Entradas correspondientes a Karla Covarrubias Molina
Las pasiones que habrían cambiado la historia
Porque la pasión es algo que nos supera, que nos perturba; algo sobre lo que no tenemos control, incluso el hambre, el sueño, las ganas de algo. Por eso, a veces, la pasión se sufre, y a veces se descubre sólo hasta ir por otro camino.
«REDEMPTION SONG» / Bob Marley and The Wailers
En el invierno de 1979, Bob Marley y su banda —The Wailers— planeaban un viaje a los EE. UU. Todo parecía ir muy bien, excepto porque, para ese tiempo, el líder de la agrupación ya sabía que tenía un tumor maligno en el pie.
¿Quiénes son los caballeros?
Ya no existen aquellos jóvenes guerreros, procedentes de cuna noble, que servían primero como pajes y escuderos y que luego, mediante una ceremonia, eran ascendidos al rango de caballero.
Bohemian Rhapsody
Las rapsodias son piezas musicales a las que por lo general los críticos atribuyen cierta carga de brillantez. Esto, porque están integradas por varias partes sin relación aparente pero empalmadas de tal forma que el ensamble consigue resultados fuera de serie.
El sexto sentido: el sentido secreto
Lo del sexto sentido es un concepto neurológico y epistemológico. Tan sencillo como pensar en el hecho de que nos conocemos —y sabemos quiénes somos— porque nos hemos visto al espejo y, gracias a ello, tenemos conciencia de nuestros rasgos, tamaño y movimientos.
Prosopagnosia
El término prosopagnosia —del griego πρόσωπον, prósopon, ‘cara’, y de γνωσία, agnosía: ‘sin conocimiento’— fue acuñado en 1947 por el neurólogo alemán Joachim Bodamer, y se refiere a la interrupción selectiva de la percepción de los rostros, tanto del propio como del de los demás.
Prosopagnosia
Un rostro es, para nosotros, una persona que mira. Un conjunto de rasgos que reconocemos como un todo: un gesto determinado, cierta forma de sonreír, un perfil aguileño, un lunar, un peinado.
Non, je ne regrette rien / Édith Piaf
Fue la mujer de vestido negro que nació en plena calle, frente a un farol. Su madre no alcanzó a llegar al hospital, pero en cambio se sabe, con exactitud, que se encontró con el mundo de cara al número 72 de la calle de Belleville, en París.
Se vale llorar
Decía San Agustín que «las lágrimas son la sangre del alma». Lloramos cuando algo nos duele, con un golpe a media noche en el dedo meñique del pie; de tristeza, de coraje, de felicidad, al ver una película, o sin un motivo concreto.








