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Las caras del rock II

Esta recopilación de biografías incluye a los músicos que han seguido la línea que va desde el nebuloso nacimiento del R&R —sin desviarse demasiado por las ramas del folk, el jazz, la progresión, la electrónica o el pop— hasta el rock de nuestros días.

Ésta es la segunda entrega de esta colección.

Eric Burdon

(Walker, Newcastle upon Tyne, Reino Unido, 1941)

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Eric Burdon en el Audimax de Hamburgo, 1973

Miembro de: The Animals, War

But there I was, I was taken to a place, the hall of the mountain kings

En la historia del rock hay sonidos emblemáticos que marcaron estilos e incluso crearon escuela; uno de ellos fue la potencia vocal de Eric Burdon.

Fundador del célebre grupo The Animals, Burdon marcó una ruta de la música inglesa cuando decidió grabar y adaptar canciones del blues y la tradición estadounidense como «Don't Let Me Be Misunderstood», «Bring It On Home To Me», «Talkin' 'Bout You», entre muchas otras. Aquí se muestran más detalles sobre la historia de su célebre adaptación de «The House of the Rising Sun».

Las adaptaciones de The Animals de inmediato tuvieron resonancia en los ee.uu. y obligaron a los músicos de blues a ser más elaborados en sus arreglos. Sin embargo, antes de que The Animals empezaran a grabar sus propias composiciones, varios de sus integrantes quisieron probar suerte con otros músicos —como Bob Dylan y Jimi Hendrix— y aunque el grupo tuvo varios intentos de reestructuración y reencuentros, jamás pudieron remontar el furor y la resonancia que alcanzaron en sus primeros años.

En 1969, Eric Burdon se unió al grupo War, con quienes grabó temas notables como «Spill the Wine», «Tobacco Road» y «Paint It, Black», hasta que en 1971, Burdon empezó a tener problemas de salud y ya no los pudo seguir en su gira de conciertos. He aquí una muestra de su experiencia con el grupo War:

Desde entonces Burdon ha realizado grabaciones y conciertos —esporádicos pero constantes— en solitario hasta la fecha. [CBR]

Creedence Clearwater Revival

(El Cerrito, California, 1967-1972)

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Miembros originales: John Fogerty, Tom Fogerty, Stu Cook y Doug Clifford

You don't need a penny just to hang around,
But if you've got a nickel, won't you lay your money down?

Pocas bandas en la historia del rock han tenido la originalidad y la resonancia de «los Cridens» (sic), como se les llama hasta la fecha en México.

Todos se conocieron en la secundaria y desde entonces formaron un grupo llamado The Blue Velvets, que luego cambiaron —al igual que los instrumentos que tocaba cada uno— por el de The Golliwogs. Cuando Fogerty y Clifford regresaron de su servicio militar en 1967 y recibieron la oferta de grabar su primer LP, con la condición de que idearan un nombre más comercial: «Creedence» provino del nombre de un amigo de Fogerty, «Clearwater» lo tomaron de un anuncio de cerveza y «Revival» como un aviso del ánimo que seguiría la banda.

Aunque sus primeras grabaciones emulaban el estilo de bandas del momento —como The Yardbirds o The Monkees—, no tardaron en crear su propio estilo con base en la música country y el rock duro, que más tarde recibió el mote de «el sonido bayou». He aquí una probadita de su fuerza, animosidad y sentido del humor:

Por desacuerdos comerciales, el grupo se disolvió en la cumbre de su éxito y, a pesar de los años transcurridos, su música —sólo siete grabaciones de estudio— ha vendido cientos de millones de copias por todo el mundo y sigue tan vigente como el día de su grabación. [CBR]

Joe Cocker

(Sheffield, Gran Bretaña, 1944)

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Woodstock, 1969

Cry me a river. Wash my blues all away.

Su carrera está llena de altas y bajas, de aplausos y críticas, de éxitos, enormes fracasos y periodos grises; pero su calidad y estilo vocal, así como el poder y color de sus grandiosas interpretaciones lo han convertido en ícono de la historia del género.

Le hizo covers a Dylan, Cohen, The Animals, Harum, Traffic… Cocker le hizo cover hasta a los Stones. Uno de sus primeros singles producidos de manera formal por una casa productora fue, de hecho, «I’ll Cry Instead», de The Beatles, el cual no lograría el éxito esperado. Años más tarde, sin embargo, Joe tendría la oportunidad de reivindicarse con el cuarteto de Liverpool: acompañado por las cuerdas de Jimmy Page, bañó de gospel a «With a Little Help of My Friends», dando origen a una de las mejores interpretaciones del tema en toda la historia.

Sus primeros LP’s fueron bien recibidos por la crítica y el público; sus extraños movimientos de torso y aquella inconfundible voz con onda soulera lo colocaron en escenarios de todo el mundo, en los que interpretaba temas propios y covers de bandas como The Box Tops. Memorables eran sus performances en los años 60 al cantar «The Letter».

Sin embargo, para la década de los años 70 la calidad de sus producciones y su popularidad caerían en picada y de manera inversa a su adicción al alcohol y las drogas, dejando a Cocker oculto tras la neblina de la pasividad durante casi una década.

Para 1980, Joe sentía nuevamente la necesidad de despertar. Ya lejos de los vicios ⎯y de la fuerza rockera de los sesenta⎯, decidió devolverle vida a su figura en los escenarios; para ello, se valió de hits que, aunque de poco impacto comercial, le abrirían puertas en radio y en cine. La más importante, 9½ Weeks, cinta con la que saltaría a la fama uno de sus temas más representativos: «You Can Leave your Hat On».

Rotterdam, 2007

A pesar de todo, hoy ⎯medio siglo y múltiples premios internacionales después de haber firmado el primer contrato de su carrera⎯ Cocker sigue siendo considerado por muchos como una de las caras más importantes del rock. [LM]

Syd Barrett

(Cambridge, Reino Unido, 1946-2006)
Miembro de: Pink Floyd

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Roger Keith Barrett en 1965

Wondering and dreaming. The words have different meanings...

El diamante lunático que dio a Pink Floyd un alma enraizada en la alienación diaria tuvo una carrera meteórica: un típico chico en la Inglaterra de la posguerra que soñaba con el jazz y el blues, pero que desde temprana edad se fugaba a lugares cada vez más lejanos, inalcanzables, llegó al estrellato —como una supernova, breve y deslumbrante— en plena psicodelia londinense, en la segunda mitad de los años 60, merced a sus composiciones infantiles e inquietantes, y a su inusual estilo de tocar la guitarra: poco ortodoxo, desconcertante, extático.

Casi como autodefinición, cantaba «al maravillarnos y soñar, las palabras cobran un nuevo sentido» en el primero de los dos álbumes que grabó con Pink Floyd, antes de que sus incursiones en el reino de la locura orillaran a los demás miembros a expulsarlo del grupo a inicios de 1968. Paradójicamente, perder su grupo —y su cordura— volvió mítico a Barrett. La reflexión sobre el absurdo cotidiano que es el hilo conductor del «Dark Side of the Moon», y la totalidad del álbum «Wish You Were Here», no serían posibles si el resto del grupo no hubiera tenido que digerir su soltar de amarras demencial y su amenaza de arrastrarlos al abismo con él. Su cuerpo físico expiró en 2006; sus odas desquiciantes nos aguardan en el cuarto de al lado. [HMT]

Créditos
CBR: Carlos Bautista Rojas
LM: Luigi Martínez
HMT: Hugo Masse Torres

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