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Desde la redacción

El horario de verano: mitos y verdades

El pasado domingo 1 de abril comenzó oficialmente el horario de verano en México. Este año se cumplen 16 años de su introducción a México y no son pocos los que se preguntan que tan efectivo ha sido este programa no sólo en nuestro país, sino en aquellos países donde también se utiliza.

En esta ocasión mi buen amigo Genaro Grajeda, quien es un joven divulgador de la ciencia, explica el origen del llamado «horario de verano».

 

El domingo 6 de abril comenzó oficialmente el horario de verano en México. Este año se cumplen 18 años de su implementación y no son pocos los que se preguntan que tan efectivo ha sido este programa no sólo en nuestro país, sino en aquellos países donde también se utiliza.

Mencionado originalmente como una propuesta novedosa por Benjamin Franklin en 1784, fue desechada rápidamente pues en aquellos tiempos el “tiempo estándar” no era una norma. No fue sino hasta 1895 que el astrónomo y entomólogo neocelandés George Vernon Hudson propuso en su ensayo Ajuste del Tiempo Estacional en Países al Sur de la latitud 30º un cambio de horario de 2 horas para la ciudad de Christchurch, para que las personas pudieran disfrutar de más luz en sus actividades vespertinas. La ciudad mostró cierto grado de interés en la propuesta; pero a fin de cuentas jamás la adoptó.

En 1907 el constructor inglés William Willet, de manera independiente, propuso que se adelantara una hora el reloj durante los meses de verano y en otoño se regresara a su horario normal. Esta propuesta fue tomada por Robert Pearce, liberal del parlamento Inglés, y fue convertida en propuesta de ley; sin embargo, jamás pasó de eso.

Tuvieron que pasar 9 años para que se llevara a la práctica. En abril de 1916, la ciudad de Brandon, en Manitoba, Canadá, fue la primera en implementar esta medida. Durante ese mismo mes, Alemania y sus aliados en la Primera Guerra Mundial, adoptaron el cambio de horario para ahorrar en su consumo de carbón. Inglaterra y los demás aliados al ver la efectividad al conservar carbón durante el tiempo de guerra rápidamente siguieron sus pasos. Para 1918, Rusia, Estados Unidos y otros países Europeos también adoptaron el cambio de horario.

Al año 2012 poco más de 50 países observan este cambio de horario. A través del siglo XX la gran mayoría de los países del mundo ha desfasado su horario en alguna ocasión. Dada la complejidad tanto política como social, además de los cuestionables resultados energéticos, han orillado a muchos países a mantener un horario estándar que se adapte a sus necesidades. Aquellos países cuyos territorios están cerca del ecuador no necesitan un cambio de horario puesto que la cantidad de tiempo que esta el Sol dando luz no varía significativamente durante el año. Además curiosamente, el horario de verano parece ser una actividad exclusiva del hemisferio norte pues solo 8 países aplican el desfase al sur del ecuador. De esos 8, solo las provincias del sur de Brasil y Australia lo aplican.

El caso de México

Cuando en abril de 1996 se introduce el horario de verano en México, se dice que busca un ahorro energético. También es claro que, con la reciente introducción del Tratado de Libre Comercio de America del Norte, y el creciente intercambio comercial con Estados Unidos, es necesario alinearse a algunas de sus reglas, entre ellas el cambio de horario. Sin duda, esto genera un beneficio social para aquellos que tienen lazos comerciales con el vecino del norte y también para quienes trabajan de forma transfronteriza. ¿Y los demás? Como bien apuntaba Hudson en 1895, existen beneficios para quienes gustan de las actividades vespertinas. Es posible salir a correr o hacer deporte por las tardes sin temor a sofocarse con el Sol.

Al año 2014, son muy pocas las personas que se quejan sobre el cambio de horario. En este momento, 17 años después, cambiar nuestro reloj 2 veces al año no nos parece un gran problema. Ciertamente, algunas cosas cotidianas, como tomar alguna medicina, podría causar descontrol, nada que no podamos descifrar rápidamente. De hecho, algunos rumores infundados, decían que el cambio de horario tenía efectos negativos solo a aquellas personas con ligera depresión. No existe ningún estudio que pueda confirmar estos daños a la salud por el cambio de horario.

En nuestro país nos enfocamos al beneficio económico que el horario de verano produce en ahorro a nivel residencial. De acuerdo a cifras del Fideicomiso para el Ahorro de la Energía Eléctrica en el periodo de 1996 a 2009 se han ahorrado 16,083 millones de kWh, 36.47 millones de barriles de combustible fósil y se ha evitado la emisión de poco más de 22,200 miles de toneladas de dióxido de carbono.

Consumo de energía eléctrica residencial en México.

De acuerdo a la Secretaría de Energía, con datos de la Comisión Nacional para el Ahorro de Energía aunque en general el país ha tenido un continuo declive en su consumo de energía, en el área residencial en los últimos 15 años, hemos tenido un aumento significativo en su consumo. En el año 2008, el consumo de energía eléctrica anual per capita fue de 1.49 GJ. Es decir, que en 2008 nuestro consumo de electricidad residencial fue de 45,526,800,000 kWh en todo el país.

El ahorro real del horario de verano fue de aproximadamente 3.5% del consumo total de energía eléctrica de uso residencial en el país. El resultado es consistente si es comparado con otros países. ¿Puede un ahorro de 3.5% ser motivación para cambiar de hora dos veces al año?
Claramente hacen falta otro tipo de estudios en México para conocer otras ventajas, además del posible beneficio energético. En Estados Unidos y Europa, algunos estudios se han enfocado en beneficios económicos y han demostrado que tiendas como 7-eleven mejoraban sus ventas durante el horario de verano; pero que cines y televisoras perdían rating en sus horarios principales. También se estudiaron los efectos del crimen, accidentes de tránsito y a la salud durante las décadas de los 80 y 90 sin obtener resultados concluyentes.

Sería pues adecuado observar si en nuestro país el tener esa hora extra de sol beneficia alguna otra actividad económica o algún beneficio social ¿Ustedes pueden pensar en algún beneficio personal?


Genaro Grajeda es estudiante de ingeniería aeroespacial en la Universidad de Texas, en Arlington, Desde muy joven se ha interesado en temas de ciencia y tecnología, especialmente en física y astronomía. Pueden seguirlo en Twitter con el perfil de: @Astro_Gee
El presente artículo se publicó con anterioridad en la página web de Proyecto 40: http://www.proyecto40.com


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