Sin categoría

I can’t get NO satisfaction

Si usted pudiera elegir entre ganar 50 mil dólares al año, cuando los demás ganan 25 mil, o recibir 100 mil anuales, considerando que los otros ganan 250 mil, y cuando en ambos casos los precios de los bienes y servicios son los mismos, ¿qué preferiría?

«La felicidad es mejor imaginarla que tenerla.»

Jacinto Benavente

De manera sorprendente, diversos estudios revelan que la mayoría de las personas prefiere la primera alternativa. Como alguna vez dijo H. L. Mencken: «Un hombre rico es aquel que gana al año 100 dólares más que su concuño».
Esta preferencia, a primera vista ilógica, es sólo uno de los muchos enigmas que la ciencia trata de resolver con relación al tan efímero y elusivo sentimiento de felicidad que experimenta el mundo contemporáneo. Diversos investigadores han publicado, recientemente, libros sobre este tema, pero el análisis de largo plazo de una historiadora fue el que resultó más enriquecedor para mi escéptico punto de vista.

Mejores condiciones, menos felicidad

Considérese la paradoja esbozada por Richard Layard —economista de la London School of Economics— en su libro Happiness,1 Richard Layard, Hapiness, Londres: Penguin, 2005. donde muestra que los estadounidenses no son más felices a pesar de que su ingreso promedio se haya duplicado desde 1950: «Tenemos más comida, ropa y autos, casas más grandes, más calefacción central, una semana laboral más corta, mejores trabajos y, sobre todo, mayores índices de salud». Una vez que se ha alcanzado un ingreso anual promedio que sobrepasa los 20 mil dólares,2 O sea, 270 mil pesos mexicanos al año; aproximadamente, 22 mil pesos al mes, suficientes para vivir bien. el ganar más que eso no conduce nunca a la felicidad. ¿Por qué? Bueno, en primer lugar hay que decir que son nuestros genes los responsables de la mitad de nuestra predisposición a ser felices o infelices, y contra eso no hay nada que hacer; en segundo lugar, lo que queremos está en relación con lo que otras personas tienen y eso no tiene una medida absoluta.3 De ahí la frase de Mahatma Gandhi: «No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita».

Del placer a la satisfacción

La felicidad depende en mayor medida de la satisfacción que del placer mismo, nos dice Gregory Berns, psiquiatra de la Universidad de Emory, en el libro Satisfaction,4 Gregory Berns, Satisfaction: The Science of Finding True Fulfillment, Nueva York: Henry Holt and Company, 2005. porque la búsqueda del placer nos coloca en una vorágine interminable de hedonismo que, paradójicamente, nos conduce al sufrimiento, mientras que «la satisfacción es una emoción que está íntimamente ligada con la necesidad que tenemos los humanos de darle sentido a nuestra actividad y a nuestra vida misma [...] Aunque las cosas casuales o fortuitas nos pueden brindar placer —ganarse la lotería, nacer con predisposición genética a un temperamento relajado o tener la suerte de no ser pobre—, la satisfacción sólo puede obtenerse mediante la decisión consciente de lograr algo. Esto hace toda la diferencia del mundo, porque de lo único que puedes responsabilizarte es de tus propias acciones y, a la vez, son ellas las únicas que te pueden dar reconocimiento y crédito».

Daniel Gilbert, psicólogo de Harvard, ha profundizado aún más en nuestras psiques en Stumbling on Happiness,5 Daniel Gilbert, Stumbling on Happiness, Knopf, 2006. donde argumenta que «el ser humano es el único animal sobre la tierra que piensa en el futuro». Gran parte de nuestra felicidad depende de proyectar qué es lo que nos hará felices y no de saber qué nos está haciendo felices. Gilbert ha demostrado que no somos muy buenos para hacer esta predicción. Por ejemplo, casi todos pensamos que «en la variedad está el gusto», pero en un experimento reciente se vio que no es necesariamente así. Se formaron dos grupos de personas; al primero se le dio un bocadillo distinto cada día; al otro grupo, se le dio el mismo…

¿Quieres saber cuáles fueron los resultados de este estudio? Sigue leyendo en Algarabía 45.

Michael Shermer es editor de Skeptic —«Escéptico», www.skeptic.com—, nombre con el que titula su columna en la revista Scientific American, de donde tomamos este artículo, cuya traducción fue realizada por María del Pilar Montes de Oca Sicilia.

Referencias

  1. Richard Layard, Hapiness, Londres: Penguin, 2005.
  2. O sea, 270 mil pesos mexicanos al año; aproximadamente, 22 mil pesos al mes, suficientes para vivir bien.
  3. De ahí la frase de Mahatma Gandhi: «No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita».
  4. Gregory Berns, Satisfaction: The Science of Finding True Fulfillment, Nueva York: Henry Holt and Company, 2005.
  5. Daniel Gilbert, Stumbling on Happiness, Knopf, 2006.

No nos gusta la Navidad

busca en algarabía

Publicidad

Publicidad

Chingonerías

Chingado amor

Publicidad

Para escribir mejor

De acuerdo a / de acuerdo con

Publicidad

– Publicidad –

Newsletter Algarabía

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE