Del mes

El libro: del Internet a Gutenberg

¿Cómo preservar el conocimiento y la memoria histórica a través del tiempo? ¿Desaparecerá el libro o será sustituido por algo con más contenido tecnológico? ¿Será que esto lo volverá obsoleto? Umberto Eco responde: «El libro es como una cuchara, el martillo, la rueda, las tijeras. Una vez que se han inventado, no se puede hacer […]

¿Cómo preservar el conocimiento y la memoria histórica a través del tiempo? ¿Desaparecerá el libro o será sustituido por algo con más contenido tecnológico? ¿Será que esto lo volverá obsoleto? Umberto Eco responde: «El libro es como una cuchara, el martillo, la rueda, las tijeras. Una vez que se han inventado, no se puede hacer nada mejor». Presentamos un breve extracto de dos conferencias que Umberto Eco dictó recientemente con relación a la vigencia del libro.

por Umberto Eco

Tenemos tres tipos de memoria. La primera es orgánica: es la memoria de carne y sangre que administra nuestro cerebro. La segunda es mineral, y la humanidad la conoció bajo dos formas: hace miles de años era la memoria encarnada en las tabletas de arcilla y los obeliscos, en los que se tallaban toda clase de escritos; sin embargo, este segundo tipo corresponde también a la memoria electrónica de las computadoras de hoy, que está hecha de silicio. Y hemos conocido otro tipo de memoria, la memoria vegetal, representada por los primeros papiros y, después, por los libros, que se hacen con papel. Para simplificar, permítanme designar al libro como memoria vegetal.

Se ha dicho frecuentemente que en el futuro el hipertexto reemplazará, no sólo al libro, sino al video y a otros soportes. Incluso después de la invención del libro impreso, éste no ha sido nunca el medio único para adquirir información: había cuadros, estampas populares, la enseñanza oral, etcétera. No obstante, se puede afirmar que el libro era el instrumento más importante para transmitir información científica y noticias sobre hechos históricos.

Papel vs. silicio

Existen dos tipos de libros: los que se leen y los que se consultan. Los libros para leer se leen normalmente de un modo que llamo «el método de la historia policiaca»: se comienza por la primera página, donde el autor comunica que se ha cometido un crimen, se sigue el recorrido de la investigación hasta el final, y entonces descubrimos que el asesino es el mayordomo; el final del libro es el final de la experiencia de lectura. Existen también libros de consulta, como manuales y enciclopedias. Los hipertextos, con seguridad, dejarán obsoletas a las enciclopedias y los manuales, con la ventaja de que se pueden buscar relaciones cruzadas e informaciones de manera no lineal.

¿Puede un soporte electrónico sustituir un libro de leer? Permítame que responda: los libros continúan siendo indispensables, no sólo para la literatura, sino en todas las circunstancias en las que se necesita leer con calma, no sólo para obtener informaciones, sino para razonar sobre lo que se lee. La pantalla del ordenador no es lo mismo que un libro: en general, el usuario que quiera aprender el programa, imprime las instrucciones y las lee como si hubiesen sido escritas en un libro, o se compra un manual. Así, creo que los ordenadores están difundiendo una nueva forma de literatura, pero no son capaces de satisfacer todas las inquietudes intelectuales que estimulan.

Los libros, en cambio, tienen también otra ventaja sobre los ordenadores: aunque estén impresos sobre el moderno papel ácido, que dura sólo 70 años, duran mucho más que los soportes magnéticos. Además, no sufren por la falta de energía eléctrica, y son más resistentes a los golpes. Hasta ahora, por tanto, los libros representan la forma más económica, flexible y práctica para transportar información a bajo costo. Además, la información computarizada viaja antes que nosotros, mientras que los libros viajan con nosotros y a nuestra velocidad. Si naufragamos en una isla desierta un libro nos resultará útil, y sin embargo no tendremos la posibilidad de conectar un enchufe en ningún sitio y aunque nuestro ordenador tenga baterías solares, no lo podremos leer fácilmente tumbados en una hamaca.

¿Creen ustedes que una nueva tecnología pueda eliminar de tajo una tecnología precedente? Para conocer más a fondo acerca de las diferencias entre libros impresos y digitales, los invitamos a leer el artículo completo en Algarabía 91.

Además les compartimos la liga al sitio oficial del Proyecto Gutenberg, una biblioteca de libros electrónicos gratuitos en varios idiomas.

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