Sin categoría

La pedofonía

La pedofonía, por si no sabían, es el acto de llamar a un amor o examor cuando estás borracho —y por supuesto arrepentirse después—.

Cuando oí a alguien de Algarabía mencionar este término, me quedé helada y fui corriendo a buscarlo en el diccionario, para ver si realmente existía. Y no... no existe en el diccionario, pero me tranquilizó que alguien más conociera este mal —que me ha causado las peores crudas morales de mi vida—, y saber que no soy la única loca, borracha y arrastrada, que le habla peda y a altas horas de la noche a ese ser «especial».

Pedofonía es un neologismo del habla mexicana, derivado de la unión de pedo, palabra que en México designa tanto
 al borracho como a la borrachera misma, y del griego φωνή, phōnéō, ‘yo hablo’; es decir, «la manía de hablar por teléfono cuando estás borracho». Hoy que lo cuento me río, pero al despertar con la resaca de la fiesta de la noche anterior, empiezo a entrar en razón y recuerdo que, otra vez, me convertí en la peor pedófona del planeta —una o diez o hasta veinte llamadas a la misma persona—, me invade el remordimiento, me quiero morir y lo único que hago es agarrarme la cabeza, lamentarme y preguntarme por qué lo hice. Supongo que los alcohólicos sienten lo mismo cuando vuelven a beber o las ninfómanas cuando caen en la tentación del sexo promiscuo y ya no hay nada que hacer.

«No lo vuelvo a hacer», frase típica después de una buena borrachera y una docena de llamadas a tu examor.

Bien a bien no sé cuándo empezó todo esto, ni qué produce esa necesidad de llamar a alguien, pero al momento de la llamada me siento segura y con las agallas para hacerlo;
 me importa poco si el otro está dormido, si está solo o acompañado, si me mandó a freír espárragos, si ya me olvidó
 o si no le da gusto oírme; siento tanto amor, dolor —más de lo que admito— o lo que sea, que no me importa la culpa o la cruda moral del día siguiente, y nada ni nadie me detiene. Ya no recuerdo la cantidad de veces que lo he hecho, ni a cuántos les he hablado; lo que sí sé es que me ha costado terapias con el psicólogo y me he prometido una y mil veces no volver a hacerlo —promesas que, desde luego, no he cumplido—.

s35-2curiosidades-2

Presiento que no tiene cura... aunque una opción podría ser dejar de tomar. He llamado para decir «te quiero» o «te extraño», para hacer cualquier tipo de reclamo, para ponerles canciones o simplemente para saludar; por supuesto, también he utilizado los mensajes escritos, al grado de que, cuando el que se supone que debería contestar no contesta o apaga su celular, mando un mensaje para avisarle que lo busqué o escribo cualquier tontería que no deje duda de que hablé de madrugada y en estado inconveniente.

La pedofonía me ha traído experiencias buenas, malas y pésimas: desde el tipo que ya estaba acostumbrado y esperaba mi llamada cada fin de semana, me contestaba de perfecto humor y se quedaba platicando conmigo hasta el amanecer, hasta otros que me tacharon de intensa y de loca. Recuerdo
 a uno que me dejó plantada el día de mi cumpleaños y, ya 
en la peda, le llamé 20 veces, pero como el susodicho no
 me contestaba, terminé yendo a tocarle a su casa a las 5 de 
la mañana «pa’ ponerlo en su lugar». Evidentemente, ni me contestó, ni me abrió...

He buscado muchos remedios y ninguno me ha servido, así que a estas alturas tengo prohibido aprenderme los números telefónicos y debo borrarlos del celular antes de irme de fiesta —al fin los tengo anotados en una libretita en mi oficina, de la cual los vuelvo a copiar sin analizar el número, no vaya a ser que en una de ésas se me quede grabado y ya ni cómo dar marcha atrás—. También he llegado a pedirle a mi hermana o amigas que me escondan el teléfono y que por ningún motivo me lo den, así les ruegue o exija que me lo devuelvan.

Hoy me considero una pedófona sin remedio y sé que, mientras haya alcohol de por medio y el inevitable amor por alguien, 
lo seguiré haciendo y me seguiré arrepintiendo como tantas otras veces. También tengo claro que los momentos en que sufres por desamor o quieres decirle a alguien que lo amas —así sea de madrugada y con copas de más— son, sin duda, los que le ponen pimienta a la vida y la hacen mucho más divertida.

Notice: Undefined offset: 0 in /var/www/vhosts/algarabia.com/httpdocs/wp-includes/capabilities.php on line 1190

Publicidad

De dónde viene la palabra huarache?

busca en algarabía

Publicidad

Newsletter Algarabía

Publicidad

Publicidad

– Publicidad –

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE