Los piojos del arzobispo

Es un hecho: ni la persona más pulcra se encuentra a salvo de contar con la presencia de uno o más parásitos: ácaros, oxiuros, ascáridos o, peor aún, piojos. En este texto usted sabrá por qué éstos últimos han sido fieles acompañantes de la humanidad.

por Luis Muñoz Fernández


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