Sin categoría

Carreras olímpicas

Sin duda, una de las pruebas olímpicas más apasionantes y dramáticas es el maratón; porque es la prueba atlética y olímpica por antonomasia, debido a su vibrante historia, al desgaste físico que impone a quienes compiten en ella y a las anécdotas de todas clases que enriquecen casi todas sus ediciones en los Juegos Olímpicos.

¿De dónde viene el maratón?

Maratón —del griego μαραθων /marathón/— es el nombre de un valle ubicado a 40 kilómetros de Atenas, aproximadamente, en el Ática griega, que significa «lugar de hinojos».

En la llanura de Maratón, en el año 490 a.C., se desarrolló una de las batallas más importantes de la historia. La tradición narra que los atenienses decidieron que si sus mujeres no recibían noticia de la victoria griega antes de 24 horas, serían ellas mismas quienes matarían a sus hijos y se suicidarían, ya que los persas habían amenazado con violar a las mujeres, matar a los niños y destruir Atenas.

Los griegos ganaron la batalla, pero la victoria había tomado más tiempo del calculado; por tanto, existía el riesgo de que las mujeres ejecutaran el plan. Por ello, de manera desesperada, el general ateniense Milcíades el Joven envió a un mensajero hacia la polis, para dar la noticia. Y aquí comienza una de las versiones de esta leyenda. Feidíppides, luego de haber participado todo el día en la batalla, debió correr 40 kilómetros para llegar a Atenas a dar la noticia. Fue tal el esfuerzo que sólo pudo exclamar: «Νενικηκαμεν /Nenikékamen/»: «¡Hemos vencido!», antes de caer muerto.

El maratón olímpico

El viernes 25 de marzo de 1896,1 a las 2 de la tarde, inició el primer maratón olímpico de la era moderna. Diecisiete valientes tomaron la salida en el pueblo de Maratón para recorrer 40 kilómetros hasta el estadio Panathinaiko, en el centro de Atenas. Trece griegos y cuatro extranjeros se disputaban la primera victoria olímpica en la difícil prueba, y fue Spiridon Louis, de origen griego, el vencedor de este primer maratón de la historia, con un tiempo de casi tres horas.

El maratón que más anécdotas legó a la historia fue el de 1904, en St. Louis, Missouri, EE. UU. El primer competidor en llegar al estadio, fresco y feliz, fue el estadounidense Fred Lorz. Dio la vuelta a la pista, recibió las felicitaciones del público y se aprestaba a recibir su premio como vencedor, cuando entró otro atleta desfalleciente y agotado. Se trataba de Thomas Hicks, quien presentó una enérgica protesta, ya que Fred Lorz había hecho trampa: cortó camino cuando agotado, abordó uno de los automóviles que seguían a los corredores y, una vez recuperado le dijo al conductor que se bajaría para recoger su ropa. Al llegar y sentirse aclamado, le «dio pena» decir que sólo venía por su ropa…

No obstante, Hicks tampoco era una blanca paloma: en varias ocasiones fue ayudado por su entrenador, quien le dio varias copas de brandy, huevos crudos y le aplicó inyecciones de sulfato de estricnina. Hoy en día está prohibido siquiera tocar a los competidores que no hayan abandonado la carrera o cruzado la línea de meta.

Si el maratón era de 40 km, ¿cómo llegó a medir los actuales 42,195 km? En las Olimpiadas de Londres 1908 la familia real quiso que la carrera finalizara frente al Palacio de Buckingham, que se encontraba 2 km después de la meta. Además, se tuvo que mover a los personajes 195 m hasta donde estuvieran resguardados de la típica lluvia londinense.

México en los maratones olímpicos

La primera asistencia oficial de una delegación mexicana a una Olimpiada ocurrió en los VIII Juegos de París, con 17 participantes que compitieron en atletismo y tiro, aunque no en el maratón.

Si bien los maratonistas mexicanos tienen un importante prestigio ganado en varias pruebas internacionales, con destacadas victorias en los maratones de Nueva York o Boston, su participación en los maratones olímpicos ha sido menos que discreta, pues nunca han obtenido una medalla.

En los Juegos Olímpicos de Ámsterdam, en 1928, México participó por primera vez en la prueba: Aurelio Terrazas ocupó el lugar 32 —2 horas, 52 minutos, 22 segundos— y José Torres el 35 —2 horas, 54 minutos exactos—. Se trataba de dos tarahumaras, famosos por correr durante varios días, que llegaron a la meta quejándose: «¡Carrera muy corta, carrera muy corta!».

Los mejores puestos alcanzados hasta el momento en Juegos Olímpicos son de Adriana Fernández en 16º lugar (2:30:51) en Sidney, Australia en el año 2000 y de Rodolfo Gómez en 6º lugar (2:12:39) en Moscú, URSS en 1980.2

Si quieres saber sobre este tema, te sugerimos leer el artículo «La carrera más larga» en Algarabía 48, pp. 25-29.


1. Grecia aún se regía por el calendario juliano, así que, de acuerdo con el calendario gregoriano, era el 6 de abril.

2. Información obtenida del sitio de la Federación Mexicana de Asociaciones de Atletismo. http://www.fmaa.mx/estadisticas.php


Juan Carlos Jolly es traductor y escritor por oficio, y fotógrafo, lingüista y vexilólogo por afición. Tiene más de 200 libros traducidos y una novela terminada, así como otras más en preparación. Además, lava ajeno, cocina, borda, zurce y plancha. Es fanático de los Juegos Olímpicos y jamás ha corrido un maratón; de joven, sus deportes fueron la caminata, el beisbol y el tenis.

No nos gusta la Navidad

busca en algarabía

Publicidad

Publicidad

Chingonerías

Chingado amor

Publicidad

Para escribir mejor

De acuerdo a / de acuerdo con

Publicidad

– Publicidad –

Newsletter Algarabía

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE