Desde la redacción

De tal persona, tal platillo

La fascinación que sienten unas personas con respecto a otras puede, además de marcar la vida del admirador, hacerlo trascender la historia —por lo menos a través de epónimos—.

El hombre se siente orgulloso de grabar su nombre el algún sitio, aun cuando éste sea la corteza de un árbol.

Alexandre Dumas

La fascinación que sienten unas personas con respecto a otras puede, además de marcar la vida del admirador, hacerlo trascender la historia —por lo menos a través de epónimos—. 1 v. Algarabía 92, mayo 2012, Trivia, «Epónimos: ¿quién está detrás de las palabras?»; pp. 32-37. Así, existen muchas personas que inspiraron el arte, la ciencia y la literatura... ¿pero se puede decir lo mismo de la gastronomía? El siguiente listado se enfoca en los creadores de ciertas delicias culinarias, sus ingredientes y fuentes de inspiración; algunas de ellas podrá encontrarlas con variaciones, propias del lugar y de la mano que las prepara.

Carlota. Se cree que este postre —cualquier pastel de almendras, chocolate, café, limón o avellana, etcétera, que se prepara con soletas alrededor—, rinde honor a Carlota Sofía de Mecklemburgo-Strelitz, quien fuera elegida por Jorge iii, rey de Gran Bretaña, para ser su esposa. Acorde con la moda del siglo xviii, Carlota usaba cofias blancas; tiempo después, el pueblo empezó a llamar carlota a esta prenda, y más tarde también al postre, debido al parecido entre ambos.

Pizza Margarita. La historia más popular cuenta que, en 1889, el chef Raffaele Esposito fue invitado al palacio real de Capodimonte, Italia, para cocinar algo especial a los reyes Humberto i y Margarita de Saboya. Preparó tres pizzas y una de ellas, la que combinaba albahaca, queso mozzarella y jitomate —los colores de la bandera italiana—, recibió los mejores elogios. El chef, agradecido con los monarcas, bautizó ese manjar con el nombre de la reina.

Pan y Peach Melba. Hacia 1897 la cantante australiana de ópera Helen Porter Mitchell, mejor conocida como Nellie Melba, se hospedó en el hotel Savoy de Londres, donde trabajaba el cocinero francés Auguste Escoffier, quien sentía gran admiración por ella; en su honor creó estos alimentos; el primero, consta de delgadas rebanadas de pan seco y crujiente; y el segundo, es un postre de durazno con frambuesas sobre una base de helado de vainilla.

Ensalada Cobb. Consta de lechuga iceberg, tocino, jitomate, pollo, aguacate, huevo cocido, sal, pimienta, mayonesa, y queso roquefort, y nació como resultado de una urgencia: corría el año de 1936, Robert Cobb —primo del beisbolista Ty Cobb— era propietario de un restaurante en Hollywood. Una noche, Sid Grauman —dueño del Grauman's Chinese Theatre— pidió algo para cenar; los cocineros ya se habían marchado, así que Robert fue a la cocina y preparó una ensalada con los ingredientes que encontró en el refrigerador. Cobb quedó tan satisfecho, que añadió el platillo al menú.

Nachos. Esta botana —populares tostaditas de forma circular, cubiertas con queso derretido, chiles jalapeños en trozos redondos y, a veces, carne molida— es un ejemplo de un plato mexicano que lleva el nombre de su inventor: Ignacio Anaya quien, en 1943, creó la receta cuando trabajaba en un restaurante de Piedras Negras, Coahuila. Con el tiempo ésta se popularizó en México y en el sur de Texas.

Conoce más platillos con dedicatoria en la sección de Gastrófilo de Algarabía 99.

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