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10 tips para hablar y escribir mejor 3

Porque nunca está de más leer algunos consejos:

—tercera de tres partes—

  • «¿Ves —forma verbal en presente indicativo del verbo ver— lo bello que es vivir así?», le dije a mi amada por quinta vez —cada realización de un suceso o de una acción en momento y circunstancias distintas—. Y al tiempo pensaba: «Ahora me ha tocado a mí claudicar en sus brazos. Es lo justo: una vez —alternación de las cosas por turno u orden sucesivo—, ella; la siguiente, yo».
  • Aunque en la actualidad manejamos todo, este dirigente verbo sólo debe usarse cuando nos referimos a usar algo con las manos, a conducir o guiar un automóvil, o a gobernar o dirigir algo; así que cuando nos gane el impulso de aplicarlo a otra cosa, consideremos los otros términos que existen para expresar precisamente lo que deseamos:
    se dice: es mejor decir:
    Aquí no manejamos esos temas. Aquí no hablamos de esos temas.
    Los resultados que manejamos fueron distintos a los del primer estudio Los resultados que obtuvimos fueron distintos a los del primer estudio
  • Y usted, ¿accede o accesa? Porque podrá hacer lo primero sin dificultad, pero no lo segundo… Accesar ni siquiera existe en el diccionario, aunque sean muchos quienes lo usan como una mala traducción del verbo to access, «tener acceso a, entrar a».
  • Sesquipedalismo: oropel y redundancia del hablante ante su carencia de recursos —o pobreza en el lenguaje—. Por él, una palabra puede modificarse absurdamente para, supuestamente, oírse mejor, como aperturar en vez de abrir —sobre todo las cuentas de banco—, o una oración puede alargarse con términos y construcciones innecesarias, como «lo que es», «lo que vendría siendo» o «es por eso que», por poner sólo algunos ejemplos.
  • El mayusculismo, dice Amado Nervo, es una rara enfermedad que nos hace escribir todas las palabras que consideramos importantes con mayúscula, aunque no la necesiten. Por ejemplo, cuando un amigo suyo escribía a su criado: «paco, mándame las Cartas que hayan llegado para Mí». ¿La cura? Recordar que las mayúsculas no sirven para dar privilegios a las palabras.
  • Además de significar «del modo o de la manera que», la palabra como puede equivaler a aproximadamente o más o menos: «Bertha es una mujer como bonita». Pero como muy sólo apunta a que el hablante no está muy seguro de lo que afirma: «El agua está como muy fría». El como está de más y el muy basta: «El agua está muy fría». Por lo tanto, diga no al como muy.
  • Si no distinguimos que esta secuencia está formada por la conjunción si y el adverbio de negación no, no podremos usarla para introducir oraciones condicionales: «Si no dices exactamente lo que quieres, seguro otra cosa te será concedida», y puede ser confundida con sino, una conjunción adversativa: «No sólo lo habías dejado ver, sino que lo habías dicho abiertamente».
  • Ante la posible extinción, la cruzada por su permanencia: ¡salvemos el artículo!, la partícula que va antes del nombre en una oración y nos ayuda a especificar el objeto al que nos estamos refiriendo. Así, digamos abiertamente: «¿Cómo encontrar la manera de salir de este eterno retorno?», y no: «¿Cómo encontrar manera de salir de este eterno retorno?».
  • Ser plurales no es tan sencillo, porque hay palabras que nomás no se dejan. O dígame si le queda claro que el plural de buró es burós, porque hay palabras, como esquí, tabú, café o buró, en las que el truco es observar si la vocal en que termina es fuerte, porque sólo se le añade -s, o si es débil, para agregarle -es: marroquí - marroquíes. Y, ¿qué me dice de esas palabras tramposas que cambian su acentuación cuando se convierten en plurales?: carácter - caracteres; espécimen - especímenes; régimen - regímenes. Y no puede perder de vista los extranjerismos, que, si ya han sido incorporados al español, deben seguir las reglas que sigue cualquier palabra «normal»: suéter - suéteres; pero que si no han sido integradas, sólo se les agrega -s: crack - cracks; aunque si la pronunciación se dificulta, no se les agrega nada. Esto de multiplicarse…
  • El real deber es saber que hay ocasiones para usar deber de y otras para usar deber. Pero vayamos al deber lingüístico y expliquemos que el verbo deber funciona como auxiliar cuando se une a otro que se encuentra en infinitivo: «Debo salir más temprano si quiero mantener mi salud mental». Ahora bien, se escribe sin la preposición de cuando indica una obligación: «Debo controlar mi mal carácter», y se escribe acompañado con de cuando indica una suposición o probabilidad: «Debe de estar muy cansada, nunca llega tarde».

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