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Algo sobre Halloween

En general pensamos que el Halloween es una fiesta creada por los estadounidenses. Quizá algunos le demos algo de crédito a los europeos, pero, por lo regular, lo consideramos una festividad inventada y poco seria.

Pero, el Halloween es, en realidad, una fiesta con una tradición muy antigua —es, tal vez, una de las fiestas vigentes más añejas—, pues tiene su origen miles de años atrás, en la cultura celta. A través de los años, el Halloween se ha nutrido de otras tradiciones, como la judeocristiana y la latina, lo que lo ha llevado a una evolución cultural prototípica, que va desde las creencias más primitivas y primarias hasta la incorporación de las mismas en la vida moderna —por supuesto, sin conocer su verdadera razón de ser.

Como todos sabemos, el Halloween se celebra el 31 de octubre, es decir, la víspera del Día de Todos los Santos, que se observa como un «día de guardar» por católicos y anglicanos y que se enlaza con el Día de Muertos o de Todas las Almas —2 de noviembre—, establecido por la Iglesia Católica en el siglo ix para ayudar a la purificación de las almas de los muertos.

El vocablo Halloween se deriva de la frase: «All Hallow Eve», «la víspera del Día de Todos los Santos», que tiene su origen en la celebración de Samhain, una festividad de la religión druídica practicada por los celtas.

Los celtas creían que en la noche del Samhain reinaba el caos, por lo que era seguro que serían víctimas de bromas pesadas y chistes blancos.

Samhain era la festividad más importante de esta religión; tenía lugar en el Año Nuevo, que comenzaba con la puesta del Sol del 31 de octubre y se prolongaba hasta el día siguiente. En sus creencias, los momentos sobresalientes eran considerados mágicos y uno de los más importantes era el Año Nuevo, cuando el «velo entre los mundos» estaba en su fase más transparente y, por lo tanto, los vivos podían comunicarse con sus amados difuntos. Los celtas creían que los espíritus de quienes habían muerto el año anterior vagaban por el mundo, así como que, al morir, las almas se iban a la Tierra de la Eterna Juventud y Felicidad llamada «Tir Nan Og».

Del Samhain al Halloween

Para finales del siglo i a.C., los romanos habían conquistado la mayor parte de las tierras celtas y habían adaptado el Samhain a sus propias celebraciones religiosas. Con el tiempo, y debido al crecimiento de conversiones al cristianismo, esta ceremonia fue abandonada, aunque la Iglesia Católica intentó reemplazar el Samhain con el Día de Todos los Santos —que era muy similar en su espíritu al Samhain—, el cual fue instituido por primera vez en el año 998.

Lo demás: los fantasmas, los disfraces, los pasteles y la decoración, es otra historia.

5 tradiciones para celebrar un Halloween como debe ser:

1. Dulce o travesura

Existen muchas historias acerca de cómo pudo haber iniciado la costumbre de pedir dulces la noche de Halloween. Una de ellas remite a la tradición celta del Samhain, mientras que otra asegura que viene de la práctica cristiana de ir de casa en casa pidiendo soul cakes —«pan del alma»—: cuadritos de pan con pasas. Mientras más recibían, más oraciones prometían a favor de las almas de los familiares que habían fallecido.

2. Calabaza de Jack O’Lantern

Viene de la leyenda irlandesa de un hombre tacaño y bebedor llamado Jack, el que, a punto de caer en las garras del Diablo, lo logra engañar dos veces y le hace prometer que jamás le volverá a pedir su alma. Cuando finalmente muere, no es aceptado en el Cielo, pero tampoco puede ir al Infierno, por lo que debe volver a la Tierra. Para que Jack pueda alumbrar el camino de vuelta, el Diablo le lanza un carbón encendido que O’Lantern pone dentro de un nabo, para que no se apague con el viento. ¿Qué tienen que ver los nabos con las calabazas? Nada, sólo que éstas se dan en América y, por ser más grandes, son más fáciles de ahuecar.

3. Disfraces

Surgieron en Francia, durante los siglos xiv y xv, cuando Europa sufría la peste bubónica y las misas de difuntos se multiplicaban, lo que dio lugar a representaciones que le recordaban a la gente su propia mortalidad y que eran conocidas como «la danza macabra».

4. Brujas

Según la leyenda, las brujas se reunían dos veces al año: el 30 de abril y el 31 de octubre, para participar en el aquelarre y aprender nuevos hechizos.

5. Gatos negros

Se cuenta que es el disfraz que las brujas utilizan para poder pasear tranquilamente sin ser reconocidas, sobre todo, en una fecha como ésta.

Conoce más sobre el origen de costumbres cotidianas en El libro de las causas y los azares de Algarabía Libros.

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