Desde la redacción

Wunderkammern —o las cámaras maravillosas—

Las cámaras de maravillas son justo eso: gabinetes de curiosidades en los que —durante el Renacimiento y la época de las grandes exploraciones y descubrimientos de los siglos XVI y XVII— se coleccionaban multitud de objetos inusuales o extraños.

Las cámaras de maravillas —también conocidas como Cabinets de Curiosités en Francia, Wunderkammern en Alemania, Wonder Chambers en Austria y en Inglaterra, Kunstkammer en Dinamarca— son justo eso: gabinetes de curiosidades en los que —durante el Renacimiento y la época de las grandes exploraciones y descubrimientos de los siglos xvi y xvii— se coleccionaban multitud de objetos inusuales o extraños.

Las Wunderkammern eran de diversos tamaños y los objetos que contenían pertenecían a alguno de los tres reinos o clasificaciones de los seres vivos considerados en esos días: animalia, vegetalia y mineralia. Estas cámaras podían incluir, además de objetos fabricados por el ser humano, combinaciones de todo lo creado.

Y es que «A partir del Renacimiento, las maravillas ya no son las de los países lejanos o las reliquias de santos sino las del cuerpo humano y de sus rincones, hasta entonces secretos»,1 Umberto Eco, El vértigo de las listas, Barcelona: Lumen, 2009; pp. 201-205, de donde han sido tomadas todas las citas. nos dice 
Eco. Los portentos son ahora objeto de curiosidad científica.

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Foto: Johann Zoffany, La Tribuna de los Uffizi, 1772-78.

Así, las colecciones de las Wunderkammern podían organizarse en cuatro categorías:
-artificialia, donde se reunían objetos que habían sido creados o modificados por la mano humana —obras de arte, antigüedades;

-exotica, donde se podían hallar plantas y animales exóticos;

-naturalia, en la que se agrupaban las criaturas y objetos naturales;

-scientifica, en ella se coleccionaban instrumentos científicos.

Un libro llamado Physica curiosa de Caspar Schott (1662) reseña las deformidades y monstruosidades físicas encontradas en la época, desde animales como el elefante o la jirafa hasta seres imaginarios detallados por viajeros y marineros, semejantes a los monstruos que describían los bestiarios. Libros como éste, que son un repertorio de curiosidades y maravillas, serían un antecedente de los gabinetes de maravillas, y su correspondiente objetual serían las Wunderkammern.

Los cuartos de maravillas

Los cuartos de maravillas son los antecesores directos de los museos de ciencias naturales, en los que algunos pretendían recoger de forma sistemática 
todo lo que «había que conocer»; otros intentaban coleccionar aquello que tuviera aspecto extraordinario e inaudito, incluyendo objetos extravagantes o hallazgos sorprendentes, como un cocodrilo disecado, que normalmente se colgaba de la clave de bóveda dominando todo el ambiente. Además, estos gabinetes tuvieron un papel fundamental en el despegue de la ciencia moderna, aunque reflejaran muchas veces las creencias populares de la época; por ejemplo, no era raro encontrar sangre de dragón en algunos de ellos o supuestos esqueletos de seres míticos.

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Foto: Hubert Robert, Proyecto para la iluminación de las ventanas del techo, 1796.

Muchas colecciones o Wunderkammern, como las
 de Pedro «el Grande» de Rusia, contienen fetos monstruosos cuidadosamente conservados en alcohol, y en las colecciones de ceras de La Specola de Florencia se encuentran maravillas anatómicas, obras maestras hiperrealistas de cuerpos desentrañados y puestos al descubierto, «en una sinfonía degradante que va del rosa al rojo oscuro y al marrón de las entrañas, hígados, pulmones, estómagos y bazos».

De estos cuartos o gabinetes maravillosos sólo conservamos algunos grabados que muestran más o menos cómo eran. En muchos de ellos se muestran centenares de pequeños estantes o armarios, como museos en miniatura que exhiben sus compartimentos repletos de todas las maravillas. Pero Umberto Eco 
nos cuenta que gracias a la edición de catálogos, generalmente ilustrados, se pudo tener acceso a muchos de los contenidos de éstas. Por ejemplo, gracias al Museum Celeberrimum de De Sepibus de 1678, y al Museum Kircherianum de Bonanni de 1790, podemos saber lo que contenía el gabinete de Athanasius Kircher, al que se sumó la donación de objetos curiosos realizada por Alfonso Donnini en 1615 en El Colegio Romano:

...había estatuas antiguas, objetos paganos de culto, amuletos, ídolos chinos, tablillas votivas, dos tablas con las cincuenta encarnaciones de Brahma, inscripciones sepulcrales romanas, candiles, anillos, sellos, hebillas, armillas, pesos, campanillas, piedras y fósiles con imágenes obra de la naturaleza, un conjunto de objetos exóticos ex variis orbis plagis collectum, que contiene cinturones de indígenas brasileños, adornados con dientes de las víctimas devoradas, pájaros exóticos y otros animales embalsamados, un libro malabar hecho con hojas de palma, artefactos turcos, una balanza china, armas bárbaras, frutos indios, un pie de momia egipcia, fetos de 40 días a siete meses, esqueletos de águila, abubillas, urracas, tordos, monos brasileños, un gato con ratón, un topo, un puercoespín, una rana, un camaleón, plantas marinas, un tiburón, dientes de foca, un cocodrilo, un armadillo, un esqueleto de camaleón, una tarántula, una cabeza de hipopótamo, un cuerno de rinoceronte, un perro monstruoso conservado en una solución balsámica, huesos de gigantes, instrumentos musicales y matemáticos, proyectos de experimentos sobre el movimiento perpetuo, autómatas y otros dispositivos sobre el modelo de las máquinas de Arquímedes y Herón, cócleas, un dispositivo catóptrico octagonal que multiplica un pequeño modelo de elefante “hasta restituir la imagen de una manada de elefantes que parecía reunida de toda Asia y de toda África”, máquinas hidráulicas, telescopios y microscopios con observaciones de insectos, globos, una esfera armilar, astrolabios, planisferios, relojes solares, hidráulicos, mecánicos, magnéticos, lentes, clepsidras, instrumentos para medir la temperatura y
la humedad, pinturas e imágenes varias de precipicios montuosos, depresiones de valles, laberintos boscosos, olas espumeantes, abismos marinos, colinas, perspectivas arquitectónicas, ruinas, monumentos antiguos, batallas, masacres, duelos, triunfos, palacios, misterios bíblicos, comentarios poéticos de las historias, efigies de los dioses.

Wunderkammern notables

-El cuarto de maravillas: la Kunstkammer de Ole Worm, creada en 1654, en Copenhague.

-En el Castillo de Praga, el emperador Rodolfo ii de Habsburgo reunió 
obras de los mejores artistas de los tres centros más importantes del Renacimiento tardío: Italia, Países Bajos y el sur de Alemania.

-El de Francesco Calceolari, naturalista del siglo xvi.

-El del conde Moscardo. El Libro Cose piu notabili es un recorrido por el cuarto de maravillas.

-El gabinete de curiosidades de Elias Ashmole, que donó la Universidad de Oxford en 1677, y que dio origen al Museo Ashmolean.

-Johann Georg Hainz: Kleinodien-Schrank, 1666.

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Foto: Mark Dion y Robert Williams, Theatrum Mundi: Armarium, 2001

Los cuartos de maravillas desaparecieron hacia los siglos xviii y xix. Los objetos considerados más interesantes fueron reubicados en los museos de arte y de historia natural que se comenzaban a crear.❧

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