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Palabras raras

He aquí dos palabrotas que vale la pena conocer

Adlátere

Persona subordinada a otra, de la que parece inseparable.

Supongo que todos los que somos parte de la fuerza de trabajo, ya nos queramos llamar proletario, asalariado, obrero, gerente de ventas, subdirector especialista en el racionamiento de la espiriluqueta cuántica tenemos, por lo menos, a un compañero de trabajo que es la mugre de la uña del jefe; el pegote, el consentidote del patrón; al que le perdonan todas y por más que queremos evidenciarlo, no caen y, peor aún, terminamos haciéndole su chamba. Bueno, pues ese mero, ya desde hace muchos años existía, y algún abusado se le ocurrió decirle adlátere.

Que si le buscamos tres pies al gato es una confusión de preposiciones de la locución latina a latere, ‘al lado’ por *ad latere que es una equivocación pleonásmica,1 ¡Ámonos con la superpalabrota! Aquí viene superpleonásmica… «Deténganse malvados o los detendré con mis poderes pleonásmicos» ya que ad significa ‘junto a’. En fin, que esta transformación convirtió el adjetivo latino en un sustantivo español.

Si bien actualmente este vocablo está en desuso, no estaría de más darle una resucitadita [voxzombización]2 Término veloz y audazmente acuñado por Erreveeme, aun a sabiendas de que tal osadía le puede acarrear el bonito aporreo, ya sea por parte de Emepeemeese o de Vegejota, que detestan a los zombis, tanto como aman a las letras y el arte. por un rato para cargarle pila al lamesuelas mencionado sin que se dé cuenta, porque de seguro es rebestia —todos ésos lo son y es lo que más cala—, y poder reírnos, por lo menos un rato, a sus costillas, hasta que llegue el jefe y nos ponga a hacer la chamba de su entenado para que se puedan ir tranquilos a chupar a la cantina o tirar el chal.

Céfiro

«Se levanta en el mástil mi bandeeera, como un Sol entre céfiros y tríiinos…»

El que no cantó esta estrofa en la primaria, por lo menos la conoce o seguro se sabe la tonadita. Pero a que no todos saben qué significa la palabrita. Pues tenemos cuatro opciones de respuesta:

a) Viento del poniente
b) Viento suave y apacible
c) Tela de algodón casi transparente y de colores variados
d) Todas las anteriores

Respuesta correcta: d), pero es el inciso b) el utilizado en el «Canto Patrio Toque de Bandera». ¡A verdad! ¿A qué tampoco sabían cuál era el nombre de la canción? Eso que escuchamos tocar a las cornetas en los desfiles son órdenes que deben ejecutarse: saludar, atención, alto, al hombro, alinearse, bando... En México reconocemos fácilmente el toque de Marcha Dragona, el de Diana y el mencionado toque de Bandera que, habrá usted de saber, no siempre tuvo letra.

En 1932, mientras Plutarco Elías Calles jugaba al «de tin marín de do pingüe…» y al «será melón será sandilla»3 Léase en yucateco. con Alberto J. Pani y Abelardo L. Rodríguez para ver a quién iba a poner en lugar de Pascual Orozco —que ya se le estaba saliendo del pesebre—, el Ejército mexicano, ya consolidado, lanza una convocatoria para crecer, digamos, su repertorio musical. Y es dos años después que el maestro Juan Pío Manzanares crea el toque de corneta reglamentario llamado «Bandera»; a partir de entonces, éste se hizo reglamentario para las fuerzas armadas de México y era exclusivo para las bandas militares.

Pues bien, justo el mismo año que se hizo la convocatoria, nace Xóchitl Angélica Palomina Contreras, niña que crece en el medio militar. Justo por este contacto con la milicia es que conoce este toque, al cual comienza a ponerle letra, tanto por juego, como por amor patrio. En fin, que este juego de la niñez se convierte en una fijación que se ve realizada a la edad de 24 años cuando, junto con el mismísimo compositor del toque, hacen la adaptación de su letra a la partitura. Encuentra el apoyo también de Guillermo Estrello González, quien hace la transcripción a piano para que se pueda cantar. Sin ir más lejos, esta propuesta tuvo tan buena aceptación, que hoy este Toque de bandera conocido popularmente como «Himno a la bandera» es de carácter obligatorio en todas las escuelas de educación básica en México, así como en las festividades de nuestro lábaro patrio.

No sé usted, pero otro toque que me viene ahora a la mente es el de Rancho —«a comer, a comer, soldaditos del cuartel»—, letra que, obviamente, no tuvo tanta suerte como la del Toque de Bandera.

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