Desde la redacción

Space oddity / David Bowie (1969) —Cuando el espacio se volvió excéntrico—

Corre el año 1968, la atmósfera huele a rarezas, una mezcla de odiseas, jipis y viajes al espacio. A finales de ese año, se estrena 2001: A Space Odyssey y Robert Jones —un chico de 19 años— recorre las calles de Londres, entra a una sala de cine donde se exhibe dicha película y, casi dos horas después, sale inspirado.

Corre el año 1968, la atmósfera huele a rarezas, una mezcla de odiseas, jipis y viajes al espacio. A finales de ese año, en plena carrera espacial, se estrena 2001: A Space Odyssey, de Stanley Kubrick, y Robert Jones —un chico de 19 años— recorre las calles de Londres, entra a una sala de cine donde se exhibe dicha película y, casi dos horas después, sale inspirado. Es tanta la impresión que le causa la historia que decide componer una canción.

David Robert Jones quería destacar en el mundo musical, ya tenía un par de sencillos y un primer disco que no le había dejado nada bueno. Un año después, el viaje del «Apolo xi» estaba programado para los últimos meses. Tiene que arriesgarlo todo. Así que, con sus 20 años, compone una nueva canción: toda la armonía la lleva su guitarra acústica pero, admirador de la experimentación musical, consigue que su amigo Rick Wakeman lo ayude con los arreglos. Éste lleva su mellotron —algo así como el abuelito del sampler— y Robert saca su Stylophone, un rústico sintetizador; la impresión que se lleva Wakeman —el futuro tecladista de la banda Yes— no es mínima: el juguete con el que su amigo ya había creado un par de melodías lo deja fascinado. Y así nace «Space Oddity», cuyo título es una parodia del filme de Kubrick —Oddissey-Oddity—. Poco después, Robert hace un video amateur en el que incluye esta canción para promocionar ese lp que quiere tanto, pero que no da frutos, y que lleva por título el nombre que a partir de entonces lo acompañará por siempre: David Bowie.

Al escuchar la canción, el productor Gus Dudgeon le hizo un par de arreglos puntuales: duplicó la voz una octava más arriba y le pidió a Bowie dulcificarla. La visión del productor subió la expresividad del tema y lo convirtió en una explosión de dramatismo. Esto dio pie a la bbc para utilizar la canción como banda sonora para su transmisión del primer viaje a la Luna. ¿Coincidencia? Por supuesto que no; fue una excelente campaña publicitaria de la compañía disquera. El resultado: Bowie se colocó en el puesto número 5 de los charts británicos y obtuvo el premio Ivor Novello, en una ceremonia que le permitió ser conocido en toda Europa occidental.

¿Metáfora o historia lineal?

«Space Oddity», a grandes rasgos, cuenta la historia de un astronauta, el mayor Tom, que está a punto de despegar. Se escucha la cuenta regresiva: diez, nueve… Y allá va. Tom habla con la torre y expresa sus sentimientos y lo que ve, y en el momento culminante de la canción, la Tierra pierde contacto con él y termina perdido en el espacio.

Conociendo a Bowie, o mejor dicho, a sus seguidores, inmediatamente se le empezaron a buscar tres pies al gato, acerca de la interpretación real de esta obra. Quizá la más popularizada sea la analogía que describe al mayor Tom no como un astronauta, sino como un drogadicto que se va de viaje al espacio de los psicotrópicos. Y por supuesto, también la casi obligada asociación de la figura de Tom con Syd Barret, el fundador de Pink Floyd, quien perdió la cordura debido a su adicción al lsd.

Bowie ha sabido mantener el misterio que esta canción provoca, pues siempre se ha mantenido al margen de comentarla detenidamente, saliendo por la tangente cuando se le pregunta acerca de ella o diciendo frases como: «Trata de la alienación» o «Siento mucha empatía [con el Mayor Tom]». También es prudente mencionar que a este halo de misterio se aúna su rompimiento, doloroso como él mismo lo ha llamado, con su pareja de aquel entonces: Hermione Farthingale.

La autopsia o disección

Muchos se han encargado de interpretar la canción como una metáfora, y casi lo han hecho frase por frase, letra por letra. Aquí dejamos unas cuantas para su deleite:

  • «Take your protein pills and put your helmet on» / «Toma tus píldoras de proteína y ponte el casco», supuestamente se refiere al lsd.
  • El conteo hacia atrás, así como «liftoff» / «despegue» y «floating in a most peculiar way» / «flotando de la forma más peculiar», dicen los que saben, que se refieren al proceso de inyectarse heroína y esperar su efecto.
  • «Planet Earth is blue and there’s nothing I can do» / «El planeta Tierra está azul y no hay nada que yo pueda hacer» —¿triste o azul?— y «I think my spaceship knows which way to go» / «Creo que mi nave espacial sabe hacia donde ir», promueven el sentido de que ésta es una canción de retirada y resignación, respecto a la relación con Hermione.

Y la búsqueda no tiene fin:

  • ¿Los circuitos realmente no funcionan o el mayor Tom simplemente está haciendo caso omiso a los llamados desde la Tierra?
  • «Tell my wife I love her very much» / «Dile a mi esposa que la amo»: El mayor Tom sabía lo que iba a hacer y se despide ya de su esposa.
  • «Want to know whose shirts you wear» / «Quiero saber las camisas de quién usas»: Una de las meditaciones claves de Bowie sobre la vanidad y la fugacidad de la fama.

Para concluir con esta historia, mencionaremos que, al parecer, la única referencia concreta donde se dice que el mayor Tom es un drogadicto es en la canción «Ashes to ashes» (1980), donde «revela» que el mayor Tom es un drogadicto: «We know Major Tom's a junkie». Pero quizá sólo le puso más leña a la hoguera de las suposiciones.

La canción ha dado tanto que decir y tanto que pensar, que muchos creadores se han colgado de ella para hacer sus propias versiones, desde los Smashing Pumpkins, Seu Jorge, incluso un astronauta que desde el espacio hace su versión, hasta el mismo Bowie que resurgió con la misma canción tres años después. Por cierto, si tiene niños puede conseguir el libro ilustrado de este tema.

Bowie 1969

Bowie 1972

Smashing Pumpkins

Comandante Chris Hadfield a bordo de la Estación Espacial Internacional

Libro ilustrado por Andrew Ruttan

Ésta es la imagen del juguete con el que «jugaba» Bowie

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