación y el oído. Es durante ese proceso que adquirimos una gama de fonemas –partículas mínimas con significado—, a través de los cuales construimos el idiolecto que usaremos día con día.

Así, a partir de estos sonidos formulamos una huella distintiva para la risa. La elección de estos ruidos está ligado a los fonemas de nuestro lenguaje. Por ejemplo, la lengua inglesa tiende a conceptualizarla a través de esta onomatopeya: «hahaha», mientras que la lengua española la simboliza de esta manera: «ja,ja,ja».

Este resultado se obtiene ya que, en la infancia, aprendemos a desechar los fonemas que no utilizamos, por lo tanto, la manera en que nos reímos no cambiará nunca, permanecerá en nuestra personalidad aún si aprendemos otros idiomas. Entonces, la risa, el tono de la voz, las palabras que utilizamos y los temas que abordamos, son elementos que nos traicionan, que nos hacen transparentes frente a la otredad.

Fuentes:

Jarrett, Christian. “The hidden ways your language betrays your character” en: http://www.bbc.com/future/story/20170720-the-hidden-ways-your-language-betrays-your-character

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