IG Nobel: ciencia de la carcajada – Algarabía
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IG Nobel: ciencia de la carcajada

Cada año, desde 1901, la Fundación Nobel otorga premios que, además de reconocer los frutos de personajes e instituciones que contribuyen

Muy pocos saben de la existencia de una distinción que aclama los resultados de ciertas investigaciones científicas que, en primera instancia, pueden resultar extravagantes o hasta ridículas, pero de las que vale la pena hablar. Estos galardones se conocen como los premios ig Nobel.

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El descubrimiento científico nace de mentes curiosas que
 se preguntan el porqué de las cosas. Esta inquietud las 
lleva a plantear investigaciones que engendran respuestas improbables, las cuales son reflejo del poder de la imaginación humana. Y es justamente la imaginación, más que lo gracioso o insólito de los hallazgos, lo que los ig Nobel pretenden ovacionar y reconocer.

Del Nobel a lo innoble

Este premio vio la luz en 1991, gracias al entusiasmo del cuerpo editorial de la revista Annals of Improbable Research, con sede en Cambridge, Massachusetts, que publica artículos sobre investigaciones científicas improbables. Al igual que el Nobel, estos premios se dividen en categorías, pero puede haber hasta diez diferentes: medicina, física, biología, química, lingüística, literatura, paz, nutrición, economía y aviación. Su nombre, que parasita la marca Nobel y hasta cierto punto la parodia, resultó del jugueteo con la fonética del vocablo inglés ignoble —pronunciado ig-no-bel—, que significa «plebeyo, caracterizado por su bajeza o vileza»; en otras palabras, «el Nobel innoble». Pero este calificativo no quiere decir que los trabajos laureados sean viles, falsos, inútiles o despreciables; más bien revela su cualidad de honrar a las investigaciones que, por lo peculiar de sus hallazgos, no tienen renombre o son desconocidas.

La selección de los ganadores de cada año es realizada por un comité compuesto por científicos, ganadores de premio Nobel, divulgadores de la ciencia, atletas e, incluso, personas comunes y corrientes. Usted o yo podemos nominar a una persona, grupo de trabajo o incluso autoproponernos para recibir el premio.

Para ser candidato, el criterio es simple:
 los resultados de la investigación deben ser originales,
 poco comunes en su contenido y producto del ingenio de
 sus creadores. Cada año, el comité recibe cerca de 5 000 investigaciones candidatas, casi todas previamente publicadas en revistas científicas de prestigio; a la fecha se han otorgado más de 170 reconocimientos. La ceremonia de premiación se realiza en octubre en la Universidad de Harvard y los ganadores tienen la opción de declinar el premio, pero esto raras veces ha sucedido.

De la reflexión a la risa

Las investigaciones premiadas no dejan de provocar la carcajada y el estupor inmediato por lo inaudito de sus resultados. Por ejemplo:

  • En la edición de mayo de 2008, se habla de una guía de bolsillo que publicó el célebre fbi de los ee.uu., ideada para que usted reconozca con facilidad un arma de destrucción masiva, cuando se la tope en alguno de los caminos de la vida.
  • Otro ejemplo: Jerald Bain, del Hospital Monte Sinaí de Toronto, y Kerry Siminoski, de la Universidad de Alberta, fueron laureados en 1998 en el campo de la estadística, por sus detalladas y cuidadosas tablas proporcionales que hacen posible predecir el tamaño del pene de un hombre a partir de su peso, estatura y el número de su calzado.
  • En 2005, el premio en economía fue para Gauri Nanda, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, quien desarrolló un reloj despertador que al sonar huye y se esconde repetidamente, con la finalidad de que la gente tenga que salir de la cama a desactivarlo.
  • En 2006 se distinguió, en el ámbito ornitológico, a Ivan Schwab, de la Universidad de California en Davis, y a Philip May, de la Universidad de Cailfornia en Los Ángeles, por una investigación en la que explican que los pájaros carpinteros no sufren dolores de cabeza, porque su cerebro está protegido por un cráneo grueso con hueso esponjoso y un cartílago en la base de la mandíbula inferior, que amortiguan parcialmente los golpes recibidos por el picoteo constante sobre los troncos.
  • Mención especial merecen otros condecorados, como los que indagaron sobre las heridas producidas en la cabeza por la caída de cocos, o los efectos colaterales gástricos que sufren los tragasables profesionales.

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Ig Nobel Prize for Public Health, 2009.

Si quieres conocer más datos curiosos sobre el ig Nobel, consulta Algarabía 67.

Fabio Germán Cupul Magaña es profesor e investigador de la Universidad de Guadalajara. Sus investigaciones científicas casi siempre pecan de improbables, ya que ha realizado estudios sobre el comportamiento defensivo de las hormigas que «se hacen las muertas», de las aves que se estrellan en las ventanas de los edificios universitarios, sobre las plantas y animales que se fijan en el lomo de los cocodrilos, y de los artrópodos que habitan en baños y cocinas de las casas de Puerto Vallarta, Jalisco.

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