Pero, como es difícil medir el picor de cada chile 1 v. «El chile, muy mexicano» en De chile, de dulce y de manteca, México: Editorial Lectorum y Editorial Otras Inquisiciones, pp. 33-38, así como: Algarabía 49 y 51, septiembre y noviembre 2008, Gastrófilo: «¡Ora es cuando, chile verde! —o mil un maneras de comer chile—»; pp. 38-41 y 36-40. a simple vista y, como todos sabemos, a menudo los de aspecto inofensivo suelen ser los más violentos, aquí le presentamos una tabla que pone a cada chile en su lugar.

«Sin el chile, ellos [los mexicanos] no creen que están comiendo…»

Fray Bartolomé de las Casas

En nuestro país existen diversas costumbres, suposiciones y mitos en torno a los chiles y la intensidad de su picor. Por ejemplo, según la especialista Long Towell, las semillas del chile no contienen capsaicinas —responsables del sabor picante—, ya que éstas se encuentran en la placenta que las envuelve. al asar los chiles en un comal o «torearlos», se incrementa su picor, pues el aumento de temperatura potencia la intensidad de la capsaicina.

Los chiles que conservan su nombre frescos y secos son: piquín, manzano y de árbol.

Pero, a todo esto y considerando que la sensación de picor varía de acuerdo con la tolerancia de cada comensal, ¿cómo se mide científicamente la potencia de un chile? En 1912, el farmacéutico estadounidense Wilbur Scoville creó la escala que aún se emplea para medir el picor. Ésta funciona de la siguiente forma: se obtiene extracto de algún chile y éste se va diluyendo en agua azucarada hasta que el picor no pueda ser detectado por un «comité» de cinco personas que prueban la solución; por ejemplo, un chile jalapeño es preciso diluirlo en agua azucarada entre 15 y 30 mil veces antes de que pierda su picor. A la proporción numérica entre chile y agua, se le llama unidad shu —Scoville Heat Unit por sus siglas en inglés.

Con todo y lo impreciso de este sistema, si usted no desea llevarse una ingrata y «ardiente» sorpresa, quizá le interese darle un vistazo a este «picómetro». Se debe aclarar que la mayoría de los nombres de los chiles varía si están frescos o secos:

Los inofensivos


Pimiento morrón 1 – 100 shu
Producción en México: región norte y noreste.
Características: fresco, es de color verde, amarillo, rojo o naranja, sabor dulce y muy aromático.

Chile poblano 1 000 – 2 000 shu
Producción en México: región norte y noreste.
Características: fresco, es de color verde intenso, alargado, ancho y de sabor ligero; también se le conoce como chile ancho o mulato cuando está seco.

Güero 2 500 – 5 000 shu
Producción en México: región norte y noreste.
Características: fresco, es de color amarillo o verde claro, alargado, de sabor ligero y aromático.

Chilhuacle negro 5 000 – 10 000 shu
Producción en México: Oaxaca.
Características: seco, tiene un aroma profundo, con sabor ligeramente picante y afrutado; es esencial para elaborar mole negro.

Los «medios chiles»


Cascabel 5 000 – 10 000 shu
Producción en México: región central y el Bajío.
Características: seco, es de color rojo profundo, con sabor ligeramente picante, aroma débil; toma su peculiar forma al secarse.

Guajillo 10 000 – 15 000 shu
Producción en México: región central y el Bajío.
Características: seco, es de color rojo, de aroma penetrante y sabor ligeramente picante.

Pasilla 10 000 – 15 000 shu
Producción en México: región central y el Bajío.
Características: seco, es alargado, de color oscuro, con sabor y aroma moderados; cuando está fresco, se le conoce como chilaca.

 

Pa’ puros machos


Habanero de Yucatán 100 000 – 350 000 shu
Producción en México: cuenta con denominación de origen para los estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo.
Características: fresco, puede ser de color amarillo, blanco, rojo o verde, con sabor y aroma ardientes, y altamente irritante.

 

Es muy importante decir que no todos los chiles pican igual, y que muchas veces vale más el sabor del chile que el picor; en diversos países de Asia, sobre todo, hay gran oferta de chiles, pero muy pocas veces tienen el sabor que tienen las variedades mexicanas. Por otro lado, la forma de preparar las salsas es también de suma relevancia, precisamente porque no es sólo el picor, sino también el gusto lo que cuenta. Por eso en México se come chile con todo, incluso con dulce o con fruta, y a cualquier hora del día.

Si quieres saber más de chiles y su «picor», consulta Algarabía 76.