Desde la redacción

Mitos de Hollywood

La llamada «fábrica de sueños» también ha sido un caldo de cultivo para infinidad de leyendas urbanas que, con el paso del tiempo se volvieron míticas e irrefutables. He aquí un recuento de varios mitos que, incluso en libros «reputadísimos», se han dado por ciertos.

La llamada «fábrica de sueños» también ha sido un caldo de cultivo para infinidad de leyendas urbanas que, con el paso del tiempo —sumado a la credulidad de muchos y a la falta de documentos para cuestionarlas— se volvieron míticas e irrefutables. He aquí un recuento de varios mitos que, incluso en libros «reputadísimos», se han dado por ciertos.

Mito: uno de los enanos de El Mago de Oz (1939) se ahorcó en el estudio de grabación.

Durante casi 70 años, se dijo que en la escena en la que Dorothy, el Espantapájaros y el Hombre de Hojalata se van por el camino amarillo cantando «We’re Going to See the Wizard» —minuto 47:47—, se veía al fondo a uno de los enanos colgado de un árbol. Ahora, con la versión restaurada —tanto en dvd como en Blu-ray—, se puede ver con detalle que se trata de una de las aves que se usaron para decorar el escenario.

Otra prueba de que no se ahorcó ningún enano, es que esa escena se filmó mucho antes del baile de los Munchkins, para la que se contrató a niños y enanos.

Lo que sí es cierto, es que el baile de la escena borrada con los árboles en movimiento, le sirvió de inspiración a David Lynch para el principio de su Mulholland Drive (2001).

Mito: en Ben-Hur (1959), un «doble» murió durante la filmación de la célebre carrera de cuadrigas, y la escena se conservó en la cinta.

Este rumor, difundido durante más de 50 años, se originó debido a un accidente ocurrido durante la filmación de Ben-Hur: A Tale of the Christ (1925), cuando en la batalla naval uno de los incendios se salió de control y los extras tuvieron que saltar al agua. En los diarios se dijo que éstos habían muerto y de ahí surgieron otros rumores vinculados con la supuesta muerte de extras y «dobles».

Cuando William Wyler filmó su versión en 1959, tomó muchas precauciones para evitar cualquier accidente similar al de 1925. Por ejemplo, la batalla naval se filmó con modelos a escala y, en las escenas más peligrosas de la carrera de cuadrigas, se emplearon muñecos en lugar de dobles. Pero la prensa sensacionalista repitió los rumores que se habían gestado desde 1925 y, como entonces, volvieron a ser tomados por ciertos en la opinión pública.

Mito: el cadáver de Walt Disney se conserva congelado en una bóveda secreta en Disneyland.

No hay ninguna prueba que confirme que el «creador» del ratón Mickey se haya sometido a un procedimiento parecido. Por el contrario, sobran evidencias de que Walter Elias Disney fue cremado dos días después de su muerte —en 1966— y que sus cenizas fueron depositadas en su tumba familiar, localizada en el cementerio Forest Lawn de Los Ángeles, California.

En su testamento tampoco hay mención de cosa parecida. Lo que sí es cierto, es que Walt Disney empleó a muchos ilustradores sin darles crédito e, incluso, se robó varios personajes ideados por ellos.

Mito: en Tres hombres y un bebé (1987), se logra ver el fantasma de un niño que murió en la casa donde se filmó la película.

De entrada, jamás se ha demostrado que los fantasmas existan. El personaje que Ted Danson representa en esta cinta es un actor que —esto se confirma unos minutos antes de la «aparición del supuesto fantasma»— usaba un muñeco de cartón vestido con un esmoquin para ensayar algunas escenas. Lo que logra entreverse detrás de la cortina —primero con «forma de rifle» y, minutos más adelante, como «el niño muerto»—, no es otra cosa que esa figura de cartón. Fin de la historia.

Mito: en 1993 Marisa Tomei ganó un premio Oscar porque Jack Palance se equivocó al mencionar a la ganadora auténtica.

Hasta la fecha, en varios libros de cine se documenta este rumor, y se agrega que Palance estaba tan ebrio que no pudo leer el nombre de la verdadera ganadora —Vanessa Redgrave— y que sólo atinó a repetir el nombre de la última nominada.

Lo cierto es que, desde 1953, la empresa Price Waterhouse Coopers se encarga de verificar y hacer el recuento de votos de cada nominación al reputado premio de la Academia de las Artes. Durante la ceremonia, los notarios de esta empresa se sitúan al pie del escenario para prevenir cualquier imprevisto y tienen órdenes de que, si un presentador se equivoca —o se «sale del guión»—, deben enmendar de inmediato cualquier error.

El tema para la 65 Entrega Anual de los Premios de la Academia, fue «La mujer en el cine».

El rumor del «equívoco» fue difundido por el crítico de cine Rex Reed quien, a disgusto con la decisión del jurado, reclamó que las otras nominadas —Joan Plowright, Judy Davis y Miranda Richardson— eran actrices más experimentadas, y que cualquiera merecía la presea por encima de Tomei. He aquí la escena del polémico momento.

Mito: la escena donde Brandon Lee es asesinado en El Cuervo (1994) quedó en la edición final de la película.

Es cierto que el célebre hijo de Bruce Lee murió durante la filmación de esta cinta, lo que desató varias leyendas sobre una «maldición familiar». Sin embargo, la escena en la que Brandon Lee recibe un balazo la requisó la policía y, fuera de los investigadores, nadie más pudo verla. La madre de Brandon —y viuda de Bruce Lee— demandó a los productores por 3 millones de dólares por negligencia.

Después de la muerte de Brandon Lee, se usó a un doble para filmar las escenas faltantes.

El Dr. Ian Q. Carrington, cuando consigue una película, procura que ésta contenga documentales, escenas eliminadas, comentarios adicionales y demás chucherías, pues, dice que «uno siempre se queda con ganas de algo más». Sígalo en Twitter como @Dr_Carrington

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