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Junte sus labios: el beso

Un beso une a dos personas en un intercambio de aromas, sabores, texturas, secretos y emociones. Besamos furtiva, lasciva, tierna y tímidamente, con ansias locas y hasta con voracidad. Besamos a plena luz del día y cuando cae la noche. Nos damos besos ceremoniales, afectuosos, de película, mortales y —por lo menos en los cuentos de hadas— los besos de piquito o «de palomita» reviven a las princesas.

Traducción y adaptación de Karla Covarrubias Molina y Francisco Masse1

Los labios evolucionaron para que el hombre pudiera comer y luego hablar; pero al besar se satisfacen otros tipos de necesidades, porque un beso provoca una cascada de mensajes neurales y químicos que transmiten sensaciones táctiles, excitación sexual, sentimientos de cercanía, motivación y euforia. Pero los mensajes son además de ida y vuelta porque, después de todo, besar es cosa de dos.

Satisfacer la necesidad

Algunos científicos piensan que la manera de fusionar los labios evolucionó debido a que facilita la selección de pareja, ya que un beso es incluso capaz de revelar si tu pareja desea comprometerse a tener hijos, un aspecto crucial en las relaciones y para la supervivencia de la especie. Sea como sea, nuestra historia evolutiva está sellada por este tierno o tempestuoso acto, que podría provenir de la práctica de las madres de los primates, que masticaban comida para sus criaturas y luego las alimentaban de boca a boca, con los labios fruncidos. La práctica de oprimir los labios volteados contra otros labios evolucionó hasta convertirse en una manera de reconfortar a las criaturas hambrientas y una forma de expresarles afecto.

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Psique reanimada por el beso del amor, Antonio Canova.

Los mensajes químicos silenciosos, llamados feromonas, derivaron en otro tipo de besos más íntimos. Muchos animales y plantas usan las feromonas para comunicar señales de alerta, de presencia de comida o de atracción sexual, pero su función en los humanos aún no es clara, ya que no se sabe con certeza si el humano cuenta con un detector de feromonas u órgano vomeronasal, un órgano auxiliar del sentido del olfato, cuyas neuronas sensoras detectan distintos compuestos químicos, entre la nariz y la boca.

Si las feromonas juegan cierto papel en el cortejo humano y la procreación, entonces besar puede ser un modo de lo más efectivo de transferirlas de una persona a otra. Y esta conducta pudo haber evolucionado porque ayuda a los humanos a encontrar una pareja adecuada —tomando en cuenta que el amor o la atracción son ciegos—. Pero también es posible que hubiéramos heredado un tipo de beso más íntimo, de nuestros ancestros primates, los bonobos, que son genéticamente muy similares a nosotros y son los únicos animales que suelen besar con la lengua.

Los besos dan a conocer información importante sobre la situación y el futuro de una relación; tanto, que un mal primer beso puede truncarla.

Buena química

Desde que las formas de besar evolucionaron, el acto se volvió adictivo. Los labios del ser humano disfrutan hasta el más ligero roce de piel sobre la suya, ya que están conectados a densas poblaciones de neuronas sensoriales a lo largo del cuerpo. De los doce o trece nervios craneales que afectan la función cerebral, cinco trabajan mientras besamos, lanzando mensajes desde nuestros labios, boca, mejillas y nariz hasta el cerebro, el cual almacena información sobre la temperatura, el sabor, el olor y los movimientos durante el beso.

Al besar se desencadena un coctel de químicos que dirigen el estrés, la motivación, los lazos afectivos y la estimulación sexual. Se liberan hormonas como la oxitocina, que se involucra en los lazos afectivos y tiene también cierta influencia en el reconocimiento social, el orgasmo de hombres y mujeres, y el parto; además, se presume que al besar, los niveles de cortisol —que juega un papel determinado en el estrés— disminuyen, lo que significa que besar es un verdadero liberador de estrés.

Sin embargo, en un estudio hecho con hombres y mujeres, los investigadores se sorprendieron al descubrir que, al besar, los niveles de oxitocina se incrementaron únicamente en los hombres, mientras que disminuían en las mujeres. Concluyeron que las mujeres deben de necesitar una atmósfera más romántica que la del estudio donde se había realizado el experimento para sentirse emocionalmente conectadas o sexualmente excitadas.

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El Beso II, Roy Lichtenstein

Y la idea de que el acto de besar está ligado al amor es cierta, porque al besar se lanzan químicos cerebrales similares, asociados con el placer, la euforia y una emoción conectada a determinada persona. Según las investigaciones, el amor descubre un flujo inusual de actividad en dos regiones del cerebro que gobiernan el placer, la motivación y la recompensa; mismas que drogas adictivas como la cocaína estimulan de una forma similar por medio de la liberación de dopamina. En este sentido, el amor sirve de droga para el ser humano.

Besar tiene otros efectos fundamentales: un aumento en las pulsaciones y en la presión de la sangre, la dilatación de las pupilas, la respiración se hace más profunda y el pensamiento racional disminuye, mientras que el deseo anula tanto la prudencia como el sentido de uno mismo; pero los participantes del beso se encuentran demasiado cautivados como para tomarlo en cuenta.

Prueba de acidez

La razón de que un beso tenga tal peso es el hecho de que transporta información inconsciente acerca de la compatibilidad genética de una posible pareja. Esta hipótesis es consistente con la idea de que besar evolucionó como una estrategia de cortejo, porque ayuda a evaluar a las parejas potenciales. Desde una perspectiva darwiniana, la selección natural sexual es la clave para transmitir nuestros genes. Para nosotros los humanos, la elección de pareja a menudo involucra el enamoramiento y, de acuerdo con los nuevos descubrimientos, besar juega un papel crucial en el progreso de una pareja, pero esto cambia de hombres a mujeres: para la mayoría de los hombres, un beso profundo es una forma de avanzar hacia el siguiente nivel sexual; las mujeres, en cambio, buscan llevar la relación al siguiente rango emocional, no sólo con base en su primer apreciación sobre el adn de la persona, sino también de la calidad de su pareja a largo plazo.

La unión de los labios es como un tipo de barómetro emocional: mientras mejor sea, más saludable será la relación. Como las mujeres necesitan invertir más energía para tener hijos y tienen una ventana biológica más corta para la reproducción, necesitan ser más selectivas con sus parejas y no pueden darse el lujo de hacerlo mal.

Puede que besar no sea estrictamente necesario desde un punto de vista evolutivo —muchos animales no lo hacen y aun así tienen descendencia—, y ni siquiera todos los humanos se besan: más de 10% de las culturas del mundo no acostumbra besarse. Por ejemplo, los miembros de las tribus Finnis suelen bañarse juntos, pero consideran indecente el acto de besarse. Para la población china, besar boca a boca era tan terrible como lo era para otros el canibalismo, y en Mongolia algunos padres no acostumbran besar a sus hijos —en lugar de eso, huelen sus cabezas.

Nomás de un lado

Pero para todas aquellas culturas que la acostumbran, la osculación esconde mil y un mensajes ocultos, por ejemplo, la gente diestra tiende a ladear su cabeza hacia la derecha y esto puede deberse a que 80% de las mujeres tienden a amamantar a sus crías de su lado izquierdo y esto requiere que el bebé torne su cabeza a la derecha para succionar el pecho. Y de hecho, en estudios recientes se ha visto que es posible que quien ladea su cabeza hacia la izquierda sienta menos amor o emoción que quien lo hace hacia la derecha.

A pesar de todas estas observaciones, los besos continúan resistiéndose a la disección de las investigaciones. Los escrutinios más cercanos han sacado a la luz nuevas complejidades tejidas a partir de este acto tan simple y natural —y el intento de desenmascarar los secretos de la pasión y el amor no parece ser plausible—. Pero el romance nos muestra sus misterios a regañadientes. Y de alguna forma, parece gustarnos el que así sea.

Compartimos un video sobre besos, un proyecto de Tatia Pilieva donde se le pidió a 20 desconocidos —modelos y actores— que se besaran.

❉❉❉

1. Tomado de «Affairs of the Lips», Scientific American Mind, vol. 20, núm. 3, 2009.

  • Alejandro

    La primera impresión del primer beso… Dicta que sigue con la relación, eso es muy cierto, puede ser muy hermosa pero si no sabe besar…bye

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