Desde la redacción

De heretico comburendo

Esta frase en latín significa «Sobre los herejes que habrán de ser quemados» o «Sobre la combustión de los herejes», y fue el nombre que recibió una ley promulgada en 1401 por el rey Enrique IV de Inglaterra en la que se estipulaba que el castigo a la herejía. Pero, ¿exactamente qué es un hereje?

Esta frase en latín significa «Sobre los herejes que habrán de ser quemados» o «Sobre la combustión de los herejes», y fue el nombre que recibió una ley promulgada en 1401 por el rey Enrique IV de Inglaterra en la que se estipulaba que el castigo a la herejía —«aquella gente falsa y perversa que pertenece a una secta que hace y escribe libros, y maliciosamente instruye e informa al pueblo, en subversión a la fe católica»—, era ser quemado en la hoguera, «para que tal castigo infundiera el miedo entre todos». Pero, ¿exactamente qué es un hereje?

La palabra hereje proviene el griego hairesis, 'elección; secta o partido; división de opiniones'. Cuando San Pablo usó esta palabra en 1 Corintios 1:10-11 —«Os ruego, pues, hermanos, […], que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Porque he sido informado acerca de vosotros […] que hay entre vosotros disputas…»—, se refería a diversas opiniones e interpretaciones de la palabra de Dios, y al hecho que éstas estaban creando divisiones en la naciente iglesia de Cristo.

Según Chas S. Clifton, «el cristianismo, como religión confesional, no sólo ha tenido que lidiar con las diversas interpretaciones de su mensaje central, sino que también ha debido desarrollar declaraciones o credos que han definido la interpretación “correcta”; de las religiones más practicadas del mundo, sólo el cristianismo y el Islam han combatido con ahínco a los herejes, pues parecen estar más preocupados por lo que sus seguidores creen que por lo que hacen».

Así, cuando el emperador Constantino hizo del cristianismo la religión oficial del Imperio Romano en el siglo IV, el poder secular y el poder religioso se alinearon, y el rendir culto a «los antiguos dioses» era considerado una traición y un crimen. Entonces, el hereje fue todo aquél que profesara una doctrina que difiriera o se opusiera a las ideas que la Iglesia consideraba dogma de fe, establecido como canon en los Concilios.

Históricamente, las herejías pueden clasificarse en:

  a) disputas entre la ortodoxia católicas y las hairesis cristianas; por ejemplo, el    Montanismo.
  b) herejías gnósticas o de sistemas de creencias; por ejemplo, el Maniqueísmo.
  c) herejías cristológicas o sobre la naturaleza de Cristo; por ejemplo, el Arianismo, el    Docetismo, el Monarquismo, el Monofisismo y el Monotelismo.
  d) herejías sobre la purificación de la Iglesia o medievales; por ejemplo, el Conciliarismo,   la hermandad del Espíritu Libre o el Catarismo.
  e) herejías renacentistas; por ejemplo, la de Girolamo Savonarola.
  f) herejías reformistas; por ejemplo, el Calvinismo.
  g) herejías contrarreformistas y restauracionistas; por ejemplo, el Mormonismo, y
  h) herejías modernas; por ejemplo, el Sionismo.

 

La próxima semana, haremos un breve recorrido histórico de las principales herejías, de los herejes y de los heresiarcas.

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