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10 Chicos malos

Los humanos somos seres complicados, pero, en el fondo, muy proclives a la simplificación maniquea —lo bueno y lo malo; el héroe y el villano—, para tratar de entender, o justificar, nuestra propia naturaleza.

La religión, el folklore, la mitología y la ficción rebosan de figuras arquetípicas de héroes que enarbolan las virtudes ideales perseguidas por los espíritus más nobles y de figuras de villanos que encarnan nuestros más oscuros vicios, delirios, defectos y debilidades.

Así, en el inconsciente colectivo siempre están, y seguirán estando, los malos del cuento, los genios malvados, los archienemigos, los señores oscuros, los alter ego siniestros, los científicos locos o las femmes fatales.

En esta ocasión, nos quedamos con los chicos malos y les presentamos, por primera y única ocasión a diez «chicos malos» cuya biografía no encontrará en la papelería.

Alien. Esta agresivísima raza de bestias extraterrestres —concebida por Dan O’Bannon y modelada por el pervertido artista suizo H. R. Giger— debutó en 1978 en la cinta homónima de Ridley Scott y, desde entonces, sostiene una sangrienta relación de codependencia con la oficial Ripley, quien ya hasta fue madre soltera de un «aliencito».

Burns, Montgomery. Multimillonario dueño de la planta nuclear de Springfield —y patrón del jefe de la familia más famosa de la TV—, podría ser una mezcla de magnates como Rockefeller, Howard Hughes y Charles Foster Kane, pero la verdad es que no es sino un alfeñique ruin y despreciable. Con todo, tiene a su «enamorado» incondicional: Smithers —que, más que malo, es maleta.

Caín. Hijo de Adán y Eva, hermano de Abel, a quien asesinó por puritita envidia con la quijada de un burro. Se disputa con Lucifer el sitio del primer chico malo de la tradición judeocristiana, porque la pregunta es: ¿Caín actuó por propio impulso o mal aconsejado por El Adversario? —o sea, ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?

Damien. Detrás de la tierna carita del hijo «sustituto» del embajador Robert Thorn, en La profecía (1976), se esconde nada menos que el hijo de Satán, destinado a convertirse en el Anticristo profetizado en la Biblia. Sobra decir que, con una simple mirada, es capaz de provocar horribles muertes a quienes se le oponen... ¡Lo que es ser hijo de alguien importante!

Voldemort, Lord. La némesis del joven mago Harry Potter, a quien dejó huérfano y con una relampagueante cicatriz que cruza su frente. Impío y malvado, es el mago más poderoso de todos los tiempos, y como era de esperarse, esto lo lleva a querer dominar al mundo. Que quede claro: éste es el auténtico «innombrable» y no un expresidente exiliado en algún lugar de Dublín.

Gárgamel. Tal como sus odiados suspiritos azules, tiene una leyenda negra: al parecer, se trata de un monje renegado que practica la hechicería y la alquimia, y que necesita a un pitufo, pues es uno de los ingredientes de una poción que sirve para fabricar oro. Además, su gato se llama como el ángel bíblico de la muerte: Azrael. Finísima persona.

Krueger, Freddy. Al desfigurado protagonista de las mil entregas de Pesadilla en la calle del infierno lo mueve la venganza y tiene por costumbre tasajear con sus garras metálicas el sueño de los jóvenes incomprendidos. En esta lista, Krueger representa a su gremio: Michael Myers, Jason Vorhees y otros tantos ídolos del slasher film.

Lucifer. También llamado Satanás, Belcebú, Asmodeus o Sammael, algún día fue un ángel llamado Luzbel que, por rebelarse ante la máxima autoridad, cayó del Cielo y ahora reina en la mansión de los fuegos eternos. Quienes creen en él lo hacen responsable de toda la iniquidad, el caos y la destrucción del mundo, mientras que los que no, simplemente lo consideran una alegoría exculpatoria del lado oscuro del alma humana. Pero la verdad es que es el jefe de todos los demás bribones que aparecen en esta lista.

Vader, Darth. Una vez llamado Anakin Skywalker, fue hijo de una esclava —igual que Moisés—, profetizado y concebido por «intervención superior» —igual que Jesús— y, ya grandecito, seducido por el lado oscuro de la Fuerza. Su aspecto maquinal lo debe al jedi Obi-Wan Kenobi, otrora su mentor, que le mutiló las piernas y lo dejó a merced de la lava en el planeta Mustafar. Es imperialista e implacable, aunque al final se redime por mero amor filial a su vástago, Luke.

Corleone, Michael. A la muerte del primogénito Sonny y luego de don Vito, «El Padrino» —su padre—, Michael queda al frente de «la familia», y lo hace con tal precisión y frialdad, que hasta su hermano Fredo resulta trasquilado. Aparece en esta lista por sus crímenes, pero la verdad es que muchos le profesamos admiración... y hasta un poco de cariño.

Si te gustan estos personajes, te recomendamos el libro Chicos malos de Algarabía Libros.

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