Sin categoría

Para no echarse la sal —más sobre supersticiones—

La diferencia entre superstición y fe es el trasfondo sociológico e ideológico que hay detrás de esas creencias.

Ya habíamos dicho en otro artículo que las supersticiones dan para muchos temas. Y es que son tantas y tan variadas, que uno no se cansa de mirar y mirar alrededor de todo el mundo las prácticas más diversas para atraerse el favor de la fortuna. Pero, ¿es cierto que todos son más supersticiosos que uno?, ¿cómo reconocer una superstición cuando la veas?, ¿quién es creyente y quién es supersticioso?

La línea entre superstición y fe es muy tenue. Recuerdo la impresión de un amigo frente a la reverencia que muestran algunos ante las imágenes religiosas: «Pareciera que es la estatua quien les va a hacer el milagrito. No cabe duda, son casi paganos», decía antes de soltar la carcajada. Y es que esa pequeña diferencia en realidad se presta para muchas malas interpretaciones y peores entendidos; por ejemplo, siempre está aquel que afirma: «Lo mío es fe, lo de los otros es maña» —fenómeno que ocurre principalmente por la natural tendencia humana a sólo entender la realidad desde la perspectiva a la que ya se está acostumbrado—, o bien, la postura inversa, que opina más o menos lo siguiente: «Cualquier práctica es buena, toda creencia es válida».

Lo que para mi amigo es una «superstición tolerada», para quienes van a rezar a la parroquia frente a la imagen de San Judas Tadeo es simplemente una forma más de practicar su religión.

En realidad, todo acto de fe debe ser considerado desde la perspectiva de un pueblo y una circunstancia particular; cada grupo social tiene un sistema definido de prácticas que encajan entre sí y que permiten interpretar y expresar sus creencias. De esta forma, lo que para mi amigo es una «superstición tolerada», para quienes van a rezar a la parroquia frente a la imagen de San Judas Tadeo es simplemente una forma más de practicar su religión. Podríamos hablar entonces de una regla sociológica para saber si lo que estamos viendo es fe o superstición: la práctica que no nos parece clara debe ser congruente con un sistema de creencias en conjunto, con una trama social que lo representa y lo vive.

Para dar un ejemplo personal: si yo soy una mexicana, hija de mexicanos, no practicante religiosa y que nunca en la vida ha tenido contacto con la cultura china, pero que, de pronto, se encuentra en pleno Barrio Chino de la Ciudad de México festejando el Año Nuevo a mediados de febrero y pidiéndole buena fortuna al dragón en el Año del Gallo de madera; sin lugar a dudas soy una supersticiosa, porque no existe un respaldo ideológico en mí que refuerce dicha práctica. Si fuese china e hiciera exactamente lo mismo, sería difícil tacharme de supersticiosa, porque festejar de esta manera formaría parte de mi trama cultural.

Sin embargo, no cualquier tradición es fe y la mayor parte de las supersticiones forman parte de una larguísima cadena de costumbres e ideas fijas que se pasan de generación en generación. Determinar qué es una y qué es otra es una de esas complicaciones que han puesto de cabeza a todo mundo, y en general podríamos decir también que, en el momento en que una práctica pierde el sentido de trascendencia y se transforma en una relación causa-efecto directa —convirtiéndose en algo semejante a «el movimiento A produce el efecto B»—, tiende a transformarse en una superstición.

En la noche de San Juan todas las puertas entre el mundo mágico y la realidad se encuentran abiertas

Así, por ejemplo, podemos hablar de la muy salerosa «noche de San Juan», que es la madrugada del día de San Juan Bautista —24 de junio. Durante esa noche se dice que «todos los ríos del mundo llevan en sí una gotita del Jordán»1 Alejandro Casona, La dama del alba, México: Porrúa, 1991. y también que todas las puertas entre el mundo mágico y la realidad se encuentran abiertas.
s7-curiosidades.gallinanegra
Es por eso que existen tantos mitos relacionados con esta noche prodigiosa: si se toma una gallina negra y se da tres veces la vuelta con ella alrededor de la casa, se verá al diablo; la primera persona del sexo opuesto que se nos atraviese en el camino después de las 12 de la noche puede ser el amor de nuestra vida; quien se lave la cara al amanecer con agua de rocío, será hermosa siempre, y —dice la tradición— justo en la noche de San Juan florece por única vez la higuera, así que aquel que logre verla florecer deberá guardar el secreto para ser feliz durante todo el año. Éste es un buen ejemplo de cómo una fiesta religiosa se fue rodeando de pensamientos místicos y conductas rituales, para transformarse después en un cúmulo de creencias sin un sentido superior, pero cargado de ideas de buenaventura.

Existen también culturas que tienden a darle significados a todo lo que aparece en su entorno. Tomemos de nuevo a los chinos: gracias a su manera de estructurar el idioma —y por lo tanto su realidad, dirían algunos teóricos— hay algunos sonidos que se asemejan mucho a otros que se vuelven parientes cercanos y las palabras que suenan parecido adquieren el poder de intercambiar sus significados.

shi

De esta forma, el cuatro es un número infausto porque se escucha parecido a la palabra muerte, los rábanos blancos no pueden faltar en las celebraciones, porque la palabra que los describe suena casi igual que buena suerte y en Año Nuevo se colocan ideogramas de cabeza en las puertas de casas y negocios porque de cabeza se pronuncia de manera similar a llegar, así, la buena suerte llegará a las casas.

Y así como existen quienes se avergüenzan de sus manías, están los que se enorgullecen de conservar dichas creencias y, más aún, de adquirir nuevas. Para todos los que están en busca de las emociones que les puede brindar hacerse de una cábala2 Cábala: del hebreo qabbalah, «tradición». Figurativo que significa «conjetura» o «suposición»; conjunto de creencias místicas judías. más, a continuación tenemos una breve lista que les puede ser de utilidad:

De buena suerte:

s7-curiosidades-sabila

  • Tener una sábila detrás de la puerta.
  • Encontrar una mariposa azul.

  • Las esculturas de elefantes con la trompa apuntando hacia arriba.
  • Toparse por la mañana con alguien con pata de palo.
  • Llevar como amuleto el primer diente de leche que se le cae a un niño.
  • Encontrar un clavo.

De mala suerte:

s7-curiosidades-tijeras-para-sueños

  • Pisar las rayas de las baldosas en la banqueta.
  • Poner el pan al revés en la mesa.

  • Regalar agujas o tijeras siembra la discordia.
  • Olvidar las tijeras abiertas en la mesa.

Para prevenir la mala suerte:

  • Tocar madera previene que los maleficios se cumplan y que la mala suerte se marche.
  • Dejar tijeras debajo de la almohada corta los malos sueños.

Sobre bodas:

  • Casarse en enero trae desgracia económica de por vida.
  • La novia siempre debe usar algo azul, algo prestado, algo nuevo y algo usado.
  • Si se caen un tenedor y un cuchillo al mismo tiempo, habrá boda muy pronto.
  • A la muchacha a la que le pase una escoba sobre los pies, no se casará nunca.
  • Quien coma directamente de las cazuelas está condenado a que llueva el día de su boda.
  • Quien quite el primer alfiler del velo de la novia se casará pronto.

En la casa:

  • Quien se siente en la cabecera o cuelgue su título no se casa.
  • «Duerme con la cabeza al
 naciente y los pies al poniente, y vivirás eternamente» —refrán español.
  • Al hacer la cama no debemos ser interrumpidos ni estornudar ni poner las sábanas al revés.
  • Una escoba detrás de la puerta ahuyenta a las visitas indeseables.
  • Trece personas alrededor de la mesa presagian mala suerte; nueve, en cambio, auguran calma y paz.

Supersticiones profesionales:

  • Los toreros coleccionan supersticiones: no pueden vestirse de amarillo ni dejar la 
montera sobre la cama ni 
tener a una mujer en el
 cuarto en el cual se van a
 vestir. Los hay que, si se 
cruzan con un entierro,
 no lidian.
  • Los actores tienen prohibido vestir de amarillo en el escenario —dice la leyenda que Molière murió vestido de dicho color—, desearse suerte —en lugar de eso, es tradicional decirse «rómpete una pierna» y «mucha mierda»— y silbar cerca de un escenario o nombrar serpientes.
  • Los futbolistas, boxeadores y demás deportistas suelen acumular rituales varios y amuletos de todo tipo: medallas, escapularios —no porque crean en el santo patrono, sino porque «me lo dio mi jefecita»—, objetos de determinado color, una serie de rutinas antes de entrar a la cancha o al ring, etcétera.

Para finalizar: es divertido tener y cultivar alguna manía, solamente hay que evitar depender de ellas; porque no hay peor racha de mala suerte que la que uno se busca.

❉❉❉

Notice: Undefined offset: 0 in /var/www/vhosts/algarabia.com/httpdocs/wp-includes/capabilities.php on line 1190

Publicidad

Güey

busca en algarabía

Newsletter Algarabía

– Publicidad –

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE