Sin categoría

Del metal a los elementos

Con el descubrimiento del hierro, las guerras se definieron más por la tecnología que por el número de combatientes o por las estrategias de ataque. Descubra cómo, luego del interés por la transformación de la materia,1 surgieron los conceptos originarios que serían esenciales para, mucho después, descubrir los elementos químicos.

—Segunda de dos partes—

Origen del término química

De acuerdo con cierta teoría, la palabra khemeia deriva del nombre que los egipcios daban a su propio país: Kham. Este nombre se usa también en la Biblia, donde, en la versión del rey Jacobo, se transforma en Ham. Por consiguiente, khemeia se puede entender como «el arte egipcio».

Una segunda teoría, con mayor sustento en la actualidad, sugiere que khemeia proviene del griego χυμός, khumos, que significa «el jugo de una planta»; khemeia significaría entonces «el arte de extraer jugos». El mencionado jugo podría ser sustituido por metal, de suerte que la palabra pudo significar el «arte de la metalurgia». Cual sea su origen, khemeia es el antecedente del vocablo química.

Tales de Mileto

Fue un filósofo que nació en Mileto —Jonia—, región situada en el Egeo, en la costa oeste de lo que ahora es Turquía. Tales debió de plantearse la siguiente cuestión: si una sustancia puede transformarse en otra, como un trozo de mineral azulado puede transformarse en cobre rojo, ¿cuál es la naturaleza de la sustancia? ¿Es de piedra o de cobre? ¿O quizá es de ambas cosas a la vez? ¿Puede cualquier sustancia transformarse en otra mediante un determinado número de pasos, de tal manera que todas las sustancias no serían sino diferentes aspectos de una materia básica?

Para Tales la respuesta a la última cuestión era afirmativa, porque de esta manera podía introducirse en el Universo un orden y una simplicidad básica. Quedaba entonces por decidir cuál era esa materia básica o elemento.2 Elemento es un vocablo latino de origen incierto. Los griegos no lo utilizaron, pero es tan indispensable en la química moderna que no hay modo de evitar su empleo. Tales decidió que ese elemento era el agua. De todas las sustancias, el agua era la que parecía encontrarse en mayor cantidad. El agua rodea a la Tierra; impregna la atmósfera en forma de vapor; corre a través de los continentes, y la vida es imposible sin ella. La Tierra, según Tales, era un disco plano cubierto por la semiesfera celeste y flotando en un océano infinito.

Un «elemento original»

La tesis de Tales sobre la existencia de un elemento a partir del cual se formaron todas las sustancias encontró mucha aceptación entre los filósofos posteriores. No así que este elemento tuviera que ser el agua. En el siglo siguiente a Tales, el pensamiento astronómico llegó poco a poco a la conclusión de que el cielo que rodea a la Tierra no es una semiesfera, sino una esfera completa. La Tierra, también esférica, estaba suspendida en el centro de la cavidad formada por la esfera celeste.

Los griegos no aceptaban la noción de vacío y, por tanto, no creían que en el espacio que hay entre la Tierra y el distante cielo pudiera no haber nada. Y como en la parte de este espacio que el hombre conocía había aire, era razonable suponer que también lo hubiera en el resto. Tal pudo haber sido el razonamiento que llevó a Anaxímenes (¿582-524? a.C.) a la conclusión, hacia el 570 a.C., de que el aire era el elemento constituyente del Universo. Postuló que el aire se comprimía al acercarse hacia el centro, formando así las sustancias más densas, como el agua y la tierra (v. fig. 1).

Fig. 1. La cosmología alquimista incorporó los «cuatro elementos» de Aristóteles junto con las equivalencias terrestres y celestes, haciendo corresponder los mismos símbolos a los planetas y a 105 metales. Este grabado de 1617, es original de Robert Fludd (1574-1637), que dio la espalda al espíritu científico de su época y se lanzó a la búsqueda de lo oculto.

Los estados de la materia

El filósofo Heráclito (¿540-475? a.C.), de la vecina ciudad de Éfeso, tomó un camino diferente. Si el cambio es lo que caracteriza al Universo, hay que buscar un elemento en el que el cambio sea lo más notable. Esta sustancia, para él, debería ser el fuego, en continua mutación, siempre diferente a sí mismo. La fogosidad, el ardor, presidían todos los cambios.3 La idea de Heráclito sobre el fuego es muy similar a la que ahora se tiene de la energía: agente y consecuencia de las reacciones químicas.

Aristóteles (384-322 a.C.), el más influyente de los filósofos griegos, aceptó la doctrina de los cuatro elementos —establecida por Empédocles (¿490- 430? a.C.), quien fuera discípulo de Pitágoras—. Pero no consideró que los elementos fuesen las mismas sustancias que les daban nombre. Es decir, no pensaba que el agua que podemos tocar y sentir fuese realmente el elemento «agua»; simplemente es la sustancia real más estrechamente relacionada con dicho elemento.

Aristóteles concibió los elementos como combinaciones de dos pares de propiedades opuestas: frío y calor, humedad y sequedad. Las propiedades opuestas no podían combinarse entre sí. De este modo se forman cuatro posibles parejas distintas, cada una de las cuales dará origen a un elemento: calor y sequedad originan el fuego; calor y humedad, el aire; frío y sequedad, la tierra; frío y humedad, el agua.

Aprende más sobre el tema y acerca del llamado «quinto elemento» en Algarabía 78.


1 v. Algarabía 77, febrero 2011, Causas y Azares: «De la piedra al metal. El origen de la química —primera de dos partes—», pp. 76-81.

Entre los más de 500 volúmenes de divulgación científica y ciencia ficción que escribió Isaac Asimov (1920-1992), se encuentra una Cronología del mundo (1983) en la que parte desde el origen de la vida en la Tierra hasta la situación de los países más poblados del mundo en 1945; es, además, un asiduo colaborador de esta publicación. Con ese mismo ánimo y minuciosidad, escribió Breve historia de la química (1965), del que fue extraído el presente texto.

No nos gusta la Navidad

busca en algarabía

Publicidad

Publicidad

Chingonerías

Chingado amor

Publicidad

Para escribir mejor

De acuerdo a / de acuerdo con

Publicidad

– Publicidad –

Newsletter Algarabía

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE