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Sacatito pa’l conejo —o el léxico pacheco—

Una de las consecuencias de la prohibición del consumo del cannabis —o mariguana, para ser más claros—, impuesta en México en 1920, fue el surgimiento de una jerga con la que los mariguanos, grifos o pachecos, tratan de pasar inadvertidos entre los no fumadores. Fúmese usted este artículo y entérese de más de estos entretenidos términos y su significado.

La cucaracha, la cucaracha ya no puede caminar porque no tiene, porque le falta mariguana que fumar...

Corrido popular mexicano

Durante la Revolución, la mariguana en México todavía no estaba prohibida, y su consumo era frecuente entre los rebeldes, como lo prueba el corrido «La cucaracha»; pero su prohibición fue impuesta a México por los ee. uu., y para la segunda mitad del siglo xx, ya era una planta ilegal en ambos lados del río Bravo, por lo que los «pachecos» tuvieron que disimular su uso.

El término pacheco nada tiene que ver con el apellido, y más bien parece una variante de pachuco, pues muchos pachucos fumaban mariguana.

«A Warm Smell of Colitas»

Así pues, para referirse a la mariguana, los fumadores empezaron a hablar de «mota», «mois», «perejil», «hierba», «café», «mostaza», «yesca», «María Juana», «Juana» o «Rosa María»; por sus características, también fue llamada «lima-limón», «pelo rojo» o «sin semilla» y, por su origen, «Panamá red», «Acapulco golden» o «la de Xilpan».

También, por su similitud con las colas de los corderos, a las varitas con hojas y florescencia, secas y listas para fumar, se les conoce como «colas de borrego», «colas» o «colitas» —como dice «Hotel California», la canción de The Eagles, «A Warm Smell of Colitas Rising up Through the Air»—. También, por su parecido con la carne seca deshebrada, se le ha llamado «machaca» —de ahí la expresión «chaca la machaca»—. Las semillas fueron llamadas cocos, porque parecían cocos de agua en miniatura, y la carencia de hierba se denominó eriza; es decir, un mariguano sin mota «anda erizo» o «está erizo», y de ahí lo de «Eric» e incluso «Eric Clapton».

El término limpiar es importante porque, de lo contrario, las semillas explotarían al consumirse y la gente podría decir que «esos muchachos se las tronaron». Igualmente, por su semejanza con el olor a palma quemada, quizá alguien diga: «me llegó el petatazo», «el hornazo» o «el tufillo de sus carrujos». Y alguien más: «a ver qué mariguanada se les ocurre ahora». Estos términos proceden de no fumadores, entre quienes el cannabis no goza de muy buena reputación.

Ahora bien, un «mal viaje» no es el clásico vtp —«viaje todo pagado», que a la mera hora ni incluye todo ni todo está pagado—, sino una mala experiencia con cannabis, la cual puede consistir en la clásica paranoia sin motivo aparente o en un verdadero malestar. Entonces se dice que esa persona se «malviajó», se «paracuateó», o que «le dio la pálida» y, cuando el cannabis produce mucha tos, suele decirse que dicha mota salió «regañona».

En Holanda, una coffee shop no es una cafetería, sino un establecimiento donde se puede fumar y comprar cannabis legalmente.

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Por otra parte, existen términos que no tienen más significado que el que los pachecos les han dado, como las palabras chora y bacha, ambas referentes a las colillas de los churros. De la segunda se deriva el término matabachas, el cual designa a cualquier objeto que se utiliza para fumar hasta los últimos restos de un cigarrillo. Otras, como ya se ha visto con petatazo, no tienen su origen en el español, sino en las lenguas indígenas; tal es el caso de la palabra guato, una cantidad considerable de mota, o guarumo, que denomina a la mariguana de escasa calidad o a sus desperdicios, es decir, las semillas y las varas.

La clandestinidad de fumar cannabis produce, de este modo, oraciones como las respuestas a la pregunta «¿A dónde van?»: «A que-Martha nos corte el pelo», «A Cuernavacha», «A Atiza-pán» o «A tocar el trombón», la cual debe acompañarse con el gesto de llevar una mano a la boca y moverla hacia delante y hacia atrás, como cuando se toca dicho instrumento.

De ninguna manera este breve recuento de términos pretende ser exhaustivo, y cada día los fumadores inventan nuevas palabras —algunas de ellas, exclusivas de pequeños grupos—; sin embargo, sean estas líneas una muestra de cómo la clandestinidad del cannabis ha generado toda una jerga de mariguanos. Finalmente, tampoco es ésta una invitación a fumar mota: los efectos negativos de este hábito son, o deberían ser, por todos conocidos.

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Lee muchos más términos «pachecos» en la Algarabía 87, además de un poco de historia.

David Chávez es profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la unam y primer cajón de la compañía de flamenco La Forja. Considera que el cannabis es infinitamente menos peligroso que el alcohol y que éste es la verdadera puerta hacia otras drogas, no la mariguana.

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