Editorial 103

Editorial 103

Porque este número tiene pesquisas de lo más disímbolas, algunas de lo más interesantes y otras tan sorprendentes que nos sacarán más de una sonrisa o, con suerte, varias carcajadas.

Las minisecciones —que, en esta revista, son cada vez menos «mini» y más «secciones»—, se engalanan con «La Goulue», esa cabaretera nouveau y su triste final; con el Tupperware, su génesis, su éxito y sus vicisitudes; con una curiosidad de Francis Bacon; con las marcas más valiosas del mundo; con las investigaciones sobre la corta memoria de los peces; con una anécdota acerca del ingenio de Rubinstein; y con todas las historias detrás del quinteto «La trucha» de Schubert.

Y los artículos largos de este emblemático número 103 —que no son del todo «largos»— tienen un toque especial y diferente. Uno nos hace repasar todas las veces que la ciudad de Nueva York ha sido destruida en el cine; otro nos habla de la historia de las alcobas para dar un breve vistazo al origen de la intimidad; uno más nos cuenta qué instrumentos de navegación se usaban antes del gps —astrolabio, sextante, cuadrante, etcétera—; otro nos explica de dónde viene la idea de «elefante blanco», mientras que en otro más explicamos qué es una lengua oficial e ilustramos qué tantas hay en el mundo.

A éstos se suman uno que nos habla de las rubias, y si la fama de tontas la tienen bien merecida o no; otro que nos explica qué diantres es un mandala y por qué son símbolos casi universales, y otro más que nos explica sobre los ex y los bi.

A todo esto, agregue usted, queridísimo lector, un pequeño dossier con un tema que a mí me parece de lo más interesante: la Generación Beat, ese movimiento existencialista de los años 50, auténtico, único, espiritual y original, netamente estadounidense, que cambiaría el rumbo de la literatura en aquel país y que sería la semilla de movimientos futuros como el hippismo. On the road de Kerouac, un libro emblemático donde se experimenta con nuevas propuestas narrativas, que marca el surgimiento del beat, que con profundidad y disciplina experimentó con drogas, con éxtasis religiosos y con las letras, lo que llevaría al surgimiento de beatniks, hipsters, junkies, hippies y hasta yuppies.

Le dejo, querido lector, este número en sus manos para que se aparte del mundo y goce con su lectura, porque to beat or not to beat, that’s the Woolworth.

  • iris

    se lee excelente