#97 Del mes

Churchill: el estratega

En el número 94 hablamos de un joven e indisciplinado Winston Churchill y en la 97 presentamos la segunda parte de esta semblanza. Conoce aquí otros datos biográficos que complementan esta historia.

En el número 97 de Algarabía se publicó la segunda parte de la semblanza de este personaje que, ahora, muchos confunden con un personaje de ficción; y no es para menos: no es humano haber salido inmune de tantos conflictos —armados y políticos—, marcar el rumbo de la política Occidental y comer, fumar y beber en la cantidad en que lo hizo, y salir casi ileso de todo ello.

He aquí más información que complementa esta biografía:

La batalla de Inglaterra

Cuando Hitler vio frustrada su «negociación de paz» con el reino Unido, en agosto de 1940 planeó la invasión definitiva: la Operación Seelöwe —León Marino—, que consistía en debilitar la flota británica con los submarinos alemanes y a los aviones de la Royal Air Force con la Luftware, para que pudiera llegar una flota de desembarco —conformada por 41 divisiones de la Werhmacht: alrededor de 700 mil hombres y millar y medio de vehículos militares— a las islas británicas.

Sin embargo, los nazis no contaban con las embarcaciones suficientes para movilizar esa cantidad de soldados y armamento. Por otro lado, por cuestiones económicas y por falta de tiempo, no se esmeraron en producir bombarderos de largo alcance y sólo contaban con aviones cuyo radio de acción se limitaba al sur del Reino Unido: apenas podían cargar una tonelada de bombas y eran muy vulnerables a los ataques de los cazas británicos.

A pesar de estos inconvenientes, los alemanes contaban con más armas, naves, aviones y soldados que los ingleses. Por ello les pareció muy temerario que Churchill los desafiara «hasta el último hombre». ¿En qué se basaba la confianza este hombre a quien parecía no angustiarle su situación?

«Un diplomático es alguien que primero piensa dos veces antes de hablar y al final no dice nada»

El «amigo americano»

Mientras los ingleses resistían los bombardeos y los ataques «de prueba» previos a la «gran invasión» alemana, Churchill mantenía una nutrida correspondencia con el presidente Roosevelt, quien, desde 1937, hizo pública su postura de no mantenerse neutral ante «la epidemia de violencia». Mientras tanto, los ee.uu., por medio de un acuerdo comercial, proporcionaron el armamento de infantería básico que necesitaba el Reino Unido.

Para fortuna de Churchill, Roosevelt fue reelegido en la presidencia y presentó ante el Congreso estadounidense la Ley de Préstamo y Arriendo, que le permitiría otorgar ayuda ilimitada a los países aliados contra el Tercer Reich. Como dicha ley significaba un gran beneficio para los ee.uu.—cobrar a largo plazo o con acuerdos políticos a las naciones beneficiadas—, no tardó más de tres meses en ser aprobada. Gracias a esa ley, los ee.uu. se convirtieron en el mayor productor de armas en la historia y, además de reactivar su economía —deprimida desde 1929— también los ubicó como una de las principales potencias militares.

En marzo de 1941, los ee.uu. se involucraron de lleno en la ii Guerra Mundial al embargar naves alemanas e italianas en todos sus puertos. Para diciembre de 1941, el «ataque» a Pearl Harbor fue el último pretexto que necesitaban los estadounidenses para también declararle la guerra a Japón, el aliado en Asia con que Hitler pretendía mermar las fuerzas americanas.

Discurso al asumir el cargo de Primer Ministro del Reino Unido (en inglés)

Encuentro entre los presidentes Rooselvelt —de los ee.uu.—, Stalin—de la urss— y Churchill —del Reino Unido—, en Yalta, Ucrania, en 1943 (en inglés)

Churchill al anunciar el fin de la ii Guerra Mundial al pueblo británico (en inglés)

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