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Historia de los impuestos

Arrojar luz sobre la historia de los impuestos y su razón de ser no es cosa fácil. Por una parte, carecemos de una «historia oficial», una cronología certera y confiable que nos permita conocer el origen más prístino de las contribuciones que en la actualidad nos exige el estado. Por otro lado, no conozco a nadie a quien el tema no le cause cierto escozor.

Todos hablamos con donaire y elocuencia sobre nuestros derechos y sobre por qué deben ser respetados, pero el discurso es más exangüe, cuando no amargo, si de hablar de nuestras obligaciones se trata.

¿Qué es un impuesto?

Podemos decir que impuesto y tributo son sinónimos; el DRAE define el primero como un «tributo que se exige en función de la capacidad económica de los obligados a su pago», y tributo, como la «obligación dineraria establecida por la ley, cuyo importe se destina al sostenimiento de las cargas públicas».

Un poco de historia

Todas las civilizaciones antiguas intentaban satisfacer a sus exigentes deidades con fantásticos tributos. Ya en el Génesis, José conminaba al pueblo de Israel a dar la quinta parte de todos sus frutos al faraón.

El antiguo Egipto: Registros describen los viajes bienales que hacía el faraón por su territorio para recolectar impuestos.

La antigua Grecia: Desarrolló un sistema tributario de cierta sofisticación. Por ejemplo, hubo un impuesto denominado eisphorá que pagaban los más acaudalados para costear gastos de guerra.

El Imperio Romano: Los primeros impuestos que se cobraron fueron derechos aduanales denominados portorium. El tesoro público se llamaba aerarium —de ahí proviene nuestro erario— el cual se acumulaba a partir de la recaudación de impuestos.

La Edad Media: La mayoría de los impuestos desaparecieron y fueron sustituidos por contribuciones en trabajo y especie. Perduraron los de tránsito de pasajeros, mercancías, ferias y mercados.

La formación de los Estados-nación en los siglos XV y XVI y la consecuente expansión ultramarina de España y Portugal provocaron que la base de recaudación del sistema tributario se ampliara y se volviera más compleja.

En países como Dinamarca, la recaudación de impuestos representa más de 50% del PIB.

Para conocer más sobre la evolución de los impuestos en el mundo y específicamente en México, lee “Un tributo a los Tributos” de Edgar Harrington, en Algarabía 45, p. 75.

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