Sin categoría

Más que ver un cuadro

Cuando contemplamos una pintura en un museo, casi nunca sabemos qué estamos viendo en realidad. En ocasiones nos enteramos de su nombre y leemos en una cédula pegada en la pared sobre su estilo o la técnica empleada; incluso, podemos conocer la época y a qué corriente pertenece; pero, las más de las veces, el discurso de la pieza comienza y termina con lo que vemos y lo poco o mucho que nos evoca. Sin embargo, una pintura puede contener una amplia historia que, de saberla, potencia su valía, nos hace estimarla, gozarla y admirar más a su autor.

Una pintura, como cualquier obra de arte, está compuesta por fondo y forma.1 José Jiménez, Teoría del arte, Madrid: Tecnos, 2002; p. 81. Esta última es del orden de lo tangible: el color, las pinceladas, la composición, los personajes o figuras, y cómo se organizan. En cambio, el fondo pertenece al mundo de lo intangible, ése en que el artista trata de narrar a partir de símbolos, actitudes, pistas y otros signos; ése que permite la aparición de lo ausente y que confiere a la pieza un discurso propio, que, precisamente, se nos escapa a simple vista. De ahí que necesitemos saber más de la obra de arte, conocer su contexto y hasta las motivaciones y objetivos de su autor. Y, como para muestra basta un botón, a continuación presentamos el contexto de dos grandes obras del arte universal que tienen en común la Revolución Francesa.

LA MUERTE DE MARAT

El 13 de julio de 1793, el periodista y diputado jacobino Jean-Paul Marat2 Miembro de la doctrina democrática y centralizada que fue profesada durante la Revolución Francesa de 1789. fue asesinado por una mujer aristócrata, que fue detenida en la puerta del departamento del mismo Marat. De esta manera, «la Revolución tuvo su mártir y Jacques-Louis David —su autor— recibió el encargo oficial de explotar esta muerte como propaganda».3 Rose-Marie y Reiner Hagen, Los secretos de las obras de arte, Colonia: Taschen, 2005; p. 524.

2-arte-interior1

David (1748-1825) fue una de las figuras más prominentes del arte francés: instaurador de una nueva época en el arte, uno de los máximos representantes de la corriente neoclásica4 El Neoclasisismo fue un movimiento estético que reflejó en las artes los principios intelectuales de la Ilustración desde mediados del siglo XVIII hasta principios del XIX. y miembro permanente de la Academie Française.

Además de pintor, también era revolucionario y amigo cercano de Marat. Ambos representaban la facción de izquierda de la Revolución y habían votado por la ejecución de Luis XVI.5 Luis XVI (1754-1793), rey de Francia de la casa Borbón. v. Algarabía 22, marzo-abril 2006, LA CRONOLOGÍA: «Los gobernantes de Francia»; pp. 91-94. Su obra manifiesta una preferencia por los grandes formatos; además, está marcada por una visión de la Antigüedad y del Renacimiento, que exalta el triunfo del patriotismo por encima de la felicidad individual; el sacrificio de una vida por la «causa» se manifiesta de manera evidente en La muerte de Marat, de 1793.

Al estallar la Revolución, Marat, que nació en 1743, fundó su propio periódico: L’Ami du Peuple —El amigo del pueblo—, donde exponía los resultados de la autoimpuesta tarea de «vigilar la Asamblea Nacional,6 La Asamblea Nacional —Assemblée Nationale— es una de las dos partes —cámara baja o de diputados— del parlamento bicameral de Francia. La otra cámara es el Senado. descubrir sus errores [...] formular y defender los derechos de los ciudadanos y controlar las decisiones de la autoridad».7 Stéphane Cordier, Jean-Paul Marat, París: Rache Bruxellses, 1967. Esta posición le valió hacerse de enemigos dentro de la misma Revolución, además de burgueses y aristócratas, de donde surgió, precisamente, Marie Anne Charlotte Corday d’Armont, su victimaria. Esta joven integrante de los girondinos8 Girondino, nombre de un grupo político compuesto por varios diputados procedentes de Gironda, que pertenecían, en su mayoría, a la burguesía provincial. —que fue sólo un instrumento de la mano invisible que necesitaba la muerte del periodista y diputado jacobino— se presentó en la casa de Marat con una carta —que no era más que un pretexto para acercarse a su víctima— en la que solicitaba ser atendida: «Il suffit que je sois bien malheureuse pour avoir droit à votre bienveillance»,9 «Basta con ser desafortunada para tener derecho a su benevolencia.» misma que David pinta en la mano izquierda de Marat, para sugerir que la imagen narra la villanía unos momentos después de ser cometida.

2-arte-interior2

Cuando Corday asesinó a Marat, éste ya era un hombre gravemente enfermo, que, desde semanas atrás, no asistía a la Convención y se limitaba a escribir notas para su periódico.

Se sabe que lo aquejaba una erupción cutánea muy grave que lo obligaba a meterse en una tina para aliviar sus malestares. David lo había encontrado en esa situación apenas un día antes del asesinato. Cuando el maestro recibió el encargo de hacer un homenaje a Marat, decidió representar la «instantánea» de lo que supuso era la escena del crimen. Para lograr la intención que se percibe en la pintura, David omitió detalles que distraerían la atención del espectador y se concentró en los que apoyan la narración de los hechos, de tal manera que presentó a Marat sin la erupción en la piel y eliminó el fondo real del aposento. En cambio, se esmeró en retratar las vendas empapadas en vinagre que Marat llevaba en la cabeza, y el cajón de madera que le había servido de mesilla, el cual semeja una lápida —«À Marat»—; sobre éste se ven el tintero, una nota y un billete para una madre de la Revolución, con cinco hijos. El fondo liso y oscuro del cuadro crea un ambiente de sublime solemnidad y puede interpretarse como la eternidad. Con el fin de enfatizar el sacrificio, David, al pintar el cuerpo flácido y muerto, presenta la cabeza inclinada sobre el hombro y el brazo lánguido y alargado hacia el piso, lo que recuerda las imágenes del descendimiento de Cristo de la cruz. En el piso descansa la mano sosteniendo una pluma y, a un lado, el puñal que Corday había comprado apenas un momento antes de su artero crimen.
Es así como Jacques-Louis David narra, a través de cada signo —que no nos cansamos de observar—, una historia, cuya profundidad e intención delatan tanto el valor del personaje histórico como el ingenio de su autor.

¿Quieres saber cuál es la otra gran obra ícono de la Revolución Francesa?

Descúbrelo en Algarabía 48.

Victoria García Jolly es diseñadora gráfica y amante empedernida del arte pictórico. No deja de lamentarse por no haber visto los originales de estas obras cuando visitó el Museo de Louvre, pues la sala de Grandes Formatos, que las aloja, estaba cerrada. Así que ya está haciendo su cochinito.

  1. José Jiménez, Teoría del arte, Madrid: Tecnos, 2002; p. 81.
  2. Miembro de la doctrina democrática y centralizada que fue profesada durante la Revolución Francesa de 1789.
  3. Rose-Marie y Reiner Hagen, Los secretos de las obras de arte, Colonia: Taschen, 2005; p. 524.
  4. El Neoclasisismo fue un movimiento estético que reflejó en las artes los principios intelectuales de la Ilustración desde mediados del siglo XVIII hasta principios del XIX.
  5. Luis XVI (1754-1793), rey de Francia de la casa Borbón. v. Algarabía 22, marzo-abril 2006, LA CRONOLOGÍA: «Los gobernantes de Francia»; pp. 91-94.
  6. La Asamblea Nacional —Assemblée Nationale— es una de las dos partes —cámara baja o de diputados— del parlamento bicameral de Francia. La otra cámara es el Senado.
  7. Stéphane Cordier, Jean-Paul Marat, París: Rache Bruxellses, 1967.
  8. Girondino, nombre de un grupo político compuesto por varios diputados procedentes de Gironda, que pertenecían, en su mayoría, a la burguesía provincial.
  9. «Basta con ser desafortunada para tener derecho a su benevolencia.»

No nos gusta la Navidad

busca en algarabía

Publicidad

Publicidad

Chingonerías

Chingado amor

Publicidad

Para escribir mejor

De acuerdo a / de acuerdo con

Publicidad

– Publicidad –

Newsletter Algarabía

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE