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Las musas

¡Salud, hijas de Zeus! Otorgadme el hechizo de vuestro canto.

Así comenzaban con frecuencia los poetas o los aedos sus cantos, invocando la protección y la inspiración de las musas.

Las musas era ninfas bellas y dulces que habitaban junto a los ríos y las fuentes, eran espíritus de las aguas. En un principio sólo se les atribuían virtudes proféticas, así como la capacidad de inspirar toda clase de poesía.

Posteriormente pasan a ser inspiradoras y protectoras de toda forma de arte y presiden toda manifestación de la inteligencia.

La genealogía, el lugar de nacimiento, el culto y el número de estas deidades varían de un autor a otro, sin embargo, la versión más difundida es la de Hesíodo, quien las considera hijas de Zeus y Mnemósine —hija de Gea, la tierra y de Urano, el cielo— y para quien suman nueve.

A pesar de que en un principio las musas son concebidas como un coro inseparable que deleitaba con sus voces y sus danzas a los dioses del Olimpo, posteriormente encontramos a cada una de ellas a cargo de un arte específico. La versión más frecuente —aunque no la única— se enumera a continuación:

Calíope, la de bella voz, se le consagraba a la poesía épica. Generalmente es la que las conduce.

Clío, la que da fama, se le consagraba a la historia. Con frecuencia se le representa leyendo un libro o con un rollo de escritura en las manos.

Érato, la deliciosa, se le consagraba a la lírica coral, especialmente la amorosa, sus atributos son una lira y, a veces, se coloca al dios Amor —Eros— a sus pies.

Euterpe, la muy encantadora, se le consagraba a la flauta.

La palabra música proviene del latín musa y ésta del griego μουσα, luego Musa se convirtió en sinónimo de numen o inspiración del poeta o del artista.

Melpómene, la que canta, se le consagraba a la tragedia. Aparece portando una espada o una maza y la máscara trágica.

Polimnia, la de variados himnos, la inspiradora de los himnos, se consagraba a la pantomima —en la época de los romanos. Se le representa frecuentemente meditando, con los codos apoyados en un pedestal o una roca, y un dedo sobre la boca.

Talía, la festiva, se le consagraba a la comedia. Se le representa como una joven risueña, alegre y festiva, coronada de hiedra y llevando como atributos el cayado del pastor y la máscara cómica.

Terpsícore, la que ama el baile, se le consagraba a la danza. Se le representaba tocando la lira.

Urania, la celestial, se le consagraba a la astronomía. Aparece con un vestido estrellado y sostiene en sus manos un globo.

El origen del museo

Museo significa ‘hijo o discípulo’; ‘amigo o maestro de Orfeo’, célebre por su talento para la música, fue educado por las propias Musas; a él se le vincula con la sanación de los enfermos a través de la música. La palabra museo, del griego μυσειον, está identificada como la morada de las musas, es el templo mitológico donde se cultivaban la música, la declamación poética, la expresión pictórica y todas las demás artes; lo que dio origen a nuestra actual concepción de museo como alojamiento de los mayores tesoros del arte y la creación humana.

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