Desde la redacción

Jefferson vs. los chismosos de la prensa

¡Queridísimos! Una vez más estoy que me da… que me da un supiritaco ante lo que están publicando los periódicos de estos lares.

¡Queridísimos! Una vez más estoy que me da… que me da un supiritaco ante lo que están publicando los periódicos de estos lares.

Todo comenzó con una noticia que escribió un tal James Thompson Callender —reportero de chismes que deja chiquitas a Paty Chapoy y Maxine Woodside juntas— con respecto a uno de los varones más poderosos de este país: el mismísimo presidente de los EE. UU., Thomas Jefferson.

Richmond, Virginia, septiembre de 1802

Resulta que Callender —quien ya anteriormente había tenido líos con la justicia por levantar falsos testimonios a gente influyente— publicó en el periódico Richmond Recorder que a finales de la década de 1780, Jefferson había tomado como concubina a una esclava negra llamada Sally Hemings, en sus tiempos de embajador de los ee. uu. en París, Francia. El diplomático ya había quedado viudo de su esposa Martha Wayles Skelton, quien murió en 1782, y al parecer se sentía solo.

Por si esto fuera poco —pues tremendo pecado es en esta sociedad tener relaciones sexuales sin estar casado, y cuantimás con una persona negra—, el insidioso reportero afirma que los seis hijos de la Hemings son de Jefferson y la prueba está en que el menor de ellos se llama como él: Tom.

Nada más para que se den un quemón, les voy a decir quién es Thomas Jefferson: a sus 59 años, es el tercer presidente de los ee. uu. desde que este país se independizó de Inglaterra; es un tipo erudito e ilustrado, destacado como arquitecto, arqueólogo, músico e inventor, además de tener amplios conocimientos en filosofía y política. Fue el principal redactor de la Declaración de Independencia en 1776 y se está construyendo una exquisita mansión de estilo neoclásico llamada Monticello en su natal Virginia.

Por supuesto, un hombre de esta clase jamás se rebajaría a discutir su vida privada con periodistas de dudosa reputación, así que «Thommy» no ha aclarado nada con respecto a las acusaciones de Callender, pese a que otros periódicos han publicado un buen número de coplas satíricas y chistes acerca del affaire Jefferson-Hemings.

A mí se me hace que Callender, inducido o pagado por los opositores políticos de Jefferson, ha desatado este escándalo para destruir su imagen pública y con ello evitar su reelección como presidente. Pero que se me hace que se va a quedar con las ganas, pues con escandalito y todo, seguro que «Thommy» va a seguir ocupando la silla presidencial por un buen rato.

Au revoir!


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