Desde la redacción

De todo, excepto feminismo

Les queremos compartir las palabras de la escritora Anamari Gomís a propósito de mi primer libro de todo, EXCEPTO feminismo.

Como parte de la presentación de esta publicación que versa sobre la mujer y su papel a lo largo de la historia de la humanidad, les queremos compartir las palabras de la escritora Anamari Gomís a propósito de mi primer libro de todo, EXCEPTO feminismo.

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¿Cómo empezar a hablar de un libro, cuando la primera palabra que me viene a la cabeza es «de-li-cio-so»? ¿Así se refiere uno a una reunión de ensayos inteligentes, eruditos, que además surgen del conocimiento de la lengua y del océano de muchas lecturas literarias? Pues no, no sería lo correcto. Pero de todo, EXCEPTO feminismo de María del Pilar Montes de Oca Sicilia, recién publicado por Lectorum y Algarabía editorial, produce una lectura deliciosa, de goce auténtico.

El título, como se encuentra escrito, es extravagante y, si me lo permite la autora, equivocado, porque casi todos los temas abordan el feminismo, no como malentendida venganza, sino como explicación de la brumosa alteridad que durante siglos ha representado la mujer, la otra de la Historia, la procreadora, la monja o la puta. No en vano en el lejano pasado se habló de una «vagina dentata», de la entrada definitiva a la mutilación genital de los hombres.

Comienza el libro con preocupaciones del lenguaje, del género y el sexo en el habla, y lo masculino y lo femenino, como debe ser. Nos explica, como la buena lingüista que es Pilar Montes de Oca, que, en la lengua, los géneros resultan tan arbitrarios como el propio significante. Decir «la presidenta», como se le llama a Cristina Krichtner, o más bien Cristina Fernández, es una equivocación. Presidente es que el o la que preside, no existe presidento ni presidenta.

¿Y qué decir de los eufemismos? De lo que, por ejemplo, los mexicanos ocultan bajo otras palabras, siempre cuidadosos de qué decir. En lo personal, me divierte y me irrita este comportamiento, acaso por ser hija de padres españoles. Si se me permite una digresión, una amiga, hija de andaluces, se e-maileaba con el que ahora es su pareja, un hombre hijo de un gran poeta español y de una extraordinaria narradora mexicana. Para enterarse de qué tanto había influido en el galán la cultura hispana, le preguntó por escrito: ¿Y tú, le dices culo al culo?

El asunto no es fácil. «Ahí, donde la palabra es la cosa misma, las palabras tienen el poder sobre la cosa que designan» (p. 38), nos explica Montes de Oca. Por eso, ahonda en ello, hay culturas donde las mujeres no pueden pronunciar el nombre del marido o, como en el caso del judaísmo, el nombre de Dios, no se dice porque no se sabe. De allí, escribe la autora, que existan la criptolalias, lenguas secretas y místicas.

Después de pensar en lo que esconde la Cábala con respecto al tetragramatón, el nombre de Dios que tanto interesó a los filósofos del Renacimiento como Marsilio Ficino y Pico della Mirandola, el lector se entera de una jerga escondida, no para hablar con el creador sino de mujer a mujer: el «nushu», idioma inventado por las habitantes de la provincia de Hunan en China para solamente entenderse entre ellas. Lo asombroso es que el nushu se escribía, no a manera de ideogramas sino de fonemas. Las mujeres recibían, al casarse, «el libro del tercer día», donde debían apuntar sus experiencias y pasarlo, en su momento, a sus hijas.
Una lengua como el nushu demuestra que hasta en las condiciones más desfavorables, opresivas y adversas, la lengua será un medio y una vía de escape, un reflejo de lo que sentimos y de lo que somos y también, una proyección de lo que queremos ser. (p. 70)

El pasaje de las brujas de Salem, Arthur Miller adaptó para su obra de teatro The Crucible y que hace referencia a las acciones del «comité de actividades antinorteamericanas» durante el abominable macartismo, es revisado por Pilar Montes de Oca como un hito, en el que la cacería de brujas simulaba o representaba la mermada producción agrícola y la mala situación económica del pueblo de Salem. Los hechos, raros y confusos, no hubiesen ocurrido de no considerarse a la mujer como vehículo para absorber la malicia del Maligno.

De Salem, Montes de Oca Sicilia regresa en otro ensayo a la Edad Media, a la tradición del amor cortés que aún nos influye, un concepto surgido en Occidente, en el que tanto el hombre como la mujer se someten a un comportamiento prototipo.

De análisis de la hemofilia, donde me entere que John John, el hijo de John F. Kennedy, hijos ambos de una dinastía trágica, había nacido con esa enfermedad de la sangre, el libro del que hablo nos lleva de la mano al trabajo de las parteras, que por centurias fue indispensable. Citar las barrabasadas dichas por Aristóteles y por Galeno, nos conducen, sin duda, a una postura, en la que el feminismo es una carta de presentación. Escribe Pilar Montes de Oca:

Aristóteles afirmaba en su «Tratado de la reproducción» que la mujer era anatómicamente «como un varón deforme», y creía que la menstruación era «semen en estado impuro», que carecía de un constituyente: el principio del alma. En el siglo ii, Galeno sostenía que la mujer era «un hombre al revés» y que los ovarios eran testículos imperfectos (p. 127).

Durante la Edad Media, las dificultades del alumbramiento y la mortalidad infantil definirán la época, junto con las hambrunas y las epidemias, como espléndidamente lo narra Pilar.

Dado que de todo, EXCEPTO feminismo es compilación de ensayística y el mundo y sus cosas son objeto de reflexión, aunque Montes de Oca Sicilia cancele de entrada su evidente y necesario feminismo, el libro aborda el asunto de las mujeres. ¡Qué más que el nombre del padre y el nombre que se toma del marido! Su enorme conocimiento del tema, lleva a la escritora a escudriñar en diferentes culturas, cómo se mantiene el nombre del padre o de qué manera se adopta el del marido. De allí pasa por algunas teorías sobre el amor, luego habla de las mujeres disolutas, que son las buenas, y de las horrendas mojigatas; de lo que es un hombre pusilánime; de la relación bostoniana, un matrimonio extraño de dos que sólo se acompañan, para especular después de las otras mujeres que a las que se une un ex y de la noción de gebrydgumas, tomada del escritor español Javier Marías; de la monomanía y la herencia y, finalmente, rinde homenaje a dos grandes escritoras, a Virginia Woolf y a Margueritte Yourcenar.

Todas estas cuestiones que interesan a Pilar Montes de Oca se encuentran muy bien escritas, por demás estudiadas por la autora, y al lector nos ofrecen nueva maneras de entender al mundo, de fascinarnos con los contenidos y de llegar al final de de todo, EXCEPTO feminismo con la sensación de haber leído un libro absolutamente delicioso, culto y en favor de las mujeres.

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