Humboldt en la Nueva España

 

—segunda de dos partes—

por Jaime Labastida

 

En la primera parte de este artículo, vimos cómo Alejandro de Humboldt se interesó por la geografía de las tierras americanas y las convulsiones sociales de las incipientes naciones de este continente. En esta segunda entrega, veremos cómo el sabio prusiano hurgó en las raíces históricas del Nuevo Mundo, y la relevancia hasta nuestros días de sus investigaciones.

Si toda Europa está llena de monumentos de la Antigüedad; si los obeliscos egipcios llenan las plazas de Roma y de París, Alemania posee, al lado de los ejemplos de esas culturas, gran cantidad de piezas arqueológicas mesoamericanas. El impulso inicial [de apreciación] a estas culturas amerindias lo da Alejandro de Humboldt.

 

[...] Humboldt es un investigador de primer orden en el campo de la antropología y la comparación razonada de las antiguas altas culturas de uno y otro hemisferio, terreno que apenas empezó a explorarse en su tiempo. Humboldt es, por esta causa, al lado de Sahagún, uno de los principales pilares de la antropología científica. Me atrevo a decir que el desarrollo de la investigación sobre las culturas amerindias debe ser indicado por un antes y un después; o sea, un a. H. —antes de Humboldt— y un d. H. —después de Humboldt.

 

Antes y después de Humboldt

Me explico. No me refiero sólo al hecho, evidente, de cómo Humboldt acelera el proceso de investigación y lo decanta. Si antes de él, a todos los investigadores los detiene un prejuicio —digo, el de no contradecir las Sagradas Escrituras—, Humboldt rompe con todas estas ataduras. Bernardino de Sahagún, Andrés de Olmos, Joseph de Acosta, Carlos de Sigüenza o Lord Kingsborough se preocupan por hacer compatible el hallazgo del Nuevo Mundo con lo establecido en las Sagradas Escrituras. Humboldt, en cambio, sigue un método luminoso: el de las comparaciones universales. Ya dije: Humboldt compara la lengua y el calendario de los nahuas con las lenguas y los calendarios de los pueblos del Antiguo Continente.

 

Su intento es válido en nuestros días, cuando [...] los investigadores modernos asumen una idea cerrada: los conceptos que usan son sólo válidos para este continente y esta cultura; ni siquiera hacen comparaciones entre la mitología de un pueblo y otro, se limitan a describir mitos mesoamericanos. Humboldt no procede así. Por el contrario, con base en el calendario nahua, intenta una comparación llena de luz entre las civilizaciones de éste y del otro lado del Atlántico.

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