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Dormir o no dormir…

Si dormir es una pérdida de tiempo, como aseguraba Thomas A. Edison, entonces una tercera parte de la vida del ser humano es un completo desperdicio.

Hay que trabajar ocho horas y dormir ocho horas… pero no las mismas.

Woody Allen

¿Por qué dormimos?

Ciertamente, la respuesta no es totalmente clara —ni siquiera para la comunidad científica—. Sin embargo, existen hechos comprobados que vale la pena contemplar en una evaluación sobre la practicidad del sueño que planteaba Edison al cuestionar su funcionalidad tan determinantemente.

Margaret Tatcher, quien se convirtiera en una de las mujeres más importantes en el ámbito de los negocios de nuestra era, dormía sólo cuatro horas diarias.

Sabido es que dormir es un proceso que le permite al cuerpo, a sus sistemas y a cada una de sus estructuras regenerarse y recuperar la energía que pierden a lo largo de las horas de actividad diaria. Aunque está comprobado también que la cantidad de energía que el cuerpo ahorra mientras se duerme es apenas equivalente a 50 kcal —misma cantidad que podría obtenerse comiendo una rebanada de pan tostado.

Por otro lado, es innegable que las horas de sueño son parte fundamental para el desarrollo del cerebro humano y de su capacidad para desarrollar procesos cognitivos tan simples como la función motriz y tan complejos como la detonación de la creatividad, la memoria y la relación de conocimientos adquiridos por medio de los sentidos.

En 1965, Randy Gardner era un estudiante de 18 años y batió el récord Guiness convirtiéndose en la persona que ha pasado más tiempo despierta. La marca: 264 horas ⎯once días⎯ continuas sin dormir.

Entonces, delimitando las áreas en las que el dormir resulta indispensable para el ser humano y aquéllas en las que podría reconsiderarse su importancia ⎯o el tiempo que invertimos en ello, para ser más precisos⎯, nos disponemos a evaluar el tema intentando responder a una pregunta en concreto: ¿qué pasa cuando dormimos?

En los años 70, Keith Richards logró estar despierto durante nueve días seguidos.

Mal humor, falta de concentración, cansancio físico, irritabilidad y entorpecimiento de los procesos digestivos y del metabolismo son sólo algunos de los efectos más comunes provocados por la falta de sueño. Incluso se ha demostrado que pasar demasiadas horas sin dormir puede ocasionar efectos físicos similares a los provocados por el alcohol ⎯como mareos, confusión, debilidad, pérdida de la coordinación motriz e, incluso, de la consciencia.

Tipos de sueño

Para comprender la funcionalidad del sueño, desde cualquiera de las dos perspectivas que de inicio se han planteado, es necesario conocer las etapas o fases que lo conforman y que determinan su clasificación:

Sueño No rem ⎯o nrem

Fase 1: Sueño ligero. Mitad dormidos, mitad despiertos. Los músculos se relajan, pero el estado de consciencia aún está latente.
Fase 2: El ritmo respiratorio disminuye.

Sueño rem1 rapid eye movement ⎯movimiento ocular rápido⎯

Fases 3 y 4: Sueño profundo: la fase de los sueños. El cerebro comienza a producir ondas de amplitud larga y frecuencia corta, lo cual lleva a que el proceso respiratorio llegue a sus niveles de intensidad más bajos. Durante este periodo, la actividad cerebral es sumamente alta ⎯incluso puede ser más activa que cuando estamos despiertos⎯, la presión sanguínea se eleva y, para el final de esta etapa, el ritmo respiratorio vuelve a acelerarse. Sin embargo, a lo largo de esta última fase el cuerpo está casi totalmente paralizado.
Una vez que este periodo termina, el ciclo completo se repite ⎯dependiendo de las horas totales de sueño, el promedio de estos ciclos completados es de tres por noche.

Los ciclos de sueño: El poder de las siestas

«Se me subió el muerto» es la expresión con la que normalmente nos referimos a ese estado en el que, aunque el cuerpo esté completamente paralizado, se es capaz de percibir sensaciones ⎯en realidad son interpretaciones físicas del cerebro a estímulos internos, no externos⎯; a este estado se le conoce como alucinaciones hipnagógicas.

Dormir o no dormir... ¿O cuánto dormir?

Hasta los animales necesitan dormir

Especies Promedio de horas de sueño por día (hrs.)

  • pitón 18
  • tigre 15.8
  • gato 12.1
  • chimpancé 9.7
  • oveja 3.8
  • elefante africano 3.3
  • jirafa 1.9

Según Kevin Morgan, del Centro de Estudios del sueño de la Universidad de Loughborough, no existe una cantidad de sueño saludable establecida para todas las personas. Si bien hay parámetros que determinan los ciclos básicos del sueño, la realidad es que las horas que uno deba invertir ⎯o desperdiciar, si en serio hay quien desee insistir en ello⎯ dependerá de factores diversos, como la actividad promedio de la persona, así como de sus procesos metabólicos y de regeneración celular e, incluso, con su estado físico de salud.

Los resultados de las pruebas realizadas en Loughborough, sin embargo, han arrojado un promedio base de 7.7 horas diarias.

Entonces, ¿desperdicio o no?

Depende. Si bien se ha demostrado que las horas que se nos han marcado como las promedio no son completamente indispensables, también está confirmado que es durante estos periodos de descanso en los que las funciones cerebrales alcanzan sus niveles más altos de actividad y desarrollo. Al parecer, entonces, la única variación concierne a aspectos físicos, y desde esa perspectiva, cada persona puede determinar en qué punto la necesidad básica de descanso se convierte en vida perdida sobre la almohada.

Encabezado: Hans Zatzka, La bella durmiente

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