Editorial 96

¡Quiero más!

Si de algo estoy segura es que yo, de hambre no me he de morir; es decir, ni de desnutrición, ni de anorexia, ni de falta de apetito, porque ni en mis peores momentos —aquellos de declive físico o mental, de enfermedad o depresión— he perdido el apetito, y como dicen por ahí, «enfermo que come y mea, el diablo que se lo crea».

Y es que para mí, comer y beber son unos de los mayores placeres en este «valle de lágrimas» en el que estamos: una vez que he desayunado, pienso inmediatamente en qué voy a comer, y si visito una nueva ciudad, siempre busco los rinconcitos idóneos para degustar platillos típicos, especiales o únicos.

Me gusta cocinar, saber de gastronomía, de especias, de tendencias, de ideas culinarias, y me considero gourmet no por comer pura delicatessen, ni mucho menos —faltaba más—, sino porque no me conformo con cualquier cosa: el quesillo de hebra de Oaxaca no puede ser del súper sino el original, o cualquier crema o chile tienen que ser auténticos, únicos, naturales. Odio lo enlatado, lo light, la fast food; me gusta el arte de comer, como a muchos de ustedes, queridos lectores, y como a muchos de los que trabajamos en esta egregia revista.

Por eso, nos hemos empeñado en abarcar diversos temas alrededor de la comida: desde lo alimentario y lo ancestral, hasta lo gourmet y exquisito, pasando por las estadísticas y lo mundano del comer en México y el mundo. Así desmitificamos algunas creencias alimentarias; nos adentramos en el origen geográfico de ciertos productos; le damos el Top 10 de los platillos más caros de la historia; le decimos cuáles son las únicas 16 denominaciones de origen de alimentos que tenemos en México, y lo proveemos de una lista sobre los manjares chinos, imaginada por Julio Verne.

Nos emborrachamos con pulque, con cocteles, con especialidades de barman y con destilados y licores; le hablamos de Chepina Peralta —la cocinera de la tv— y de la olla exprés; le mostramos la increíble y triste historia que ha corrido el pollo en el mundo y, de su mano, la evolución de la asquerosa fast food con todo y su cronología. Le explicamos la diferencia entre un gourmet, un gourmand, un bon vivant, etcétera, y qué querían decir las abuelitas con eso del «refrigerio», y además le entregamos un texto enterito del gran Jorge Ibargüengoitia, acerca de los tacos y tortas compuestas.

También hablamos de escenas icónicas de película donde la comida protagoniza; de esas comidas que desparecen y, por más que las busquemos, nunca las podremos encontrar; de la cocina molecular de alquimistas como Ferran Adrià; de otro excéntrico: Arcimboldo de Milán; además del papel que jugaron las especias en el desarrollo de la humanidad. Todo: lo dulce y lo amargo del comer y el beber, en este número 96 de Algarabía. Bon appétit!

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Hay 7 comentarios, añade el tuyo sobre “Editorial 96”

  1. Eduardo Rafael Ramírez Barajas dice:

    Hola, ¿que tal?, la respuesta al acertijo del número 96 es la siguiente: En la canasta pequeña se colocan 3 manzanas, luego esta se coloca dentro de la canasta mediana y se ponen otras 3 manzanas alrededor, por último se coloca la canasta mediana dentro de la canasta grande y las otras 3 manzanas alrededor, resultando así que la canasta chica contiene 3 manzanas, a su vez la mediana contiene 6 y la grande contiene 9 en su interior…
    Mi nombre es Eduardo Rafael Ramírez Barajas, mi telefono es 3921053534 y mi correo es nigma1977@hotmail.com, gracias por seguir alimentando mi algarabiadicción!!!…

  2. Liliana dice:

    ¿Para cuándo algarabía en app? iPor favor!

  3. Ashanti Calcáneo dice:

    Ay, me sentí super identificada jaja parece que lo escribí yo. La comida es el más grande placer que tiene al vida. Además es muuy simbólica, es el medio y el fin de muuuchas cosas. Me encantó.

    • fernando godinez hana dice:

      totalmente de acuerdo con Ashanti y claro que con Pilar: termino de desayunar y comienzo a pensar en la comida … y luego en la cena … precisamente hoy en la mañana me criticaron por decir eso y me tacharon de tener problemas “de insatisfacciòn” por estar pensando en la comida jajaja … muchas gracias por esta editorial

  4. grimaldo dice:

    Los lugares se recuerdan por olores y sabores, recuerdas a que sabe el mercado de Coyoacan, El café de la Parroquia en Veracruz, Las tortas ahogadas de Tlaquepaque, Las guajolotas del metro Indios verdes, Monterrey cada fin de semana huele a carne asada, San Luis Potosí y su Zacahuil, Aguascalientes y sus tortas de lechón. En fin, tantos sabores-lugares que he comido y visitado, que si bien lo dicen “al hombre se le conquista por la panza” hoy puedo decirte que estoy enamorado de mi México por como sabe.

  5. kino ochoa dice:

    la acabo de comprar y ya casi la termino de leer,ya empece con síndrome de abstinencia, algarabiadictos.

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