Sin categoría

Edgar Allan Poe: un habitante del infierno

Alcohólico, drogadicto, necrófilo, pedófilo, loco, torturado, suicida, miserable… Éstos son sólo algunos de los epítetos que han descrito a Edgar Allan Poe, cuyo lugar entre los escritores de vidas atroces es preponderante. Poe ha trascendido ya como el ícono del artista atormentado, al punto que su vida misma tiende a oscurecer su obra.

Sin duda, esa imagen de desdicha,
de soberbia, de imaginación genial que ha
dejado Poe, es también una de sus obras.

J. L. Borges

En los apenas 40 años que Poe pasó en este mundo, conoció el infierno y el horror tanto o más que cualquier protagonista de sus relatos terribles.

Letras y alcohol

Antes de Poe, los escritores ejercían otros oficios o vivían de alguna herencia; pero, cuando él, sin ningún tipo de apoyo por parte de John Allan, se vio obligado a ingeniárselas para ganarse la vida, se convirtió en el primer hombre de letras estadounidense. Así, se dedica a labores editoriales, funda revistas, envía colaboraciones a revistas y periódicos, hace crítica literaria, y siempre, siempre, escribe su literatura.

Animación de El corazón delator

También se dedicaría a dos actividades que sería incapaz de abandonar por el resto de su vida: beber y drogarse. Durante su vida se enfrascó en una lucha constante por vencer a sus demonios. De hecho, Poe no fue un alcohólico: fue un dipsómano. La distinción es relevante: Poe podía pasar largas temporadas sin probar alcohol, pero cuando lo hacía, cuando se veía obligado a ello, ya sea por influencias de amigos, por presiones económicas o por su propia depresión, bebía hasta caerse de briago; se perdía. Bebía con furia, con odio, quizá con el deseo de morir ahí mismo. Se volvía agresivo, impertinente y violento.

Estilo

Poe, de 27 años, se casa con su prima Virginia, que aún no cumplía 14. Comienza entonces un periodo de gran creatividad literaria, un periodo de escritura contra el tiempo. En esta época muestra una mente brillante y crítica y escribe un poema que le habría de dar fama. De hecho, no dudo que sea el poema más citado de la literatura estadounidense: «The Raven» —El cuervo—. Leído ahora, el poema puede parecer un relato de terror o bien un divertimento humorístico; se puede leer de las dos formas. 1 El cuervo es un poema publicado en 1845 que narra la misteriosa visita de un cuervo al cuarto de un amante atormentado.

El cuervo

Su genio radica, sobre todo, en sus cuentos de terror fascinantes y perturbadores: El derrumbe de la casa de Usher, El barril de amontillado, El escarabajo de oro, La fosa y el péndulo, entre muchos otros; algunos escritos en momentos de lucidez, y otros producto de sus crudas crisis. También es muy importante el género del que sería el precursor: el relato de detectives o la literatura negra —como se le conoce ahora— con el famosísimo Asesinatos de la Rue Morgue, donde crea al brillante y sagaz detective Auguste Dupin, antecesor de Sherlock Holmes, de Hércules Poirot y de nuestro Peter Pérez.

El día más triste de Poe fue el 30 de enero de 1847, cuando su amada Virginia, tras cinco años de invalidez, muere a causa de la tuberculosis. Como muchas de las heroínas de sus relatos, la amada fallece por una enfermedad en medio de su juventud y belleza —tenía 24 años.

Más que desdichado, Poe fue, ante todo, un escritor, un artista, y, como diría Vargas Llosa, «un mentiroso profesional». La mayor parte de su obra la escribió antes de la muerte de Virginia, pero esa muerte lo derrumbó. El 3 de octubre de 1849, fue hallado en una lóbrega calle de Baltimore, Maryland —por un tal Joseph Walker, que hizo todo lo posible por ayudarlo—, y fue enviado a un hospital local, donde nunca logró recobrar el conocimiento completamente. Despertaba y volvía a caer en la inconciencia. Al fin, en la madrugada del 7 de octubre, murió. Su muerte, como gran parte de su vida, fue un misterio. ¿De qué murió?: ¿cirrosis?, ¿sobredosis?, ¿un asalto? Años después, un médico que estudió el caso asegura que murió de hidrofobia —rabia—. Nadie tiene una respuesta definitiva. Queda el consuelo de tener sus cuentos para cualquier noche; queda también su legado, el legado de un escritor inmortal cuya influencia sobre el arte y la filosofía del siglo xx es innegable, y nos queda también el remordimiento: ¿fue necesario que conociera el Infierno para poder escribir lo que ahora nosotros disfrutamos?

Mauricio Betancourt es escritor y profesor de literatura inglesa. Además de la literatura, sus pasiones son: el ajedrez, investigar sobre asesinos seriales y un buen vino. Lee a Poe en las noches, acompañado por una copa de vino tinto.

  • Pingback: lingerie store new york()

  • Zora Mar.

    Por lo general los mejores artistas dramáticos,los mejores pintores escritores y poetas,los mejores concertistas,inclusive,Son Todos hijos de la Neurosis.Una Neurosis admirable.¡Todos tenemos Demonios! ¡pero no todos tenemos el Valor de enfrentarlos,y reconciliarnos con ellos,para que desplieguen ante nosotros, las mil riquezas que encierran! Edgar Allan Poe; ¡Por ello es Admirable y Apasionante!

    • Mark33

      Pero para mi Poe nunca se reconcilió con sus demonios: le atormentaban, le acosaban y le ayudaban a escribir. Pero al final lo mataron cruelmente como ya todos sabemos.

No nos gusta la Navidad

busca en algarabía

Publicidad

Publicidad

Chingonerías

Chingado amor

Publicidad

Para escribir mejor

De acuerdo a / de acuerdo con

Publicidad

– Publicidad –

Newsletter Algarabía

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE