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Siniestrofobia: el fascinante mundo al revés

Ser zurdo no es cualquier cosa, ya que hay que adaptarse a un mundo orientado y diseñado para los derechos. Además, hay que enfrentarse a ser considerado diferente, que también es una receta para batallar.

Los zurdos han sido vistos, por siglos, como raros, torpes y excéntricos; la razón es simple: el contar con mayor habilidad y destreza en su mano izquierda, característica señalada porque sólo uno de cada diez humanos es zurdo.1 La estadística indica, en general, que 13% de la población es zurda. Si los dos padres son diestros, el niño tiene 9% de probabilidades de ser zurdo; pero si uno de los padres es zurdo, las probabilidades son de 19%, mientras que si los dos padres son zurdos, las probabilidades suben a 26 por ciento. ¡Ah, la tiranía de las mayorías!

Ser zurdo ha sido sinónimo de indeseable; incluso, se ha interpretado como señal de influencia satánica y, por los siglos de los siglos, ha sido mal visto. Todavía en el siglo xx, en muchas escuelas se prohibía escribir con la mano izquierda. ¿Que el profe veía a alguien escribir con la zurda? ¡Reglazo en la mano! Bien lo saben los mexicanos zurdos que nacieron 
en esa época, como mi abuelo Francisco, a quien le ataron la mano izquierda a la espalda, para que se le quitara esa condición «siniestra». No lo lograron, pero, a cambio de sus sufrimientos y humillaciones, se convirtió en ambidiestro —o diestro de ambas manos, como la palabra lo indica.

Un legado romano

La dura vida de los zurdos data de mucho antes de los tiempos de los romanos, pero podríamos decir que si alguien promovió históricamente la primacía de la mano derecha, fueron ellos. Según parece, fueron los autores del apretón 
de manos —derechas, obviamente—. Aunque era zurdo, Julio César instruyó a sus súbditos para que se saludaran con la mano derecha. La leyenda dice que así podía mantener disponible su espada, que, por supuesto, portaba en la mano diestra, que era la siniestra, «oséase», la izquierda.

También fueron ellos los que inventaron el Ave César, aquel saludo que consiste en levantar el brazo derecho en alto y que luego se convertiría en emblema del fascismo.
Precisamente por la mayoría aplastante de diestros, todo lo relacionado con el lado izquierdo del cuerpo se ha cargado de negatividad. Los mismos romanos consideraban la sal como algo precioso y, si llegaba a derramarse, era muy mal auspicio; así que, para ahuyentar a los malos espíritus, tomaban la sal derramada con su mano derecha y la arrojaban sobre su hombro izquierdo, el lado del cuerpo donde esos espíritus malvados habitaban.

La siniestralidad no es lo contrario a la diestralidad, porque la mayoría de los zurdos son mucho más ambidiestros que los derechos.

13-ideas-interior1En todo el mundo, los zurdos han sido mal vistos. Los esquimales los veían como hechiceros y las leyes japonesas permitían a un hombre divorciarse si descubría que su esposa —¡horror de horrores!— era zurda. Hasta hoy nos ha llegado el eco de esas supersticiones, que se han metido incluso en el lenguaje. Si empezamos un negocio con el pie derecho, es bueno; pero si tenemos un mal día, decimos que nos levantamos con el pie izquierdo. En las religiones, igual: los católicos bendicen y se persignan con la mano derecha, y dicen que Cristo se sienta «a la derecha del Padre»; los hindúes la usan para los actos puros, al igual que los musulmanes —ya se imaginan cuál es la que se usa para lo impuro—. Los griegos ponían especial énfasis en no colocar la pierna izquierda arriba de la derecha al cruzarlas. Pitágoras recomendaba a sus discípulos entrar en los lugares por el lado derecho y abandonarlos por el izquierdo; lo primero era lo divino; lo segundo, lo adverso. Parménides, por su parte, determinaba el sexo del niño por la posición del feto en el útero: derecha, masculino; izquierda, femenino. ¡Ah, la tiranía machista! También durante la época feudal era común favorecer la derecha, colocando al favorito del rey a su diestra.

Vocablos siniestros

La lengua refleja la cultura y, si nos atenemos a los términos para designar este fenómeno, vemos que éstos siguen el mismo orden. La palabra diestra —del latín dexter, dextra, «derecha»— es sinónimo de «hábil» —basta el ejemplo de mentar a los toreros magníficos como «diestros»—, mientras que para denominar a quienes escriben con la mano contraria se usan las palabras izquierda o siniestra —del latín si ̆nister, adjetivo del cual hay mucho que decir, ya que sugiere un mal amenazador o una causa de desastre, algo desfavorable y desafortunado.

Por su parte, el inglés usa la palabra left —«izquierda»— del anglosajón lyft, que significa «débil» o «roto»; mientras que la palabra que usamos en español, zurdo, viene de los términos galaicoportugueses surro, churro o churdo, que significan «ruin, vil, sucio», y está emparentada con los vascos zur, que quiere decir «agarrado», y zurrun, que quiere decir «pesado». De hecho, Joan Corominas2 Joan Corominas y José A. Pascual, Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, Madrid: Gredos, 1981. nos dice que los vocablos emparentados con zurdo «suelen partir de la idea de “grosero” y “torpe” por la inhabilidad que se atribuye al propio zurdo».

En cuanto al lenguaje coloquial, el «tener mano izquierda» 
es —según el DRAE— la habilidad o astucia para manejarse 
o resolver situaciones difíciles, porque lo más difícil es, sin duda, ser zurdo. Si nos referimos a un médico con el adjetivo diestro, seguramente tendrá muchos pacientes, pero si usamos el adjetivo siniestro, su sala de consulta estará más bien vacía, porque seguramente nos vendrán a la mente médicos como el doctor Frankenstein. Al referirnos a los hijos, los «de la mano derecha» son los legítimos, mientras que si hablamos de «los hijos de la mano izquierda», sabemos que nos referimos a los nacidos fuera del matrimonio. La izquierda en política es la disidencia, lo contrario al régimen, lo alternativo,3 Aunque también lo progresista, lo dinámico, lo cambiante, lo liberal. frente a la derecha, que es lo establecido, lo conservador, lo que está en la corriente. Pero es la izquierda la que siempre ha sido perseguida, vituperada y mal afamada.

Cerebros diferentes

Nuestro cerebro tiene dos hemisferios —derecho e izquierdo— conectados por una estructura llamada «cuerpo calloso». Cada hemisferio tiene diferentes funciones y mantiene una relación funcional invertida respecto al 
cuerpo; esto significa que el hemisferio izquierdo controla 
el lado derecho del cuerpo y a la inversa. El hemisferio izquierdo controla la expresión verbal, el habla, el lenguaje, la escritura, las matemáticas y la ciencia: el pensamiento lineal. El hemisferio derecho —que maneja la mitad izquierda del cuerpo— se relaciona con la expresión no verbal, regula 
la facultad para expresar y captar emociones, la música, el arte, la creatividad, la percepción u orientación espacial, las emociones y la genialidad: el pensamiento holístico o total. Los científicos han descubierto que los zurdos usan el cerebro de manera uniforme, mientras que los derechos utilizan más el lado izquierdo.

Sabemos, en general, qué funciones rige cada mitad del cerebro, pero seguimos sin saber por qué es tan absoluta la predominancia de derechos. Por supuesto que hay muchas hipótesis. La genética es una explicación parcial. La mayoría de los miembros de la familia real británica son zurdos, pero cuando ambos padres son zurdos, sus hijos sólo tienen 26% de probabilidad de serlo. En otras palabras, a pesar de la influencia genética, deben existir otras causas para ser zurdo. De ahí nace un batiburrillo de hipótesis que incluye dificultades en el parto, el 
uso de ultrasonido o la presión de los padres para que sus hijos sean derechos. Toda estas ideas son fácilmente objetables, ya que la proporción de zurdos se ha mantenido igual a pesar de que los partos cada vez tienen menos complicaciones... y antes no existía el ultrasonido. Dicho en buen cristiano: todavía no sabemos por qué hay personas que usan como diestra su mano izquierda.

Según los estudios de «lateralidad», hay diferentes tipos de zurdos… ¿Quieres saber a qué categoría perteneces? Sigue leyendo este artículo en Algarabía 47.

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Fernanda de la Torre Verea es zurda neta unilateral y le encanta. Muchas de sus cosas son al revés: cierra las puertas, cuando quiere abrirlas; desatornilla, cuando quiere atornillar; y ha pisado a casi todos los hombres con quienes ha bailado. Para equilibrar las cosas, estudió derecho, pero descubrió que su vocación es comunicar. Supone que utiliza ambos hemisferios para ello.

Notas:

  1. La estadística indica, en general, que 13% de la población es zurda. Si los dos padres son diestros, el niño tiene 9% de probabilidades de ser zurdo; pero si uno de los padres es zurdo, las probabilidades son de 19%, mientras que si los dos padres son zurdos, las probabilidades suben a 26 por ciento.
  2. Joan Corominas y José A. Pascual, Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, Madrid: Gredos, 1981.
  3. Aunque también lo progresista, lo dinámico, lo cambiante, lo liberal.
  • RAFAEL

    YO SOY ZURDO Y M SIENTO MAS CAPAZ QUE CUALQUIER DERECHO

  • sofigaby

    Hola en mi familia somos 4 hermanos zurdos y una no, ni mis papás. Y siempre se nos manejó que era un orgullo. Me encanta ser Zurda : )

  • Dios

    Tenemos una parte derecha (masculina) y una parte izquierda (masculina) así como el tren inferior (piernas) es nuestro apoyo y el superior (brazos, y en especial las manos) es para hacer contacto. Hay personas masculinas y femeninas. Un ejemplo de una persona integrada es Leonardo da Vinci.

  • Luis Enrique Hernández

    Que buenos argumentos¡¡¡

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