Sin categoría

¿Por qué varía el color de nuestra piel?

¿Por qué existen distintos tonos de piel? Ésta es una pregunta difícil de contestar porque los rasgos con que determinamos si una persona es caucásica, negroide, mongoloide, etcétera, se encuentran en las partes blandas y superficiales del cuerpo.

Los labios, narices, pelo, ojos y piel no se fosilizan. Al mismo tiempo, las partes duras, que sí se conservan, no son fiables como indicadores de raza y color, porque las dimensiones de los esqueletos de todas las razas coinciden en su mayor parte.

Pero hay un problema todavía más grave con este asunto: los genes que determinan las características que definen las razas contemporáneas no necesariamente forman conjuntos de rasgos hereditarios que se manifiesten siempre juntos. Las variantes de color de la piel, forma del pelo, tamaño de los labios, anchura de la nariz, pliegue epicántico1, etcétera, se pueden combinar y heredar independientemente unas de las otras. Esto significa que los rasgos que en la actualidad se presentan asociados no necesariamente tuvieron que estarlo en el pasado o siquiera existir entre las poblaciones de las que descienden los grupos raciales actuales.

El día de hoy existen en el mundo tantas combinaciones de rasgos raciales que la clasificación en cuatro o cinco tipos principales no basta para hacerles justicia.

La pigmentación de nuestra piel

La piel humana debe su color a la presencia de un pigmento llamado melanina, cuya función principal consiste en proteger las capas cutáneas superficiales de los daños que podrían ocasionarle los rayos ultravioleta irradiados por el Sol. Esta irradiación plantea un problema fundamental a nuestro género, dado que carecemos de la densa capa de pelo que sirve de protección solar a la mayoría de los mamíferos.

Esta falta de pelo nos expone a dos clases de peligros por irradiación: las quemaduras corrientes con sus ampollas, sus sarpullidos y sus riesgos de infección, y los diversos tipos de cáncer de piel, entre los que se incluyen el melanoma maligno,2 una de las enfermedades más mortíferas que se conocen.

La melanina constituye la primera línea defensiva del organismo contra estas enfermedades; cuanto mayor sea el número de partículas de ésta, más morena será la piel3 y menor el riesgo de quemaduras y de cáncer. Esto explica por qué los mayores porcentajes de incidencia de cáncer de piel ocurren en países soleados donde personas de piel clara —descendientes de europeos— pasan buena parte de sus vidas al aire libre ligeramente ataviados, como es el caso de Australia.

Si la exposición a la radiación solar sólo tuviese efectos perjudiciales, la selección natural se habría decantado por el color negro betún para todas las poblaciones humanas. Pero los rayos del Sol no constituyen una amenaza absoluta: al incidir sobre la piel, la luz solar convierte en vitamina D las sustancias grasas de la epidermis y la sangre transporta esta vitamina de la piel a los intestinos —convirtiéndola en una hormona en lugar de una vitamina—, donde desempeña un papel fundamental en la absorción del calcio, que es decisivo para la fortaleza de los huesos, ya que sin él las personas contraen dolencias deformadoras como el raquitismo y la osteomalacia. En las mujeres, la deficiencia de calcio puede originar una deformación del conducto pélvico, con la secuela de parto mortal para la madre y el feto.

De pieles y latitudes

La vitamina D está disponible sólo en algunos alimentos, principalmente aceites e hígados de peces marinos. Por esta razón, quienes viven alejados de las costas se ven obligados a depender de los rayos solares y de su propia piel para obtener el suministro de esta sustancia fundamental. El color de la piel específico de una población humana representa, en amplia medida, una «solución intermedia» entre los peligros de una radiación excesiva y los de una insuficiente; es decir, entre las quemaduras agudas y el cáncer de piel, por un lado, y el raquitismo y la osteomalacia, por otro.

La correlación entre color de la piel y latitud no es perfecta, porque otros factores —como las disponibilidad de alimentos ricos en vitamina D y calcio, la nubosidad invernal, la cantidad de ropa que se use y las preferencias culturales— pueden obrar a favor o en contra de la relación antes dicha.

El artículo completo lo encontrarás en Algarabía 54, p. 91, donde conocerás más acerca del por qué el color de la piel.

Les dejamos esta galería del proyecto HUMANAE de la fotógrafa Angelica Dass, para que vean cual código de color Pantone corresponde al tono de su piel.


Si te dio curiosidad el tema del Pantone, te sugerimos leer el artículo «Pantone Matching System», que apareció en Algarabía 91.

 

1. Es la piel del párpado superior que cubre el ángulo interno del ojo, lo que vulgarmente se conoce como ojo «rasgado».
2. Un tipo de cáncer altamente invasivo que comienza con un lunar y pronto tiene metástasis en todos los órganos. [N. del E.]
3. La ciencia médica reciente ha demostrado que todos los seres humanos poseemos la misma cantidad de melanina y que el color de la piel depende del nivel de la epidermis en que ésta se encuentre. [N. del E.]


Marvin Harris fue un antropólogo norteamericano, principal adalid del «materialismo cultural», interesado en los procesos globales que dan cuenta de los orígenes y la evolución de las culturas humanas. Sus cuestionamientos sobre los prejuicios e ideas preconcebidas han generado polémica en la comunidad académica. Su trabajo de campo lo llevó a Brasil, Mozambique, Ecuador, India y hasta Harlem, en su natal Nueva York.

Comunicar

busca en algarabía

Publicidad

Publicidad

Chingonerías

Chingado amor

Publicidad

Para escribir mejor

De acuerdo a / de acuerdo con

Publicidad

– Publicidad –

Newsletter Algarabía

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE