#102 Algarabía Del mes

Hacer conexiones

A usted, ¿no le gustaría que su memoria funcionara como una cámara de video? Nunca volvería a faltar a una cita, ni olvidaría pagar las cuentas; recordaría los cumpleaños de todo el mundo y aprobaría todo examen.

A usted, ¿no le gustaría que su memoria funcionara como una cámara de video? Nunca volvería a faltar a una cita, ni olvidaría pagar las cuentas; recordaría los cumpleaños de todo el mundo y aprobaría todo examen. ¿A poco no sería de lo más útil? 1 Este artículo fue extraído y editado de «Making Connections, The Essence of Memory is Linking One Thought to Other», en Scientific American Mind, julio/agosto 2010, pp. 22-29. [Trad. Emilio Rodríguez Montemayor y Francisco Masse.]

O al menos eso podría uno pensar. Pero la realidad es que una memoria de ese tipo capturaría mayormente datos inútiles, y los mezclaría a su gusto con la información realmente necesaria; no le permitiría establecer prioridades o crear vínculos entre eventos para darles sentido. De hecho, para los pocos que cuentan con verdadera memoria fotográfica —«memoria eidética», en la jerga de campo—, ésta es más una carga que una bendición.

Para la mayoría de nosotros, la memoria no es como una grabación de video: más bien se parece a una red de conexiones entre personas y cosas, y son estas conexiones las que nos permiten entender las causas y los efectos, aprender de nuestros errores, y anticiparnos al futuro. Las cosas que recordamos son las que la experiencia nos enseña, y que nos servirán para hacer predicciones. También tenemos una tendencia a recordar a las personas y los eventos que tienen alguna importancia emocional, es por eso que olvidar un aniversario es una gran ofensa, ya que hace evidente que la fecha no es tan importante para alguien que debería recordarlo.

La historia de la memoria

A lo largo de la historia, las metáforas para referirse a la memoria han ido de la mano de los avances en la tecnología para registrar las ideas: en la antigua Grecia, se comparaba la memoria con los trazos sobre un bloque de cera; en la Edad Media, con las letras sobre un pergamino, y con el paso del tiempo, con lo registrado en libros, archivos, fotos, videos, grabaciones de audio y discos duros de computadora. En la actualidad, como si se tratara de computadoras, hablamos de «codificación, almacenamiento y recuperación de datos» para referirnos a la asimilación de nuevos recuerdos, de «dirección» para referirnos a su ubicación en el cerebro, y de «salida» —output— para el recuerdo de un evento determinado.

Las ideas actuales sobre la memoria tienen sus raíces entre las décadas de 1930 y 1940, cuando los descubrimientos del psicólogo Karl Lashley revelaron que el aprendizaje y la memoria no están ubicados en bancos de almacenamiento, sino distribuidos por toda la corteza cerebral.

Lashley intentó encontrar la ubicación del centro de aprendizaje en el cerebro desconectando diferentes regiones de la corteza cerebral de un cierto número de ratas. Para su sorpresa, todas mostraron un ligero grado de dificultad de aprendizaje, pero ninguna de ellas presentó daños severos.

Esto quiere decir que la memoria se encuentra distribuida en toda la corteza cerebral, y se forma en las regiones del cerebro responsables del lenguaje, la visión, el oído, las emociones y otras funciones; así, incluso el más pequeño recuerdo puede reactivar toda una red de neuronas conectadas, y esto permite que podamos «experimentar» de nuevo un acontecimiento.

Recordar es revivir

Otra pieza del rompecabezas de la memoria se encontró en la década de los años 50: el caso de Henry Gustav, quien tenía una epilepsia severa. En esa época era muy común extraer parte del tejido cerebral para tratarla, pero después de la extirpación, Gustav presentó uno de los peores casos de amnesia jamás registrados. Su caso reveló que los daños en el hipocampo —ubicado en lo profundo de los pliegues superficiales de la corteza cerebral— hacen que una persona sea prácticamente incapaz de adquirir nuevos recuerdos o aprender asociaciones complejas. Sin embargo, el hipocampo no resultó ser la fuente o el almacén de la memoria, sino sólo un mediador esencial en su formación, pues funciona como una especie de interruptor neuronal que conecta las regiones corticales del lenguaje, la visión y otras habilidades, mientras las redes sinápticas toman forma y crean recuerdos.

Conozca más sobre los recuerdos, las conexiones de la memoria y la memorización en Algarabía 102.

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