Mitos cotidianos… sobre la Navidad

Mitos cotidianos... sobre la Navidad

He aquí algunos mitos sobre la navidad y su parafernalia.

Mito: Si compras un arbolito de Navidad artificial salvas un pino de los bosques

Como argumento de venta ha sido muy exitoso, pero lo cierto es que los pinos naturales que se comercializan son sembrados ex profeso para venderse a fin de año.
Sólo en los ee. uu. se siembran 500 millones de pinos navideños cada año. En México se destinan 1750 hectáreas para cultivo exclusivo de estos árboles, que cuentan con la aprobación y la vigilancia de la Comisión Nacional Forestal.

El verdadero riesgo radica en que, cuando se va secando un pino natural, aumentan las posibilidades de que un cortocircuito en las series luminosas provoque un incendio.
Por otro lado, la gente que compra arbolitos artificiales pensando que «con ello salva un árbol», ¿han meditado en que ese producto viene dentro de una caja de cartón que se fabricó con celulosa que provino de árboles verdaderos?
Y si a esto añadimos que quienes compran un arbolito artificial cambian su «modelo» en un promedio de 4 a 5 años —porque siempre quieren uno más parecido a los naturales— y el anterior termina en la basura… ¿dónde quedó el esmero por cuidar el ambiente?

Mito: Jesús nació el 25 de diciembre

Antes de la caída del Imperio Romano de Occidente, el tiempo se medía a partir de la fundación de Roma: al indicarse una fecha, se acompañaba de las iniciales a. u. c., siglas de ab urbe condita, que significa: «desde la fundación de la ciudad». En el siglo vi d. C., el papa Juan i ordenó al monje Dionisio el Exiguo —llamado así por su baja estatura— que redactara una cronología de los acontecimientos más relevantes ocurridos hasta ese momento. Dionisio era un sabio cristiano formado en la tradición cultural romana y comenzó su cronología a partir de la fundación de Roma; cuando designó una fecha al nacimiento de Jesús, determinó que había ocurrido el 25 de diciembre del año 753 a.u.c., y al comienzo del nuevo año lo nombró como «año uno a. D.», siglas de anno Domini: «año del Señor». Pero, al parecer, Dionisio falló en sus cálculos.

En el Evangelio según San Mateo —capítulo 2, versículo 1— se dice que «Jesús nació en Judea en los días del rey Herodes». En la antigüedad se daba fe de los acontecimientos a partir de los reinados. Herodes el Grande gobernó en Judea entre los años 37 y 4 a. C. Es harto conocido el pasaje de los Evangelios en que Herodes ordenó matar a todos los niños menores de dos años de edad porque temía, a partir de la revelación que le hicieron los magos venidos de Oriente, que hubiera nacido un nuevo rey que lo despojaría de su trono.
Por otro lado San Lucas, en el capítulo 2 —versículos: 1 al 5 de su evangelio—, narra cómo durante el reinado de César Augusto se emitió un edicto que ordenaba a todo ciudadano empadronarse en su lugar de origen. Se cree que este censo motivó el viaje de María y José a Belén, de donde éste último era originario, según lo afirma el evangelio de San Lucas. Aparte de estas referencias bíblicas, no existe evidencia histórica que confirme la realización de un censo como el que describe San Lucas, alrededor del año 8 a.C.

La elección del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesucristo está vinculada con el fin de las festividades del solsticio de invierno, un acontecimiento celebrado por casi todas las religiones de la antigüedad. Los romanos de finales del siglo iii d.C. celebraban una fiesta denominada del Sol Invencible, que compartía algunas características con las fiestas cristianas y servía de preámbulo a los festejos de fin de año en honor a Saturno, conocidos como Saturnalia. La viajera hispana Eteria visitó Tierra Santa a fines de la cuarta centuria y en sus escritos describe la celebración de una solemne vigilia en la Gruta de la Natividad —a finales de enero—, después de la cual se partía hacia Jerusalén, donde se celebraba la Eucaristía. La realización de
esta ceremonia se extendió rápidamente por la cristiandad y así, a partir de los siglos v y vi d.C., comenzó a practicarse en Hispania —hoy España—, el norte de África y el norte de Italia, aunque no fue sino hasta el siglo viii d.C. cuando se popularizó en toda Europa.

¿Existió la estrella de Belén?

Se dice que los magos de Oriente vieron aparecer una estrella muy brillante en el cielo y se dispusieron a seguirla, pues ésta les indicaría el lugar de nacimiento del nuevo rey de Israel. Pero ya visto desde un punto de vista más científico, se han buscado otras explicaciones sobre la naturaleza de la estrella de Belén, pues existen registros históricos de astros luminosos similares.

Se cree que pudo tratarse de una «supernova» o «estrella nova» 1 Una estrella que al explotar su luminosidad se incrementa miles o millones de veces y se mantiene con ese fulgor durante semanas o incluso meses.; sin embargo, no existen referentes confiables de que apareciera una en aquella época.

También se ha especulado que el brillo inusual de los astros podría deberse a una conjunción de planetas, que ocurre cuando dos o más cuerpos celestes, vistos desde la Tierra, parecen «acoplarse» entre sí o se eclipsan, por lo que su brillo se vuelve atípico. En el año 7 a. C., ocurrió una conjunción entre Júpiter y Saturno, fenómeno astronómico que seguramente interesó a los magos de Oriente por las siguientes razones: dentro de la antigua tradición astrológica de Mesopotamia —que los magos seguro conocían al ser discípulos del zoroastrismo 2 Religión de origen persa establecida por Zoroastro o Zaratustra, a partir del mazdeísmo.—, a Júpiter se le consideraba un planeta ligado a los reyes, mientras que a Saturno se le conocía como el protector del pueblo judío; era de esperarse que la conjunción de ambos planetas fuera interpretada como una señal de advenimiento del nuevo rey de los judíos.

También hay otras hipótesis que afirman que la estrella de Belén se trató de un cometa. Se ha confirmado que el cometa Halley fue observado durante el reinado de Herodes el Grande en el año 11 a.C. Si no se hubiera tratado del Halley, los chinos registraron el paso de otro cometa en el año 4 a.C. En la antigüedad se pensaba que los cometas presagiaban sucesos importantes: otra señal poderosa para que los astrólogos de la época la interpretaran como una profecía.

Para finalizar, Isaac Asimov confirma todos estos datos en su Book of Facts, en el que señala que Jesús de Nazareth tal vez nació entre los años 8 y 4 antes de la fecha que Dionisio el Exiguo designó como «año uno». Si no se ha realizado un «ajuste» a este conteo, es porque no existe un referente infalible para enfatizar un año exacto. Además, san Lucas también refiere que había pastores cuando nació Jesús; por ello, es improbable que esto ocurriera en invierno.

Mito: Los Reyes Magos eran tres

No hay modo de afirmar que fueran tres, ni magos y mucho menos reyes.

Según el Evangelio de San Mateo, durante el reinado de Herodes llegaron a Jerusalén unos magos a preguntarle: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?», pero San Mateo nunca mencionó que los magos fueran tres y ni siquiera reyes, sólo que provenían de Oriente; por ello se pensó que eran originarios de la antigua Persia, donde vivió, entre los años 628 y 551 a.C., el profeta Zoroastro, quien estableció las bases de un culto que recibiría su nombre y cuyos sacerdotes fueron denominados por los antiguos griegos como magoi. La gente pensaba que los magoi podían manipular fuerzas sobrenaturales y por ello a esas habilidades se le llamó magia y, a sus practicantes, magos.

Más tarde, otros teólogos infirieron que los magos provenían del sur de la Península Arábiga, de Babilonia, Persia o incluso de la India.

En el siglo v, el teólogo Beda el Venerable estableció que «el primero de los magos fue Melchor: un anciano de larga cabellera blanca y luenga barba, quien ofreció oro, símbolo de la realeza divina. El segundo, llamado Gaspar, joven, imberbe, de tez blanca y rosada, honró a Jesús con incienso, símbolo de la divinidad. El tercero, llamado Baltasar, de tez morena, ofreció mirra, que significaba que el Hijo del hombre debía morir». A partir de entonces a los magos se les dotó de la investidura de reyes. En el siglo xii, Baltasar fue representado en las iconografías como un rey moro. Este cambio obedeció a la idea medieval de que la humanidad desciende de los tres hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet.
Para finalizar, sólo basta agregar que la rosca de Reyes tuvo su origen en una costumbre de las antiguas culturas mediterráneas que, durante el solsticio de invierno, elaboraban un pan con forma de anillo para conmemorar la renovación de la fertilidad de la tierra. Cuando la Iglesia cristiana adoptó esta tradición dentro de sus festividades, cambió la adoración del Sol por la llegada de Jesucristo.

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  • Pablo Noh

    Jajajaja les encanta hacerla de pedo! se estableció el 25 de diciembre por que si hubiera sido el octubre no tendría caso tener vacaciones de fin de año ahahaha

  • Gilberto Fuentes Luis

    Copiar y pegar… ¡qué comentarios tan valiosos amigos! ¿y sus opiniones personales?

  • Octavio

    saludos, Navidad se escribe con mayúsculas (al menos en la acepción usada por el autor:
    http://www.fundeu.es/vademecum-M-mayusculas-fiestas-6810.html

  • Greek Wasausky

    ¿Es la Navidad una celebración basada en la Biblia?
    La fecha de la celebración
    La Cyclopædia de M’Clintock y Strong dice: “La observancia de la Navidad no proviene de designación divina, y el N[uevo] T[estamento] no le dio origen. De hecho, ni del N[uevo] T[estamento] ni de ninguna otra fuente puede determinarse el día del nacimiento de Cristo” (Nueva York, 1871, tomo II, pág. 276).
    Lucas 2:8-11 muestra que había pastores en los campos de noche cuando nació Jesús. El libro Daily Life in the Time of Jesus (La vida diaria en los días de Jesús) declara: “Los rebaños [...] pasaban el invierno bajo cubierta; y de esto en sí mismo se puede ver que no es probable que la fecha tradicional para la Navidad, en el invierno, sea correcta, dado que el Evangelio dice que los pastores estaban en los campos” (Nueva York, 1962, Henri Daniel-Rops, pág. 228).
    The Encyclopedia Americana nos informa: “La razón para establecer el 25 de diciembre como la Navidad no está muy clara, pero por lo general se sostiene que se escogió el día porque correspondía con las fiestas paganas que se celebraban alrededor del tiempo del solsticio de invierno, cuando los días empiezan a alargarse, para celebrar el ‘renacimiento del Sol’. [...] Las saturnales romanas (una fiesta dedicada a Saturno, el dios de la agricultura, y al poder renovado del Sol), también tenían lugar en este tiempo, y se cree que algunas costumbres navideñas tengan sus raíces en esta antigua celebración pagana” (1977, tomo 6, pág. 666).
    La New Catholic Encyclopedia reconoce esto: “No se conoce la fecha del nacimiento de Cristo. Los Evangelios no indican ni el día ni el mes. [...] De acuerdo con la hipótesis que sugiere H. Usener [...] y que la mayoría de los escriturarios de hoy aceptan, se asignó al nacimiento de Cristo la fecha del solsticio de invierno (el 25 de diciembre en el calendario juliano, 6 de enero en el egipcio), porque en este día, a medida que el Sol empezaba a regresar a los cielos norteños, los devotos paganos de Mitra celebraban el dies natalis Solis Invicti (natalicio del Sol Invicto). El 25 de diciembre de 274 Aurelio había proclamado al dios solar el patrón principal del imperio, y le había dedicado un templo en el Campo de Marte. La Navidad se originó en un tiempo en que el culto del Sol era especialmente dominante en Roma” (1967, tomo III, pág. 656).
    Los magos dirigidos por una estrella
    Aquellos magos eran en realidad astrólogos del oriente (Mat. 2:1, 2, NM; BD). Aunque la astrología es popular entre muchas personas hoy, la Biblia desaprueba enérgicamente esta práctica. (Véanse las páginas 109, 110, en la sección titulada “Destino (Hado)”.) ¿Habría conducido Dios hacia el recién nacido Jesús a personas cuyas prácticas condenaba?
    Mateo 2:1-16 muestra que la estrella condujo a los astrólogos primero hacia el rey Herodes y luego hacia Jesús, y que Herodes entonces procuró que se diera muerte a Jesús. No se menciona que nadie además de los astrólogos haya visto la “estrella”. Después que ellos partieron, el ángel de Jehová advirtió a José que huyera a Egipto para proteger al niño. ¿Fue aquella “estrella” una señal procedente de Dios, o provino de alguien que procuraba la aniquilación del Hijo de Dios?
    Note que el registro bíblico no dice que ellos hallaron al infante Jesús en un pesebre, como por costumbre se pinta en el arte navideño. Cuando los astrólogos llegaron, Jesús vivía en una casa con sus padres. En cuanto a la edad de Jesús entonces, recuerde que Herodes, basándose en lo que había llegado a saber mediante los astrólogos, decretó que se aniquilara a todos los niños varones del distrito de Belén que tuvieran dos años de edad o menos. (Mat. 2:1, 11, 16.)
    El dar regalos como parte de la celebración; los cuentos acerca de San Nicolás, Papá Noel, etc.
    La práctica de dar regalos de Navidad no está basada en lo que hicieron los magos. Como se muestra arriba, ellos no llegaron cuando Jesús nació. Además, no se dieron regalos unos a otros, sino que los dieron al niño Jesús, en armonía con lo que se acostumbraba en aquel entonces al visitar a personas notables.
    The Encyclopedia Americana declara: “Durante las saturnales [...] predominaba el banquetear, y se intercambiaban regalos” (1977, tomo 24, pág. 299). En muchos casos, esto representa el espíritu del dar navideño… el intercambio de regalos. El espíritu que se refleja en dicha costumbre de dar regalos no trae verdadera felicidad, porque viola principios cristianos, como los que se encuentran en Mateo 6:3, 4 y 2 Corintios 9:7. Ciertamente el cristiano puede dar regalos a otras personas en otras ocasiones durante el año para expresar su amor, y puede hacerlo cuantas veces quiera.
    Según el lugar donde los niños vivan, se les dice que reciben los regalos de Santa Claus, San Nicolás, Papá Noel, Père Noël, Knecht Ruprecht, los reyes magos, el duende Jultomten (o Julenissen), o una bruja llamada la Befana (The World Book Encyclopedia, 1984, tomo 3, pág. 414). Por supuesto, ninguno de esos cuentos es realmente verídico. ¿Cultiva en los niños un respeto por la verdad el relatarles tales cuentos, y honra dicha práctica a Jesucristo, quien enseñó que a Dios hay que adorarlo con verdad? (Juan 4:23, 24.)
    ¿Hay alguna objeción a participar en celebraciones que quizás tengan raíces no cristianas, con tal que no se haga por motivos religiosos?
    Efe. 5:10, 11: “Sigan asegurándose de lo que es acepto al Señor; y cesen de participar con ellos en las obras infructíferas que pertenecen a la oscuridad, sino, más bien, aun censúrenlas.”
    2 Cor. 6:14-18: “¿Qué consorcio tienen la justicia y el desafuero? ¿O qué participación tiene la luz con la oscuridad? Además, ¿qué armonía hay entre Cristo y Belial? ¿O qué porción tiene una persona creyente con un incrédulo? ¿Y qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos? [...] ‘“Por lo tanto sálganse de entre ellos, y sepárense”, dice Jehová, “y dejen de tocar la cosa inmunda”’; ‘“y yo los recibiré, [...] y ustedes me serán hijos e hijas”, dice Jehová el Todopoderoso.’” (El amor genuino a Jehová y un fuerte deseo de agradarle ayudarán a uno a librarse de prácticas no cristianas que quizás hayan tenido atractivo emocional para uno. La persona que realmente conoce a Jehová y lo ama no opina que al evitar prácticas que honran a dioses falsos o que promueven la falsedad queda de algún modo privada de felicidad. El amor genuino hace que se regocije, no por la injusticia, sino con la verdad. Véase 1 Corintios 13:6.)
    Compárese con Éxodo 32:4-10. Note que los israelitas adoptaron una práctica religiosa egipcia, pero le dieron un nuevo nombre, “fiesta a Jehová”. Pero Jehová los castigó severamente por haber hecho esto. Hoy vemos solo prácticas del siglo XX relacionadas con los días de fiesta. Algunas quizás parezcan inofensivas. Pero Jehová observó directamente las prácticas religiosas paganas de las cuales se originaron. ¿No debería ser el punto de vista de él lo que nos importara?
    Ilustración: Suponga que una multitud de personas fueran al hogar de cierto caballero y le dijeran que estaban allí para celebrar el cumpleaños de él. Él no está a favor de la celebración de los cumpleaños. No le agrada ver a las personas excederse en el comer ni emborracharse ni participar en conducta relajada. Pero algunas de ellas hacen todo eso, ¡y traen regalos para todos los presentes menos para él! Por si fuera poco, la fecha que escogen para la celebración es la del cumpleaños de uno de los enemigos del hombre. ¿Cómo se sentiría el hombre? ¿Querría usted ser partícipe de esto? Eso es exactamente lo que se está haciendo en las celebraciones navideñas.

    • Elisa

      Siempre es importante ir al origen, saber las raices de todo. Muy interesante.
      Totalmente de acuerdo*

    • Laura Ro

      Asi es, en realidad la Navidad es de origen pagano.

  • Luis

    Fácil de entender, reflexionemos, si en México la iglesia aprovechó las creencias paganas para establecer una divinidad (la virgen de Guadalupe) tan solo pensemos el mismo caso pero sobre las creencias paganas de Europa, no hay tanto misterio si se ve desde ese punto de vista.

  • alejandra arroyo

    Hubo una época en que las autoridades eclesiásticas lucharon “a brazo partido contra los vestigios del paganismo”, afirma el libro Christmas Customs and Traditions—Their History and Significance (Historia y significado de las costumbres y tradiciones navideñas). Pero con el paso del tiempo llegó a interesarles más llenar los bancos de las iglesias que enseñar la verdad. Así que empezaron a hacer la vista gorda ante las prácticas paganas. Finalmente las adoptaron.
    La Biblia señala que uno siega lo que siembra (Gálatas 6:7). Tras haber sembrado en sus campos la semilla del paganismo, las iglesias no deberían sorprenderse de que haya proliferado la “mala hierba”, es decir, que una celebración supuestamente dedicada a honrar el nacimiento de Jesús se haya convertido en la excusa para juergas y borracheras, que el centro comercial esté más concurrido que la iglesia, que las familias se carguen de deudas para comprar regalos y que los niños confundan los mitos con la realidad y a Jesucristo con Santa Claus. Con buena razón, Dios dijo: “Dejen de tocar la cosa inmunda” (2 Corintios 6:17).
    La palabra paganismo: se deriva de vender tus principios, y en este caso realizan actos que no son ensenados por la biblia, los cristianos siguen el ejemplo y los pasos de cristo, y el pidio a sus disipulos en la ultima cena que conmemoraran su muerte por que gracias a esta podriamos adquirir salvacion,haciendo uso de ese precioso regalo que el dio por los pecadores-su vida.//“Sigan haciendo esto en memoria de mí” (Lucas 22:19). Jesús no dio ninguna instrucción como ésa en relación con su nacimiento.

    25 de diciembre?= Parece que Jesús nació en el antiguo mes judío de etanim, que correspondía a parte de septiembre y parte de octubre. Jesús tenía como 30 años cuando se bautizó y emprendió su ministerio (Lucas 3:21-23). Ese ministerio duró tres años y medio. Por lo tanto, Jesús tenía unos 33 años y medio cuando murió, y hubiera cumplido 34 aproximadamente el 1 de octubre del año 33. Lucas cuenta que cuando Jesús nació, había pastores que “vivían a campo raso y guardaban las vigilias de la noche sobre sus rebaños” (Lucas 2:8). Los pastores no podrían haber estado a la intemperie con sus rebaños en el frío mes de diciembre, cuando incluso cae nieve en Belén. Pero sí podrían haber estado allí alrededor del 1 de octubre, el tiempo en que, según indican los hechos, nació Jesús.

    “Los cristianos primitivos —declara el profesor Ferguson en su libro The Religions of the Roman Empire— no celebraban el cumpleaños de Jesús; no había registro de éste.” La Biblia no da la fecha exacta del nacimiento de Jesús.
    La palabra “Navidad” ni siquiera aparece en la Biblia, porque no había una celebración de esa índole entre los discípulos primitivos de Jesús. El doctor R. S. Conway dice: “A principios del siglo III, el gran teólogo Orígenes repite varias veces un comentario que él dice que tomó de uno de sus predecesores, a saber, que ningún hombre justo, o santo cristiano, había celebrado alguna vez un cumpleaños, ni el suyo ni el de nadie. En las Sagradas Escrituras se mencionan solo celebraciones de cumpleaños de personas malvadas, como Faraón y Herodes. Esto muestra con mucha claridad que si él hubiera oído alguna vez acerca de una fiesta como la Navidad, la habría rechazado por completo”.
    Los cristianos primitivos resistieron la tentación de participar en las festividades paganas de sus vecinos. Pero la Biblia predijo que, con el tiempo, se desarrollaría una gran apostasía entre los cristianos (Hechos 20:29, 30; 2 Tesalonicenses 2:3; 1 Timoteo 4:1-3; 2 Pedro 2:1, 2). Hacia fines del siglo II, el escritor Tertuliano tuvo que censurar a unos “cristianos” por participar en “las fiestas de Saturno, y de enero, y del solsticio de invierno”. Menciona la “distribución de regalos” y se sorprende de que muchos estuvieran decorando sus casas con “lámparas y laureles”.
    A pesar de esa amonestación, la congregación cristiana pura original se corrompió. Al ir de mal en peor, los cristianos apóstatas justificaron su proceder dando a las celebraciones paganas un nombre “cristiano”. Como reconoce el libro Christmas (Navidad): “La Iglesia Cristiana [...] del siglo IV halló conveniente servirse del día pagano sagrado del 25 de diciembre, el solsticio de invierno [...] El cumpleaños del Sol llegó a ser el cumpleaños del Hijo de Dios”.
    el imperio mundial de la religión falsa, con sus prácticas y días de fiesta paganos, pronto desaparecerá para siempre. Ahora, mientras todavía queda tiempo, sepárese de las actividades seductoras de ella. Asóciese, más bien, con los cristianos verdaderos, quienes sobrevivirán para disfrutar de paz y buena voluntad eternas entre los hombres. (Salmo 37:29.)

    Los antiguos pueblos nórdicos temían que la larga oscuridad de diciembre venciera al Sol. Como parte de un rito mágico, decoraban sus casas con acebo, hiedra, muérdago, laureles y otras plantas de hoja perenne porque éstas parecían tener la capacidad sobrenatural de sobrevivir. Encendían velas y fogatas en un esfuerzo por revivir al Sol moribundo. En ciertas partes de Europa todavía se practica la quema ceremonial de un tronco. ¿Qué hay tras esta práctica que ahora es una costumbre navideña? “Aparentemente fue la fusión de dos viejas costumbres —luces y árboles de hoja perenne— lo que nos dio nuestro moderno árbol de Navidad”, concluye Michael Harrison en The Story of Christmas (La historia de la Navidad).

    Los antiguos romanos celebraban unas fiestas invernales llamadas las saturnales, que comenzaban el 17 de diciembre y duraban hasta el 24. En su libro Ancient Italy and Modern Religion, el doctor Conway da esta descripción de aquellas fiestas: “De mutuo acuerdo, la vida cotidiana se hacía desordenada; la gente desistía de efectuar trabajos serios, y cuando no estaban festejando en las casas de unos y otros, deambulaban por las calles diciéndose unos a otros ‘Io Saturnalia’, tal como nosotros decimos ‘Feliz Navidad’ [...] En estas fiestas se esperaba que uno hiciera regalos a todos sus amigos; [...] ¡se creía que uno no era persona sociable si estaba sobrio durante todas las saturnales!”.
    Las Saturnales apenas habían terminado cuando los romanos celebraban la fiesta de las calendas de Año Nuevo. “En medio de este período de diversión general —explica The Story of Christmas—, había un día apartado para dar reverencia especial al Sol, cuyo aparente renacimiento en el solsticio de invierno había provisto originalmente el pretexto para todos estos extendidos jolgorios paganos. Este día se conocía como Dies Solis Invicti Nati, el Día del Nacimiento del Sol Invicto, y caía en lo que corresponde al 25 de diciembre de nuestro calendario.” Esta celebración recibió más tarde la etiqueta de Navidad para poder atraer a la población romana a un “cristianismo” decadente.
    Sí, la Navidad tiene su origen en la adoración del Sol, que no es cristiana. La celebración se puede hacer remontar más allá, hasta la antigua Babilonia, donde la gente adoraba al dios Sol, Shamash. “Hay extraños paralelos entre las costumbres de Navidad y las celebraciones de Año Nuevo de Babilonia”, reconoce el historiador Pimlott en The Englishman’s Christmas (La Navidad del inglés).
    ¿Puede ver usted, pues, por qué debe estar vinculada con la Navidad la palabra “peligro”? La Biblia da una advertencia clara a los cristianos con relación a Babilonia la Grande (relacionada con la religión basada en antiguas enseñanzas babilónicas). La Palabra de Dios advierte: “Sálganse de ella, pueblo mío, si no quieren participar con ella en sus pecados, y si no quieren recibir parte de sus plagas” (Revelación 18:4). Algunas personas tal vez crean que es algo exagerado considerar la Navidad como peligro espiritual. Pero tomemos nota de los datos históricos acerca del punto de vista de los cristianos primitivos respecto a la celebración de un día de fiesta que supuestamente giraba en torno al nacimiento de Jesús, pero que en realidad estaba relacionado con una celebración pagana.
    LOS ” 3 Reyes magos”. no eran reyes, ni se llamaban melchor, ni gaspar ni baltazar.la biblia no dice, tampoco se estamos seguros que fueran 3
    -Lo que dice la Biblia. La Biblia no dice cuántos eran. Puede que fueran dos, tres, cuatro o más. La palabra para designarlos en el idioma original es mágoi, y no significa reyes, sino astrólogos o hechiceros, que, según la Biblia, eran algo “detestable a Jehová” (Deuteronomio 18:10-12). Debido al largo viaje que hicieron desde el Oriente, los astrólogos no pudieron llegar a tiempo de visitar a Jesús en el establo. Más bien, después de quizás meses de viaje, “entraron en la casa” donde vivía. Allí vieron “al niñito con María su madre” (Mateo 2:11).

    3) ¿Qué tipo de estrella condujo a los astrólogos?
    Podemos hacernos una idea pensando en lo que la estrella hizo. Por una parte, no llevó a los hombres directo a Belén, sino a Jerusalén, donde sus preguntas sobre Jesús llegaron a oídos del rey Herodes. El rey “mandó llamar secretamente a los astrólogos”, quienes le hablaron del recién nacido “rey de los judíos”. Herodes entonces les dijo: “Hagan una búsqueda cuidadosa del niñito, y cuando lo hayan hallado vuelvan e infórmenme”. No obstante, el interés de Herodes en Jesús no era bienintencionado, ni mucho menos. En realidad, aquel gobernante orgulloso y despiadado estaba decidido a acabar con Jesús (Mateo 2:1-8, 16).
    Curiosamente, la “estrella” condujo después a los astrólogos hacia el sur hasta Belén y, una vez allí, “se detuvo” sobre la casa donde estaba Jesús (Mateo 2:9, 10).
    Es obvio que no se trataba de una estrella normal. Además, si Dios había enviado ángeles a informar a humildes pastores del nacimiento de Jesús, ¿por qué habría de recurrir a una estrella para guiar a astrólogos paganos, primero hasta su enemigo y luego hasta el propio Jesús? La única conclusión razonable es que la estrella fue una artimaña siniestra de Satanás, que es capaz de tales manifestaciones (2 Tesalonicenses 2:9, 10). Resulta paradójico que en la punta de los árboles de Navidad se coloque un adorno llamado la estrella de Belén.

    • Edu

      Pagano viene de pagus (bosque) por que cuando Constantino estableció el cristianismo como nueva religión, la gente que no vivía en las ciudades, continuaba con sus tradiciones.
      No Inventes cosas para adaptarlas a tu “explicación”