#95 Algarabía Del mes

Gaudí, la gracia de la invención

Más allá de su genio constructor y de sus geometrías inusitadas, son la intuición, la total libertad de expresión y la invención las que permanecieron en la arquitectura de Antoni Gaudí.

 

Fedro: Pero él, te digo, se había formado
luces personalísimas…
Sócrates: Son las únicas que pueden ser
universales.

Eupalinos o el Arquitecto, Paul Valéry.

Más allá de su genio constructor y de sus geometrías inusitadas, son la intuición, la total libertad de expresión y la invención las que permanecieron en la arquitectura de Antoni Gaudí. Creando un lenguaje propio de solidez, belleza y utilidad, el estilo de sus construcciones —tan racional como transgresor— trascendió a su época para convertirse en un emblema de la ciudad de Barcelona.

Ruptura, libertad, juventud y novedad; tales eran las tesis que abanderaban las vanguardias artísticas del último cuarto del siglo XIX, inspiradas, en parte, en los principios esbozados por el teórico francés Eugène Viollet-le-Duc, que excluían claramente la tradición arquitectónica del «racionalismo clásico francés» y las fórmulas eclécticas largamente utilizadas, y abogaban por un retorno a la construcción vernácula.1 Fuera de Francia, sus argumentaciones —en particular el nacionalismo cultural que llevaba implícito, opuesto al estilo internacional— prendieron en el ámbito de la arquitectura catalana y, más tarde, en Antoni Gaudí.

El joven aspirante a arquitecto Antoni Gaudí i Cornet, de 16 años, llegó a Barcelona en 1868, procedente de la ciudad catalana de Reus. Poco después, ingresó a la Facultad de Ciencias de la Universidad de Barcelona y, tras cuatro años de estudios preparatorios, a la Escuela de Arquitectura Barcelonesa, de reciente fundación. Allí recibió la influencia de los tres mayores teóricos de la arquitectura del siglo XIX: el ya citado Viollet-le-Duc y los británicos John Ruskin y William Morris.2

El estilo y la obra

Si bien la singularidad de Gaudí sobrepasa la adscripción a cualquier movimiento, aparece con frecuencia como un precursor del surrealismo; la verdad es que, aunque sus hallazgos formales fascinaron a esa generación, por «alocados, excéntricos y arbitrarios», son completamente racionales, funcionales, prácticos y utilitarios. De igual manera, en su obra madura ya hay atisbos de un expresionismo avant la lettre.3 O el uso inédito del trencadís4 presagia los collages de Picasso y Braque de una década después. Gaudí es un adelantado: sus arcos parabólicos —desde 1880— tardarían 40 años en volverse a ver; las superficies regladas, como la cubierta para la Escuela de la Sagrada Familia (1909), son un anuncio de los futuros cascarones de concreto.

En 1892, Gaudí hace un viaje de trabajo a Marruecos —el proyecto del edificio de las Misiones Franciscanas de Tánger,5 que no llegaría a realizarse— que resultará crucial en el rumbo que tomará la futura obra del arquitecto, pues descubre la arquitectura popular bereber y su ausencia de líneas rectas, que después plasmaría en las obras de la Casa Batlló, la Casa Milá y el Parque Güell. Pero más allá de su genio constructor, de la racionalidad de sus formas estructurales, de sus geometrías sui géneris, son la intuición, la total libertad de expresión y la invención las que nunca menguan en su arquitectura y a las que se subordinan las otras.

Explora la vida de Gaudí y sus obras más importantes en la versión impresa de Algarabía 95 y conoce algunos de sus trabajos en el artículo "Gaudí: sueños hechos realidad".


1. Doméstico, nativo, de nuestra casa o país. [n. del e.]

2. John Ruskin (1819-1900), en su ensayo «Seven Lamps of Architecture», hace hincapié en las falsedades en la producción arquitectónica de su tiempo: la sugerencia de un tipo de estructura o apoyo distinto al real; revestimientos para simular materiales distintos de los reales, o la representación falsa de adornos esculpidos; hoy en día a esto lo llamaríamos «honestidad constructiva». William Morris (1834-1896) fue defensor de las artesanías y las artes aplicadas, y quizá uno de los más afines al carácter y a la obra de Gaudí.

3. En francés, «antes de la letra»; significa que lo era antes de que se acuñara el término. [n. del e.]

4. «Roto» en catalán; pedazos de loza y porcelana pegados sobre argamasa que forman mosaicos que recubren las superficies.

5. De este proyecto sólo ha sobrevivido un dibujo, y en él aparece un conjunto estructural que es un claro precedente de la Sagrada Familia. [n. del e.]


José Ángel Blandón Jolly es arquitecto, y podría confesar que su única coincidencia con Gaudí es que es un incansable caminante de la ciudad.

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