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Arte urbano: Origen, camino y rumbo

Opuesto a los museos en donde el arte se empolva, desempolva y se vuelve a mostrar inmaculado, el Street art transgrede los límites de lo efímero, lo fugaz y su existencia está cobijada por una perspectiva social.

En la mirada de los artistas callejeros toda intervención en los muros de la ciudad es arte urbano, pero una mirada más profunda lleva a pensar en causas y consecuencias que parten de aspectos culturales, políticos y económicos.

Las distintas expresiones realizadas en las calles y creadas con una intención, es lo que conocemos como arte urbano. Manifestaciones que tiene en común la expresividad y fugacidad que, a diferencia del arte que se ve en los museos que se empolva, desempolva y se vuelve a mostrar inmaculado, éste puede durar hasta que a un vecino le molesten esas —inserte grosería de su preferencia— rayas.

El Street art ya es reconocido como un movimiento importante en historia del arte, pues continua con el muralismo contemporáneo en donde las piezas se producen para manifestar un sentimiento universal de crítica social.

Para los artistas callejeros, el grafiti posee un valor artístico, pues una vez que la obra está terminada, deja de ser suya para pertenecer al entorno; sin embargo, para otras personas, no es más que vandalismo.

Carlos Quevedo
Foto:Carlos Quevedo

¿Y de dónde salió ?

Las primeras apariciones de arte urbano tuvieron lugar en Francia, en los años 60, en donde Gerard Zlotykamien trazó por primera vez una pared con aerosol, y después Buren y Pignon Ernest siguieron el mismo camino; pero el grafiti tal y como lo conocemos, se presentó por primera vez en 1967, en Filadelfia, EE.UU.

Gérard Zlotykamien

Fue entonces, cuando Darryl McCray grafiteó su apodo «Cornbread» por todos lados: trenes, autobuses, paredes, e incluso en el jet de los Jackson Five y en el cuerpo de un elefante. Aunque a Darryl no le importaba «ser artista», le gustaba llamar la atención y causar polémica a través del anonimato.

El enigma sobre la identidad de «Cornbread» llegó hasta Nueva York, EE.UU, donde provocó que otros hicieran lo mismo… o más bien, que retomaran la técnica e intentaran hacerse famosos por sus pintas.

Cornbread

Entre tantos fanáticos del grafiti, Démetrio, un mensajero al que se le iba casi todo el día en el metro, tapizó los vagones, calles y bardas con su apodo y número de calle «Taki 183».

Nadie sabía quién o qué era un «Taki 183» pero no descansarían hasta conocerlo. El misterio aumentaba y seguirle la pista no parecía tan fácil, Démetrio un día andaba aquí y otro allá. Pintaba un muro y una barda a kilómetros de distancia, todo dependía de la rutina, que aunque «diaria» nunca era la misma.

El misterio no duró mucho, un reportero de The New York Times siguió sus trazos por toda la ciudad hasta que lo encontró y consiguió entrevistarlo. ¿Quién era, qué hacía y por qué lo hacía? Con eso, el grafiti debutó frente al mundo.

El furor del movimiento ocasionó que las calles se convirtieran en un enorme lienzo, sobre todo en Estados Unidos y Francia, tanto así que los artistas decidieron retomar la técnica del grafiti para imprimir en sus creaciones un estilo propio.

 

Haring

Mientras Jean-Michel Basquiat cubría paredes enteras con aerosol; Keith Haring hacía lo suyo en los pasillos del metro y Jenny Holzer exhibía sus lemas por todos lados.

El que los artistas y «no tan artistas» tomaran las calles provocó que la policía los reprimiera, pero eso, en lugar de limitarlos los forzó a innovar en técnicas y materiales que les permitieran intervenir las calles en menos tiempo. Así, comenzaron a pegar stickers y pintar con esténciles.

Surgieron técnicas complejas como el adbusting, en el que alteraban carteles para modificar el mensaje comercial por uno transgresor; el grafiti inverso, con el que trazaban directamente sobre el polvo; el yarn bombing, para cubrir con tejidos cualquier espacio público; las instalaciones y un largo, largo etcétera, pues las técnicas dependían de la creatividad de cada persona.

adbusting
Una manifestación de arte urbano a través del adbusting en las calles de Berlín

Street art en museos: ¿Contradicción?

La fugacidad que caracteriza al arte urbano podría ser modificada luego de pasar de las calles a las galerías y museos, sin embargo, la verdadera pregunta es si su esencia podría permanecer intacta. No hay una respuesta definida, pues todo dependerá de la intención del artista y por supuesto de los ojos de quien mire y admire la obra.

El motivo por el cual se originó el arte urbano tuvo siempre a la calle como santuario, como hogar.

Desde sus inicios, hasta el día de hoy ha existido un sinnúmero de manifestaciones artísticas cuyo lienzo ha sido los muros, las bardas y las calles, son estos recintos en donde descansa de manera fugaz la ideología que cobija a un momento histórico definido, ¿cuántas manifestaciones de arte habrá albergado la calle por la que transitamos cada día?

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