Sin embargo, en ocasiones es regla que estos espacios sean acaparados, de manera oportunista, por grandes simuladores y aduladores, incondicionales de la administración, burócratas que siempre pierden el tiempo o a los que, por extrañas razones del destino, los une alguna traza genética o jurídica con la fuente de poder.

Ahora nos enfocaremos en plasmar algunos de los cientos de pensamientos que, generalmente, se encuentran adosados sobre trozos de papel pegados a las puertas o ventanas de los cubículos en los institutos y universidades. Estas frases, cortas o largas, originales o de dominio popular, sin temor a equivocarnos, en mucho pueden llegar a ser un reflejo del carácter y la personalidad de los extraños habitantes de estos espacios universitarios.

Las frases en cubículos y laboratorios

«Aquí se trabaja, se aprende y se publica; pero, más bien, vienes a hacer amigos.»

«Lo importante no es ganar… ¡sino hacer perder al otro!»

«Piénsalo bien antes de tocar, aquí las tesis duran mínimo tres años.»

«Se prohíbe hacer terrorismo verbal.»

«Lo más importante de un trabajo es luchar por él, sufrir por él, vivir en él… y ver cómo le ganas a tu mayor rival.»

Frase en la puerta de la casa particular de un académico: «Prohibido tocar la puerta a vendedores ambulantes, religiosos y estudiantes de maestría».

«El trabajo científico es como las mujeres, hay un chingo, pero para llegarles cuesta.»

«A lo difícil le damos solución inmediata, a lo imposible nos tardamos un poquito más.»

Si estas líneas te han gustado, recuerda entonces que, antes de tocar la puerta de un cubículo, deberás prestar atención a las frases que éste ostenta, ya que pueden ser un vaticinio del rumbo, positivo o negativo, que tomará tu vida académica después de haber decidido cruzar el umbral.

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