Curiosidades

My funny Valentine

El Día de San Valentín —14 de febrero— tiene su origen en la antigua Roma, aunque entonces se celebraba de forma muy distinta. ¿Cómo surgió la idea de dedicar un día a los enamorados? ¿Cuándo aparecieron las primeras tarjetas de amor? ¿Quién era el famoso Cupido?

Remóntese a los días de la Roma imperial, en los que cada 15 de febrero se celebraba una fiesta en honor a Luperco, dios de la fertilidad. Durante las llamadas «lupercales» era costumbre que los jóvenes de ambos sexos eligiesen a sus parejas para practicar juegos eróticos e intercambiar tarjetas amorosas en las que escribían sus nombres.

Hacia el año 496, la Iglesia Católica, que consideraba que esta fiesta era una costumbre pagana y lasciva, instituyó en la jornada anterior —el 14— el Día de San Valentín, en honor a un clérigo mártir del siglo iii. 1 En el año 496, el papa Gelasio I decretó la fiesta de San Valentín, junto a la de San Jorge, por «tratarse de nombres justamente reverenciados entre los hombres, pero cuyas acciones son sólo conocidas por Dios». De acuerdo con la Enciclopedia Católica, San Valentín pudo haber sido una de las personas martirizadas durante el reinado del emperador Claudio II (268-270), un sacerdote de Roma, un obispo de Interamna —hoy Terni, Italia— o un mártir de la provincia de África. La fecha coincidía con el comienzo de la época de apareamiento de las aves, de forma que así «mataba dos pájaros de un tiro».

Amor se llama el juego

Lejos ya los juegos amorosos del Imperio, en el siglo xii entró en escena un amor muy distinto, el amor cortés, al que pusieron música y letra trovadores y poetas. A su establecimiento contribuyeron, en gran parte, las Cruzadas.2 v. Algarabía 15, septiembre-octubre 2004, IDEAS: «Las Cruzadas». pp. 42-47. Mientras muchos caballeros luchaban en la lejana Tierra Santa en defensa de la cristiandad, sus esposas —la mayoría casadas por conveniencia— aprovechaban la ausencia para buscar el afecto en otros hombres 3 v. Algarabía 31 IDEAS, «De damas y caballeros». pp. 23-29. , y lo cierto es que no era difícil que encontraran el cariño, respeto, sentimentalismo y, en especial, el romanticismo que no les daban sus parejas legales.

Este tipo de amor fue tan trascendente, que incluso se escribieron manuales de uso al respecto. En uno de los más conocidos, De amore: tratado sobre el amor, Andrea Capellanus explicaba las normas que regulaban los sentimientos eróticos en la Corte de Leonor de Aquitania (1122-1204). Esa especie de código galante y sentimental, que recopilaba los comportamientos amorosos que debían tener los cortesanos, hacía especial hincapié en la forma de relacionarse con alguien con quien no se estaba casado y recalcaba que, cuanto más costase conquistar a una dama, mayor sería el premio conseguido. Es decir, hacerse del rogar era bueno, porque permitía mantener vivo el deseo.

A mi valiente Valentín

Habría que esperar al siglo xv para que surgieran las célebres tarjetas de San Valentín, en las que alguien se calificaba de «valentín» o llamaba así a su amado. La primera en ser conocida —escrita en inglés— data de febrero de 1477 y su autora fue Margery Brews, que escribió en una carta a su prometido: «That this note is delivered to my beloved valentine, John Paston»,4 «Que esta nota sea entregada a mi bien amado valentín, John Paston.» y firmaba como: «Your valentine, Margery Brews».5 «Tu valentina, Margery Brews.» John y Margery acabaron casándose.

El nombre Valentín deriva del vocablo latino valere, que significa «ser fuerte».

Una prueba de que la costumbre de enviar tarjetas de amor se puso muy de moda durante la primera mitad del siglo xv la hallamos en las famosas Paston Letters —«Cartas Paston»—, que recogen la correspondencia privada de tres generaciones de esta familia de Norfolk, entre 1422 y 1509. Aunque las primeras felicitaciones comerciales del Día de los Enamorados surgieron en la década de 1840, de la mano de la estadounidense Esther Allen Howland. Desde entonces hasta ahora, San Valentín se ha convertido en el gran negocio del amor que hoy conocemos, un día que los grandes almacenes anuncian con bombo y platillo y en el que regalar algo a la pareja resulta casi una obligación.

Las flechas de Cupido

El dios romano Cupido, que corresponde al griego Eros, era la quintaesencia del amor. Según algunos nació en los mismos inicios del mundo, aunque otros afirman que el Universo surgió gracias a su unión con Caos. Más tarde fue destacada su calidad como hijo de Afrodita y como ideal masculino del amor. Entonces se le pusieron alas y se le dotó de un arco. Poco a poco se fue trivializando su figura, mostrándolo como un niño rollizo, travieso y simpático; un caprichoso querubín que hasta hoy sigue disparando las flechas del deseo. 7 Tomado de Clío. Revista de historia 4, Barcelona: Comunicación y publicaciones, S. A., febrero, 2005. p. 98.

Encuentra la historia de San Valentín en Algarabía 31.

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