#98 Algarabía Del mes

Nostradamus

Michel de Nostradame fue iniciado en las «ciencias celestiales de la astrología» desde niño. Cuando adulto, hizo predicciones, escribió un almanaque y llegó a ser considerado profeta. Conoce su vida y obra.

Michel de Nostradame o Nostredame —Miguel de Nuestra Señora— nació en diciembre del año 1503 en Saint-Rémy-de-Provence, un pequeño poblado localizado en el sur de Francia. De ascendencia judía, su padre fue un acaudalado comerciante y notario.

Su abuelo paterno tenía el nombre de Guy Gassonet, y se había convertido al catolicismo medio siglo antes del nacimiento de Michel, tiempo en el que cambió el apellido de la familia a Nostradame, para evitar la persecución por parte de la Inquisición.

Aunque se sabe poco de su infancia, se presume que fue niño aventajado en los estudios, y que su abuelo materno, Jean de St. Rémy, lo inició en el estudio del griego, el latín, el hebreo y las matemáticas, así como en las tradiciones judías y en las «ciencias celestiales de la astrología».

A los 14 años, Michel ingresó a la Universidad de Avignon para estudiar medicina, pero se vio obligado a abandonar estos estudios debido a un brote de peste bubónica —lo cual despertó en él un interés por el estudio de las hierbas medicinales y por el oficio de boticario—. Cinco años más tarde, fue admitido en la Universidad de Montpelier, donde concluyó sus estudios en 1525, y fue entonces cuando, siguiendo la costumbre de los académicos medievales, latinizó su apellido para convertirlo en Nostradamus.

La peste y la Inquisición

Durante el brote de la peste bubónica que azotó a Francia e Italia, Nostradamus combatió la plaga con simples medidas de higiene: su tratamiento consistía en mantener limpios y ventilados a los enfermos, y ordenó el retiro de los cadáveres infectados de las vías públicas. Con ello, tuvo un sorprendente éxito contra la plaga, lo que le granjeó la simpatía de los provenzales. En 1531, viajó al poblado de Agen a realizar estudios con Jules-Cesar Scaliger; ahí conoció a su esposa —su nombre es incierto; algunos la identifican como Henriette d’Encausse—, con quien procreó dos hijos. Sin embargo, tres años después, mientras Michel se hallaba en una misión médica en Italia, su esposa y sus hijos murieron, víctimas de la peste. Este hecho afectó profundamente su ánimo y su imagen pública como médico.

En 1538, fue acusado de herejía por la Santa Inquisición, debido a un comentario burlón que había hecho a un escultor que trabajaba en una efigie de la Virgen. Antes de enfrentar un juicio en Toulouse, Michel huyó de Francia y viajó por Italia, Grecia y Turquía. Según la leyenda, fue en uno de estos viajes que tuvo su «despertar psíquico»: la versión más popular dice que, mientras viajaba por Italia, Nostradamus se topó a un grupo de franciscanos y señaló a uno de ellos como el futuro Papa; con el tiempo, el monje —de nombre Felice Peretti— llegó a la silla de San Pedro bajo en nombre de Sixto v, cumpliendo así la primera profecía.

De regreso a Francia

En 1545, pasó un tiempo en Marsella, combatiendo a la peste, y dos años se estableció definitivamente en Salon-de-Provence, donde contrajo nupcias con una viuda adinerada de nombre Anne Ponsarde, con quien procreó seis hijos: tres niños y tres niñas. Por esa época, publicó dos tratados de medicina —uno de ellos fue el Traité des Fardments, el primer directorio médico de la historia, con los nombres, el domicilio y las especialidades de los médicos y curanderos de su tiempo— pero su interés empezó a desviarse de las ciencias médicas y a inclinarse por el estudio del ocultismo: pasaba horas meditando frente a un balde con agua hirviendo y hierbas, y en estas sesiones caía en trance y tenía visiones que, asumía, eran profecías del futuro; además, estudiaba la posición de los astros y las profecías de la Antigüedad.
En 1550, publicó su primer almanaque astrológico; estos volúmenes eran muy populares en la época, pues contenían pronósticos que eran útiles para los agricultores, así como leyendas locales y predicciones. Nostradamus incorporó varias de sus visiones, escritas como profecías, con las cuales tuvo un gran éxito, lo que lo animó a escribir más.

Para 1554, sus visiones eran una parte integral de los almanaques que publicaba, así que decidió recopilarlas en una obra magna que llamaría Centurias, de las que planeaba escribir diez volúmenes, cada uno con cien profecías sobre los próximos 2000 años. Temeroso de las persecuciones religiosas, Nostradamus empañaba sus escritos mediante metáforas, y mezclando lenguas como el griego, el latín y el provenzal. Sorprendentemente, nunca tuvo problemas con la Iglesia Católica por el contenido de sus profecías.

El león viejo

En 1555, publicó la primera fase de su obra magna, a la cual llamó Les Prophesies —Las profecías—, escritas en 353 cuartetos llenos de simbolismos; la segunda entrega fue publicada dos años más tarde, y la tercera en 1558, aunque ésta sólo sobrevive como parte de la edición recopilatoria que fue publicada tras la muerte de Nostradamus. Según su autor, las profecías eran obtenidas a partir de «juicios astrológicos»; es decir, el estudio y la evaluación de las posiciones de los astros que determinan nacimientos, muertes y nupcias.

Un año después de la publicación de Les Prophesies, fue consejero del rey Enrique ii de Francia y de su esposa, Catalina de Médici, quien le solicitó escribir horóscopos de todos sus hijos. Cumpliendo con esta tarea, Michel advirtió a los monarcas de la que se convertiría en una de sus más famosas profecías:

El león joven al viejo vencerá. 
El campo bélico, por duelo singular. 
En jaula de oro los ojos le saltarán, 
de las fuerzas en combate una quedará, 
la otra morirá de muerte cruel.

En 1559, el rey Enrique moriría durante una justa, cuando una astilla de la lanza rota del «león joven» —el conde de Montgomery— atravesó el casco de su majestad, y le perforó un ojo.

Fiel a su oficio, Nostradamus predijo su propia muerte: al despedirse su lacayo y desearle una buena noche, Nostradamus pronunció: «No me hallaréis vivo por la mañana». Al día siguiente, el 2 de julio de 1566, fue encontrado sin vida, a causa de la artritis y la gota.

Otras profecías

Incluso en su época, la obra de Nostradamus ha estado rodeada de críticos y detractores, así como de entusiastas y creyentes. Una parte importante de sus cuartetos se refieren a cataclismos como inundaciones, terremotos, guerras, invasiones y asesinatos. Siglos después, muchos han visto cumplidas sus Profecías y Centurias en hechos como la Revolución Francesa, el ascenso de Napoleón y de Hitler —«de los más profundo del oeste de Europa [Austria], de cuna humilde nacerá un niño, que con su lengua seducirá a mucha gente, y su fama llegará a hasta el reino del Oriente»—, la bomba atómica, en hechos tan recientes como el ataque al World Trade Center o en pronósticos tan escalofriantes como una futura invasión marciana.

Gran parte del éxito de Nostradamus se debe a que sus augurios están llenos de ambigüedades y a que no proporciona fechas específicas, lo cual deja espacio libre para interpretarlos según convenga, sobre supuestas coincidencias sobre hechos determinados, y después proclamar que la profecía era cierta.

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