#110 Algarabía Del mes

El altar de los muertos

La tradición de honrar a los muertos ha sido, desde tiempos prehispánicos, una forma de recordar a aquellos que «se nos han adelantado» y de reconocer nuestros orígenes.

Pocas culturas tienen la tradición de festejar a sus antepasados. La mexicana no sólo pertenece a este selecto grupo cultural, sino que, además, porta orgullosa el reconocimiento de la Unesco como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad desde 2001.

La tradición de honrar a los muertos ha sido, desde tiempos prehispánicos, no sólo una forma de recordar a aquellos que «se nos han adelantado», sino también de reconocer nuestros orígenes. Bien dicen: uno es de donde descansan sus muertos.

Raíces del altar

La ceremonia de poner un altar de muertos ha evolucionado desde la tradición prehispánica hasta convertirse en un sincretismo cultural. Sin embargo, en su origen tenía propósitos específicos: el primero era recordar a los muertos —«traerlos de vuelta» mediante lo que disfrutaron en vida—; el segundo, encaminarlos hacia el lugar de la muerte que les correspondía según el papel que desempeñaron en vida y la forma en que murieron; el tercero era rendir culto a los méritos de su «desempeño existencial»; finalmente, el más importante era invocar a las almas para tener su guía en rituales sagrados —nacimientos, matrimonios, otros fallecimientos, etcétera— y como intercesores ante los dioses en «el otro mundo».

Las celebraciones dedicadas a los muertos eran de distinta índole y se llevaban a cabo a lo largo de cuatro años y cuatro meses —tiempo que le tomaba al difunto llegar a su destino final, según los periodos lunares y solares de la astronomía mexica—. Una de ellas se lleva a cabo durante los primeros dos días de noviembre —fechas que se adoptaron con el calendario cristiano—: el primer día del mes se festeja a los niños difuntos, mientras que el segundo se recuerda a los adultos fallecidos y a las «almas solas» —aquellas que ya no tienen familiares vivos.

El Miccailhuitontli —también conocido como Tlaxochimaco, ‘Ofrenda de flores’— era la ceremonia rendida en honor a Mictecihuatl, diosa del Mictlán —inframundo, según la mitología mexica.

Una institución maestra en el montaje de altares de muertos es el Museo Dolores Olmedo, que desde 1995 tiene la tradición de dedicar sus ofrendas a un tema y artesanía en especial para promover, homenajear y rescatar el trabajo artesanal y la cultura nacional.

Con motivo de la exposición temporal titulada «Obras maestras del Musée de l’Orangerie», este año el altar estuvo dedicado al París bohemio de finales del siglo 
xix y principios del xx, y reúne a personajes como Manet, Utrillo, Toulouse-Lautrec, Modigliani, Soutine y hasta Diego Rivera. No te pierdas la exposición del Musée de l’Orangerie hasta el 19 de enero de 2014.

Conoce más sobre los altares en Algarabía 110, dedicada a la muerte.

No nos gusta la Navidad

busca en algarabía

Publicidad

Publicidad

Chingonerías

Chingado amor

Publicidad

Para escribir mejor

De acuerdo a / de acuerdo con

Publicidad

– Publicidad –

Newsletter Algarabía

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE